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"Los Violines de la Esperanza", los violines del Holocausto

Noticia Documentos TV 
  • Los instrumentos pertenecieron a los músicos judíos deportados y asesinados en los campos de exterminio nazis
  • Un lutier israelí ha restaurado más de cien piezas que conforman la colección denominada “Los Violines de la Esperanza”
  • Ya puedes ver en RTVE Play 'Los Violines de la Esperanza'

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Amnon en su taller de lutier
Amnon en su taller de luthier rodeado de los violines que vuelve a dar vida

Amnon Weinstein es un prestigioso lutier israelí que lleva 25 años restaurando violines de músicos judíos asesinados en el Holocausto. Por su taller de Tel Aviv han pasado más de cien de estos instrumentos a los que ha devuelto la vida para que, a través de sus cuerdas, cuenten la historia que hay detrás de cada uno de ellos.

Son los llamados "Violines de la Esperanza Ahora vuelven a sonar en los más prestigiosos escenarios del mundo en memoria de los ausentes.

Las orquestas de los campos de concentración

El taller de Amnon huele a madera, barniz y laca. Piezas como de puzle de violines desarmados y maltrechos se dispersan por su mesa de trabajo. Desde que, a finales de los años 90, llegara a sus manos un violín que había pertenecido a un músico judío asesinado en un campo de exterminio nazi, ha dedicado su vida a recomponer más de cien violines que habían sido abandonados o arrebatados a sus dueños antes y durante el Holocausto.

Piezas de violines en el taller

Piezas de violines con las que recompone los instrumentos el lutier israelí, Amnon Weinstein. © Adamis Production/Histoire TV

"¿Eres consciente del instrumento que estás tocando?", le pregunta Amnon al joven músico prodigio israelí, Omer Herz, quien está haciendo sonar un violín medio quemado, encontrado por un oficial estadounidense en un campo de concentración y que acaba de restaurar Amnon.

En el gran complejo de Auschwitz, no lejos de la inscripción ’el trabajo te hace libre’, estaba la orquesta

"No sabemos si formaba parte de una orquesta del campo o si alguien lo tocaba allí a escondidas", le advierte el lutier al joven músico. "No se debe olvidar que en los campos había orquestas" y, sigue contándole, que "en el gran complejo de Auschwitz, no lejos de la inscripción ’el trabajo te hace libre’, estaba la orquesta".

Orquesta de músicos deportados en Auschwitz

Fotografía de una de las orquestas de músicos prisioneros judíos en Auschwitz. © Adamis Production/Histoire TV

Allí, hubo hasta 6 orquestas con más de cien músicos a los que se obligaba a tocar para el disfrute de los oficiales de las SS y, en el día a día, la música marcaba la cadencia en los trabajos forzados.

En los campos de Belzec, Sobibor o Treblinka, los violines tenían, además, una macabra misión: los músicos debían hacerlos sonar para ahogar los gritos de los judíos que eran conducidos a la muerte.

Músicos judíos prisioneros en campo de concentración

Músicos judíos deportados en un campo de exterminio nazi. © Adamis Production/Histoire TV

No podíamos tocar obras de compositores judíos, solo arios como Beethoven, Mozart o Wagner

"No podíamos tocar obras de compositores judíos, solo arios como Beethoven, Mozart o Wagner", recordaba años después, Charles Van West, que fue violinista de la orquesta de los hombres en el campo de Auschwitz I. "La música no pertenecía a los judíos", afirma con tristeza la directora de los Archivos Sonoros de la Biblioteca de Israel, Gila Flam.

La voz de los ausentes en las cuerdas de los violines

El Holocausto. En la familia de Amnon tan solo se salvaron sus progenitores y un tío. El resto quedaron reducidos a cenizas en los campos de la muerte nazis, donde poco después fueron apareciendo los instrumentos de los músicos judíos deportados y asesinados.

Violines de la Esperanza reparados

Algunos de los últimos 'Violines de la Esperanza' reparados por Amnon en su taller de Tel Aviv. © Adamis Production/Histoire TV

Su padre, Moshe, le enseñó el arte de la lutería. "Todos los judíos tocan el violín, alguien tendrá que arreglarlos", recuerda que le repetía, mientras reparaba violines que habían pertenecido a los músicos desahuciados. Décadas después, Amnon tomó el relevo de su padre porque entendió que debía dar voz a las historias que escondían esos instrumentos.

Los violines han visto cosas que nunca podrán contar, pero cuando alguien los toca, todo el mundo puede entenderlo

"Los violines han visto cosas que nunca podrán contar, pero cuando alguien los toca, entonces todo el mundo puede entenderlo", dice el lutier, que ya cuenta con más de 117 de estos instrumentos en su colección a la que ha llamado, "Los Violines de la Esperanza".

Violines como el que, arrinconado y lleno de polvo, descubrió un joven aprendiz alemán en el taller de Amnon. "Se trata de un violín que tocaba en Auschwitz y en su interior se encontró ceniza. No hace falta que diga nada más", relata con emoción el organizador de los conciertos de "Los Violines de la Esperanza", Benny Boret.

Uno de los violines de un músico judío del holocausto

Uno de los últimos violines de un músico judío asesinado en el Holocausto que ha hecho sonar, de nuevo, Amnon Weinstein. © Adamis Production/Histoire TV

Hoy, sus cuerdas alzan la voz del cruel destino de su dueño y del sinsentido de la guerra en los mejores y más prestigiosos auditorios del mundo. Por eso, piensa Amnon, es importante hacerlos sonar y que lo hagan las manos más virtuosas del momento.

Conocer para no repetir, tocar para no olvidar

Hoy, "Los violines de la Esperanza" no paran de difundir la historia del Holocausto al mayor número de personas por todos los continentes. La Shoah, según los expertos, supuso una ruptura con el arraigado folclore judío. Muchos se llevaron consigo una melodía que no se podrá recuperar.

Violinista toca en el memrial víctimas del Holocausto

Un músico toca uno de los 'Violines de la Esperanza' en la Sala de los Nombres del Museo de la Memoria del Holocausto Yad Vashem, en Jerusalén. © Adamis Production/Histoire TV

Se documentó la muerte, pero no la vida

Durante años, tan solo "se documentó la muerte, pero no la vida", explica Flam. Ahora, Amnon ha cambiado el compás de esa música y ha conseguido que sea escuchada, que las actuales generaciones conozcan el horror que supuso el Holocausto para que no vuelva a repetirse. Por eso, ha llamado al joven virtuoso Omer Herz.

Su misión, "abrir el violín", volver a hacerlo sonar, sacar de ese instrumento la historia dolorosa, pero a la vez esperanzadora que tanto tiempo ha estado oculta y silenciada. "Tienes que empezar a tocar fuerte con el arco, con fuerza, sin piedad, presiona con todas tus fuerzas", le ordena el lutier al joven, mientras saca las notas que, una tras otra, perpetúan la memoria de todos los ausentes. Tocar para no olvidar. Justo, lo que Amnon desea.