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"Bianca, bianca, bianca": el futuro presidente de Italia se negocia entre bambalinas

  • La primera votación termina con mayoría de votos en blanco: una maniobra de los partidos para seguir negociando
  • Draghi, el favorito para el cargo, entra en escena para negociar con los líderes de las principales formaciones

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La triunfadora de la primera votación para elegir al nuevo presidente de la República se llama Blanca. Blanca Papeleta, para ser exactos. "Bianca, bianca, bianca", decía el presidente de la Cámara de Diputados al mirar una papeleta tras otra. Acabó Roberto Fico contando 672 papeletas en blanco: si hubieran ido de verdad a una candidata, casi estaríamos hablando de la primera mujer presidenta de la República. Lástima que fuera todo una maniobra de los grandes partidos italianos, la de congelar el proceso de elección ordenando a los suyos votar en blanco.

Una instrucción de votar en blanco que seguramente se repetirá en la segunda votación del martes y la tercera del miércoles. Así, las grandes formaciones de la izquierda y la derecha ganan tiempo: mientras los parlamentarios votan, entre bambalinas se intensifican los contactos. Este lunes se vieron los principales líderes, Matteo Salvini (Liga, extrema derecha), Giuseppe Conte (Movimiento 5 Estrellas, populista) y Enrico Letta (Partido Democrático, socialdemócratas). El visto bueno de los tres es casi imprescindible para que haya fumata blanca.

Draghi entra en escena para asegurar el éxito en la cuarta votación

Por eso el primer ministro Mario Draghi decidió no esperar más y entrar en escena. Que el gran favorito de la carrera al Quirinal salga de las sombras es en sí mismo noticia; que lo haga para reunirse con Salvini y hablar por teléfono con Letta, es un movimiento audaz cuando lo que aconsejan las leyes no escritas de esta elección es ser discreto. Como Ícaro, el primer candidato en volar alto es a menudo el primero en acabar quemado.

Draghi se la juega pensando en la cuarta votación, la del jueves, cuando bastará una mayoría simple para elegir presidente. 505 votos que puede conseguir si entre el martes y el miércoles se asegura de que el día después de dar el salto al Quirinal no pasará nada. Ni habrá turbulencias, ni los mercados se hundirán, ni caerá la prima de riesgo ni iremos a unas elecciones anticipadas, porque el primer ministro sería elegido presidente habiendo atado con la izquierda y la derecha a su sucesor o sucesora en el palacio Chigi.

Lo que pase en estos dos días en los pasillos y despachos del poder impactará más en el futuro y las vidas de los italianos que lo que se vote en el parlamento. La Italia política mira ya a esa cuarta votación, y las acciones de Mario Draghi subieron este lunes varios puntos.

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