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Análisis | Elecciones Brasil

El bolsonarismo desmiente todos los sondeos: "El fenómeno es más fuerte que el propio líder"

  • Los expertos consultados por RTVE.es aseguran que todos los escenarios están abiertos de cara a la segunda vuelta
  • Lula aventajó en cinco puntos al candidato de la ultraderecha, una distancia menor de la que pronosticaron los sondeos

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Jair Bolsonaro comparece ante los medios tras conocer los resultados el domingo por la noche
Jair Bolsonaro comparece ante los medios tras conocer los resultados el domingo por la noche

Contra el pronóstico que auguraban todas las encuestas, en Brasil quedan por delante otras cuatro semanas de campaña en las que, según los expertos, puede pasar de todo. Lula da Silva ganó, pero con menos ventaja de lo esperado, cinco puntos por delante de Jair Bolsonaro, y la pregunta ahora es: ¿cuáles son las opciones del candidato de la ultraderecha de retener la Presidencia del gigante iberoamericano?

Las encuestas no reflejan la realidad -explica Alexander Fernández Agabiti, periodista brasileño, desde Sao Paolo- puesto que el censo corresponde a la realidad de la década de 2010 porque no ha sido actualizado. "En estos 12 años la sociedad ha cambiado, pero lo cierto es que en Brasil, a diferencia de otros países del continente, siempre hemos contado con institutos de sondeos de muy buena reputación", asegura el periodista. "Ahora hay más pobreza, añade. Además, asegura que otro elemento que puede hacer tambalear la metodología de los sondeos es “que Bolsonaro lleva meses atacando estos datos y hay una parte de su electorado oculto que no se ha tenido en cuenta”.

Los resultados electorales de la primera vuelta refuerzan a Bolsonaro. "Sus votantes salen mucho más fuertes para afrontar las siguientes semanas de campaña y veremos también una actitud mucho más agresiva marcada por el odio al rival", explica María Antonieta del Tendesco Lins, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad de São Paulo. Asegura que el discurso del ultraconservador se verá más reforzado y se viralizará con más facilidad en las redes sociales. "Digitalmente, nos espera una campaña muy dura", añade. A esta profesora, además, le preocupa que el modelo trumpista de Bolsonaro esté cada vez más normalizado porque será muy difícil erradicarlo. "El bolsonarismo como fenómeno es más fuerte que el propio Bolsonaro", coincide Esther Solano, doctora en sociología y profesora en la Universidad Federal de São Paulo en Brasil.

El buen resultado de Bolsonaro

No solo hay que prestar atención a los votos que ha cosechado el ultraderechista, sino que es igual o más relevante el auge de otras figuras claves de su partido, los senadores Eduardo Bolsonaro y Marisa Luis; Claudio Castro, Gobernador de Río, que logró la mayoría absoluta. "El resumen de la noche, insisto, es que el bolsonarismo va mucho más allá de la figura de su propio líder", añade la doctora en Sociología. Por otro lado, recuerda que los ánimos en Partido de los Trabajadores están mucho más bajos al no lograr la mayoría en primera vuelta: "Fue como un jarro de agua fría para los votantes izquierdistas".

En esta primera ronda, con el 48,3% de los votos, Lula ha cosechado una ajustada victoria frente al 43,2% de su principal adversario, el actual presidente de Brasil. Para expertos y analistas, resulta sorprendente que pese a estos cuatro años de gobierno ultraconservador, con recortes en derechos y libertades, aumento de los índices de pobreza y desigualdades, y graves vulneraciones de derechos humanos, especialmente durante la gestión de la pandemia del COVID-19 que causó más de medio millón de muertes por desidia de gubernamental,  el presidente no solo haya logrado resistir la primera vuelta de estas elecciones, sino que siga contando con buena reputación.

Su buen resultado se debe, en parte, al rechazo a Lula. "La gestión de Bolsonaro ha sido verdaderamente desastrosa. Representa a un electorado antilula y antipetista. El país está extremadamente polarizado y crispado. Representa un voto ultraconservador, toda una tradición conservadora de derecha, o incluso de centro-derecha, que fundamentalmente rechaza las políticas de Lula. Su discurso contenta a los sectores evangélicos y neopentecostales", asegura Rogelio Núñez Castellano, investigador senior asociado del Real Instituto Elcano.

De nada sirven los aires que corren al oeste de Brasil con la llegada del colombiano Gustavo Petro, el chileno Gabriel Boric o el argentino Alberto Fernández. Bolsonaro ha demostrado que cuenta con más del 43% del electorado y que el país se encamina a una segunda vuelta más reñida y con una sociedad muy dividida que se refleja en dos modelos antagónicos e incompatibles.

