Enlaces accesibilidad

El peligro de las casas de apuestas y el juego online: "Sentía que solo podía ganar"

  • Los terapeutas alertan de que el perfil del ludópata ha cambiado mucho en los últimos años
  • Pedro y Juan Carlos, nombres ficticios, cuentan como empezó y como ha terminado la adicción que les ha destrozado la vida

Por
Reportajes RNE - Apostando a perder

Uno de cada diez jóvenes entre 14 y 17 años apuesta en internet y medio millón acude al menos dos veces al mes a locales de juego, aunque lo tienen prohibido. Son los nuevos salones recreativos, una peligrosa forma de ocio que comienza con un puñado de euros al resultado de un partido y que, en el peor de los casos, deriva en adicción. "Yo empecé como todo el mundo a mi edad. Mis padres me daban cinco euros de paga y el euro y medio que me sobraba del bocadillo me lo jugaba. Entonces empecé a viciarme y el euro no era suficiente. A los dos meses de cumplir 18 empecé a trabajar. Perdí en un mes 4.000 euros y unos 12.000 en total". Es Pedro, por ponerle un nombre, porque nos pide discreción. Tiene 20 años y es ludópata. Lleva 9 meses en rehabilitación, en la asociación APAL, donde acude con sus padres dos días a la semana. Le queda tratamiento para largo.

Juan Carlos: "Empecé con una apuesta de 20, 30, 50 euros y terminé jugando hasta 2.000 diarios"

Empezó con las apuestas deportivas. Como Juan Carlos, que le saca 30 años y ya está rehabilitado: “Yo siempre había jugado un poquito; una lotería, una quiniela. Pero empecé con las apuestas deportivas, con una apuesta de 20, 30, 50 euros y terminé jugando hasta 2.000 diarios". La pesadilla de Pedro comenzó como la de muchos otros adolescentes. Una pequeña aventura de amigos en una sala del barrio o como otro pasatiempo del teléfono móvil.

El nuevo ludópata

Los terapeutas alertan de que el perfil del ludópata ha cambiado. Si hace una década trataban a hombres de 50 años adictos a las tragaperras, hoy los que llaman a la puerta son chavales obsesionados con el juego online y las apuestas deportivas. Son la puerta de entrada a la ludopatía. Una condena que destroza sus vidas.

Pedro: "Mi cabeza jamás dejara de pensar en el juego. Todo tiene relación con el juego"

" Nunca voy a sentir que soy exjugador”, confiesa Pedro. “Por desgracia a día de hoy, y sin llevar nada de dinero, cuando paso por un bar o un gimnasio y veo un marcador incluso con equipos que no conoces, mi cabeza echa cuentas y aunque llegue el día que me dé el alta, veré un partido y pensaré: es que si apostara tanto. Mi cabeza jamás dejara de pensar en el juego. Todo tiene relación con el juego".

"He estado mucho tiempo pensando que lo que había hecho era apostar mal

“Dejar de jugar casi es fácil. Sigues unas pautas, vas sin dinero, te controlan el tiempo, pero dejar que tu mente te diga claramente que vas a perder, eso cuesta muchísimo. Yo he estado mucho tiempo pensando que lo que había hecho era apostar mal", dice Juan Carlos.

Las casas de apuestas

En España hay unos 4.000 locales de apuestas. Facturan más de 650 millones de euros. Solo en Madrid se han multiplicado por 300 en cinco años. A menudo, a dos pasos del colegio. Se están haciendo de oro. Miles de menores prueban suerte al salir de clase o los fines de semana. Diego tiene 17 años y nos cuenta que ha ido varias veces con sus amigos de clase: "Hay varias maneras de colarse porque no hay un control riguroso con el DNI. Además, si te inscribes como socio, que es gratis, te suelen regalar dos consumiciones".

Beatriz Martin, FAD: "No tienen la percepción de algo negativo. Ahí empieza a generarse el hábito"

"Es un comportamiento muy grupal", explica Beatriz Martín, directora de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), y el dinero que se pierde se considera utilizado para el ocio, como si lo gastas en tomar una consumición. “No tienen la percepción de algo negativo. Ahí empieza a generarse el hábito y se intenta recuperar lo perdido".

De las casas de apuestas al juego online hay un paso. Se puede elegir entre un centenar de páginas web. Millón y medio de españoles navegan por ellas cada día. Otros tantos lo hacen de vez en cuando y entre todos llenan una bolsa de 19.000 millones de euros. Todo son facilidades. Te regalan bonos, se puede apostar con dinero ficticio y desde cualquier lugar. En la FAD, Elena Ares atiende decenas de llamadas cada día: "Lo que más nos preocupa son estos chavales que hacen pequeñas apuestas diarias con dos o tres euros con el móvil. Juegan desde clase, en el metro, a la ruleta y sobre todo a las apuestas deportivas". El hecho de estar relacionadas con el deporte, explica Beatriz Martín, “blanquea, hace tener una menor percepción del riesgo porque parece algo como muy sano. El deporte se asocia a lo sano".

"La primera vez que perdí 2.000 euros, me quería suicidar. Al día siguiente estaba jugando otra vez"

En conjunto el juego mueve en España 43.000 millones de euros al año. La cruz son los 670.000 ludópatas reconocidos, el doble que hace tres años. "Yo la primera vez que perdí 2.000 euros me acuerdo que me estaba en la terraza de mi casa y me quería suicidar. Pensaba, ¿qué acabo de hacer?. Al día siguiente estaba jugando otra vez", confiesa Juan Carlos, que tiene mujer y dos hijas. Siguen a su lado y eso que se jugó y perdió la indemnización de su mujer. “La echaron del trabajo y nos quedamos sin nada. Era Navidad y no había para nada, ni para los regalos de mis niñas. Recuerdo perfectamente mi última apuesta: 500 euros a un partido de futbol. Estaba en el coche llorando, viendo a mis hijas jugar en el parque. Pensaba en su inocencia y el infierno que estaba viviendo yo. Y me di cuenta de que estaba perdiendo la vida".

La heroína del siglo XXI

Ludópata no es sólo quien lo pierde todo. Ludópata es quien no acepta poner fin a la partida y es capaz de todo con tal de repetir. "Yo me pasaba la noche entera jugando con el móvil”, cuanto Pedro. “A lo mejor me tumbaba a las 11 de la noche en la cama y a las 7 y media que tenía que salir de casa seguía despierto". Por culpa del juego perdió a su novia y a muchos de sus amigos. Quizá por eso lo laman la heroína del siglo XXI. Dicen que solo hacen falta dos años para que el juego arrease con todo. “Eres capaz de robar a quien sea, a tu padre, a tus hijos, hasta que las mentiras convierten tu vida en una cárcel”.

Pedro: "Nadie gana con el juego, solo las casas de apuestas"

Hoy los dos llevan los bolsillos vacios. Ni un euro. Tienen prohibido ver un partido. Nunca más volverán a hacerlo. Todo juego está prohibido, hasta el parchís. Es el precio para salir del agujero. "Pensamos que por ser jóvenes no pasa nada, que tenemos 20 años y podemos hacer lo que queramos”. Pedro pide terminar su entrevista con este mensaje: “A todos los chavales que están empezando a jugar les diría que no sean tontos, que no les va a llevar a ningún lado, que nadie gana con el juego, solo las casas de apuestas".