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Videojuegos

Guybrush Threepwood vuelve en 2022 en un nuevo Monkey Island creado por Ron Gilbert

  • Gilbert obvia las tres últimas entregas de la saga y retomará la historia donde la dejó la número 2: LeChucks' Revenge
  • Monkey Island marcó a toda una generación de 'gamers' amantes de la aventura gráfica en los años 90

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Avance del nuevo Return of Monkey Island de Ron Gilbert
Avance del nuevo Return of Monkey Island de Ron Gilbert

Ha sido toda una sorpresa para los fans de la saga de videojuegos, que llevaban años soñando con la posibilidad de volver a ver a uno de sus personajes favoritos, Guybrush Threepwood, en un nuevo Monkey Island creado por Ron Gilbert. Y sus deseos se han hecho por fin realidad. El mítico creador de títulos como Maniac Mansion, Indiana Jones y la última cruzada o Thimbleweed Park ha anunciado que este 2022 verá la luz Return to Monkey Island, un videojuego que retomará la historia donde la dejó en la segunda parte de la saga: LeChuck’s Revenge.

"Un poco de algo en lo que hemos estado trabajando en los últimos dos años en completo secreto", publicaba Gilbert este lunes en su perfil de Twitter, para sorpresa de todos, con un vídeo a modo de adelanto. Llama la atención ver en él a Murray, la demoníaca calavera que atormenta al protagonista justo en las tres últimas ediciones de la saga, en las que Gilbert no participa. “Ron Gilbert me dijo que él nunca más haría otro Monkey Island a no ser que…”, se escucha de su boca justo antes de que un pirata fantasma le arroje al mar.

Lucasfilm Games vuelve a participar en el desarrollo de este videojuego, en el que también trabajan Terrible Toybox, el estudio cofundado por Gilbert, en colaboración con Devolver Digital. En concreto, este juego está desarrollado y escrito por Gilbert y Dave Grossman, y Dominic Armato pondrá de nuevo la voz de Guybrush Threepwood.

Por ahora, no ha trascendido más del argumento ni del videojuego, pero ya ha generado máxima expectación y reacción en redes sociales, tanto que el propio Gilbert ha publicado en tono de broma en su perfil: “¿Puede todo el mundo, por favor, parar de tuitear sobre Return to Monkey Island? Necesito terminar algo de trabajo”.

Gilbert obvia los tres últimos juegos de la saga

Casi 32 años han pasado desde el lanzamiento de The Secret of Monkey Island, una aventura gráfica que enamoró a los ‘gamers’ de los años 90 por su guión, originalidad y, sobre todo, su humor. Una historia que tiene cierta inspiración en la atracción de Disneyland, llamada Piratas del Caribe y que se basa en la novela de Tim Powers, titulada En Costas Extrañas. No es de extrañar, por tanto, que las historias de Monkey Island y la película de Piratas del Caribe tengan cierto paralelismo, puesto que beben de la misma fuente.

Me llamo Guybrush Threepwood ¡y quiero ser pirata!”. Así se presentaba entonces el protagonista, que se esforzaba por pasar todas las pruebas necesarias para alcanzar su cometido, conociendo de por medio el amor de la gobernadora de la Isla Meleé, Elaine Marley, a quien intentaría salvar del malvado pirata fantasma LeChuck, que la raptaba hasta la ‘isla de los monos’.

Pero el arma principal de un buen pirata en estos juegos es la palabra y, así, las luchas de espadas se convertían en verdaderos debates dialécticos en los que el ingenio más brillante se imponía. Aquí, algunos ejemplos:

- P: ¡Luchas como un ganadero!

- R: Qué apropiado, tú peleas como una vaca.

- P: ¡No pienso aguantar tu insolencia aquí sentado!

- R:Ya te están fastidiando otra vez las almorranas, ¿Eh?

- P: ¡Una vez tuve un perro más listo que tu!

- R: Te habrá enseñado todo lo que sabes.

Guybrus luchaba contra todos los piratas de las islas

Guybrus luchaba contra todos los piratas de las islas LucasArts

Un año después, en 1991, la saga continuó con LeChuck’s Revenge, la venganza del pirata fantasma, a quien Threepwood debería volverse a enfrentar no sin antes resolver todo tipo de puzles, travestirse, ganar un concurso de escupitajos y aprender algo de vudú.

Fue el último de los videojuegos de la saga creados por Gilbert, pero se daba por hecho que habría más. “Tengo un contrato con Lucasfilm por cinco temporadas”, le llegó a decir la dama del vudú a Threepwood.

En 1997 llegó la tercera entrega, The Curse of Monkey Island, pero sin su creador original. Fue una revolución en cuanto a imagen, puesto que quedaban atrás los píxeles de las dos primeras entregas y se daba paso a una especie de película de animación en 2D. La esencia de los primeros juegos se mantenía en muchos aspectos y la historia siguió siendo entretenida y con mucho humor. Guybrush tenía que devolver a Elaine la forma humana que había perdido al haberse convertido en oro por una maldición.

Póster con el capitán pirata Lechuck, que está haciendo vudú a Guybrush, situado detrás

Póster con el capitán pirata Lechuck, que está haciendo vudú a Guybrush, situado detrás LucasArts

Pero llegaron los 2000 y nada volvió a ser igual. La aventura gráfica estaba de capa caída. Guybrush volvió ese año con Escape of Monkey Island, donde tratará de devolver a Elaine su cargo de gobernadora tras haber sido declarada muerta por error y enfrentarse al ‘tirano’ Charles L. Charles, un nuevo gobernador que sospechosamente acabará pareciéndose demasiado a LeChuck.

Pero ni la historia, ni la imagen, ni la esencia del Monkey original estaban ahí. Incluso se llegó a perder la mítica pelea de espadas que fue sustituida por un ‘monkey combat’ que no terminó de cuajar.

Tampoco quedaba mucho de Ron Gilbert en Tales of Monkey Island, la entrega de 2009 y la última hasta la fecha, en la que Guybrush desata por error durante un combate con LeChuck una maldición que convierte a los piratas en zombis. En España, LucasArts no hizo promoción del juego y ni siquiera fue traducido al español, lo que no impidió que los más fieles de la saga lo adquirieran desde otros países como Estados Unidos, Irlanda o Reino Unido, o lo descargaran legalmente de Internet para jugar.

El revivir de la aventura gráfica y el 'efecto nostalgia'

Pero en los últimos años la aventura gráfica ha revivido. Además, en los años en los que salieron estas tres últimas entregas del Monkey Island, Gilbert siguió trabajando en otros títulos. Recuperó el espíritu de la saga en Thimbelweed Park en 2016, una historia de detectives en la que tienen que resolver el misterio de la que fuera la mayor fábrica de almohadas del Estado a partir del cadáver que encuentran en la carretera. Un juego que evoca no solo al Monkey sino también al Maniac Mansion, otro de los clásicos de la aventura gráfica.

La nostalgia de quienes jugaron en los años 90 y acompañaron al Guybrush de Gilbert llevó también a la remasterización de las dos primeras entregas para ordenador y consolas, e incluso hubo versiones para smartphones.

Y es que los piratas nunca pasan de moda. Guybrush nunca pasará de moda. Marcó toda una generación de ‘gamers’ y muchos de ellos han legado la pasión por estos videojuegos a sus hijos, que también podrán seguir disfrutando las aventuras del pirata más carismático de todo el Caribe.