El Congreso seguirá con mayoría conservadora

En el Congreso, de los 513 asientos, 99 estarán ocupados por miembros del Partido Liberal de Bolsonaro. La mayor parte de la bancada estará formada por partidos a la derecha del PT. No obstante, no es ninguna novedad esta situación en la política brasileña y el expresidente Lula ya mostró habilidad para negociar y alcanzar acuerdos a ambos lados del espectro ideológico durante sus dos mandatos de 2003 a 2011.

"A la hora del funcionamiento diario, funciona como un presidencialismo de coalición, es decir, que el presidente organiza una serie de alianzas con pequeños partidos que a veces no tienen nada que ver ideológicamente con él. Lula gobernó con partidos claramente situados en la derecha", explica Núñez. Sin embargo, ahora habrá que ver si el grado de crispación consigue diluir esta línea. "Gane Lula o gane Bolsonaro, esto no volverá a ocurrir, estas coaliciones serán muy difíciles de considerar".

El resultado obtenido por Bolsonaro, pese a quedar por detrás de Lula, está siendo analizado como muy favorable a su posible reelección. "En unas elecciones, siempre favorece el hecho de ser el presidente porque siempre tienen más margen de maniobra desde el poder", asegura Fernández Agabiti. El experto considera que Lula, aunque vaya con ventaja, tendrá mucho que pelear en tres estados importantes como São Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, cruciales desde el punto de vista económico y político.

Trasvase de votos: no se descartan sorpresas

En Brasil no hay una centroderecha mínimamente democrática, consolidada y competitiva. "Bolsonaro recogió un voto prestado, él cuenta con el 30%, más o menos, del voto fiel, pero el resto es un voto claramente de centroderecha. No es un voto fascista, ni un voto de ultraderecha, ni muchísimo menos", dice Núñez. Se trata de un voto conservador, de derecha y de centro, que se siente huérfano. Esto es el resumen de lo que ha pasado este domingo, el ultraderechista ha sido capaz de exhibir músculo y arrastrar a parte del electorado.

Sin embargo, queda por saber qué pasará con los votantes de Simone Tebet y Ciro Gomes, que han quedado en tercer y cuarto lugar, puesto que ideológicamente están más próximos a Lula. "No necesita tanto para llegar al 50%", explica el investigador. Los de Tebet son pocos, pero suficientes para que gane Lula el 30 de octubre. "No lo dijo directamente, pero seguramente apoye a Lula en la segunda vuelta", cuenta Tendesco Lins. Hay que distinguir, dice, entre lo que dice el candidato y la actuación de sus electores. Lula sigue siendo el favorito en la segunda vuelta, aunque si gana va a tener muy difícil gobernar porque no cuenta con una mayoría suficiente en las dos Cámaras.

"Lula tiene mayor capacidad de llegar al votante de centro que Bolsonaro", coincide Núñez. Sin embargo, no quiere caer en el "síndrome del caballo ganador", dar por hecho una victoria cuando Bolsonaro aún tiene papeletas y más ahora, cuando con estos resultados se ve más reforzado.

La campaña: polarización afectiva y no ideológica

Los dos adversarios tendrán que intentar atraer el voto indeciso. El 20% de los electores no ha acudido a votar o ha optado por la abstención. Por eso, los expertos miran a los indecisos, que pueden contener la clave para orientar el rumbo del país. Es cierto que también tienen que conquistar el escasísimo voto de centro y centroizquierda, que no ha sacado ni un 10% e intentar atraer al votante que está sostenido o que ha votado en blanco. "Convencer a los indecisos es fundamental, pero no es una tarea exclusiva de los líderes, sino también del votante que en la calle convence a otros votantes". Sin embargo, en este contexto muchos de los votantes de Lula tienen miedo a salir o a manifestar su adhesión al candidato, asegura Solano.

Expertos como el investigador de Ciencias Sociales de la Universidad de Lisboa, Andrés Malamud, vaticinan que lo que veremos en los próximos días será una polarización afectiva y no ideológica, una campaña marcada por el odio. “Muchos votan a Bolsonaro porque odian a Lula; otros votan a Lula porque odian a Bolsonaro”.

La crispación y polarización social está generando temor e inseguridad. "Bolsonaro y todo su campo irán a la segunda vuelta mucho más aguerridos", asegura la profesora de Relaciones Internacionales. "Tenemos por delante un mes de campaña que será muy complicado y va a dañar mucho a la ya frágil democracia brasileña", añade el periodista. "Lula va a estar en la misma línea, sin embargo, Bolsonaro tendremos que ver qué hace", concluye.

"El responsable de campaña de Bolsonaro le insta a tener un discurso de centralidad y moderación, le pide que se olvide de desprestigiar a las instituciones", asegura Solano. De ahí que la otra gran pregunta para los próximos días será qué tipo de Bolsonaro veremos.