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Terapias de reorientación sexual para la vida eterna

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  • La homosexualidad aún está considerada como enfermedad por algunos grupos religiosos
  • Ofrecen "terapias" que conllevan años de calvario a golpe de culpa, confesiones en público y hasta exorcismos
  • Ya puedes ver "Homoterapia" en RTVE.es y a las 00.30 en La 2 de TVE

Por
 exorcismo
exorcismo

Aunque desde 1992 la Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedadvarias organizaciones religiosas siguen hoy contemplándola como tal. Estos grupos ofrecen terapias de reorientación sexual a sus creyentes para "recuperar" su heterosexualidad

No recomendado para menores de 16 años Documentos TV - Homoterapia - Ver ahora
Transcripción completa

Me dijo que podría sacar el demonio de la homosexualidad

y de la perversión que yo llevaba dentro.

Prácticamente había dejado de comer,

y cerca de mi barrio había un acantilado.

¡Cuántas veces me habré dicho, me tiro de cabeza!

Según la historia,

el estilo de vida de los gais

y no me refiero solo a la sexualidad,

sino al hecho de focalizarse en el placer y en la sexualidad,

destruye la sociedad.

Gracias a la terapia

he podido ayudar a cientos, e incluso miles de personas

que tenían sentimientos homosexuales no deseados,

y he hecho realidad sus sueños heterosexuales.

Y ¡funciona!

Perdí veinte años de mi vida.

Deberían haber sido años de explosión,

y sin embargo quedaron teñidos de depresión y oscuridad.

Los cristianos siempre decían:

«Sí, pero los homosexuales han elegido eso».

¿Quién en este este mundo elegiría vivir en el dolor,

en el sufrimiento y en el rechazo?

Mi familia era extremadamente religiosa y todo en nuestra casa

giraba alrededor de la fe.

Recuerdo que en mi familia

siempre hemos sido abiertamente homófobos,

y precisamente yo era quien más chistes de este tipo

hacía en la familia.

Era un juego que me traía con mis padres,

y cuando supe que era gay me quedé de piedra,

me asusté mucho,

así que oculté la verdad a mis padres,

se lo oculté todo el tiempo que pude.

Creo que yo tendría unos 16 o 17 años cuando me di cuenta de que mis padres

sospechaban de mi homosexualidad.

Recuerdo perfectamente el día que entré en mi casa,

en el salón, y vi a mis padres sentados en su silla,

curiosamente con todas las luces apagadas.

Entré y les vi con la cara desencajada.

Me miraron fijamente y me dijeron: «Deb, ¿eres gay?», así, directamente.

Supuse que ya lo sabían, así que respondí: «Sí».

Mi madre estaba afligida y lloraba desconsoladamente,

y mi padre estaba rabioso, enfadado, pero mantenía la compostura.

Espera, espera, dame la primera nota.

Es un sol.

Sol.

Está muy alto.

A miles de kilómetros de San Francisco, Véronique Berthe

una mujer muy comprometida con la iglesia católica,

reaccionó de la misma manera, cuando uno de sus tres hijos,

Benoit le confesó que sentía atracción por los chicos.

Aquello supuso una conmoción enorme, porque yo tenía en la cabeza

las imágenes que había asimilado toda la vida: persona homosexual,

perversidad sexual, anormalidad, enfermedad

todo eso.

Aquello fue un golpe inesperado que lo cambió todo,

que no me dejó dormir aquella noche.

«¿Acaso nos hemos equivocado en algo en su educación sexual,

en su educación en el amor?

¿Qué vamos a hacer para intentar ayudarle, para que pueda crecer

en su vida, para que sea feliz y se deshaga de eso?».

A ojos de sus amigos, Benoit Berthe pasa por ser el monaguillo perfecto.

Y para que “se le quite” la homosexualidad,

sus padres recurren a la Iglesia.

Un sacerdote me dijo: «Hay sesiones para curar heridas,

sesiones de anamnesis que le podrían venir bien».

Nosotros decíamos: «Confiamos plenamente en el Señor,

sabemos que nos quiere y hará grandes cosas por nuestro hijo».

Yo pensaba que si hacíamos las cosas bien,

desde el punto de vista espiritual y de la curación,

veríamos ese cambio.

Lo conté cuando era bastante joven,

cuando confías plenamente en tu familia.

Escuchas a tus padres, son ellos los que guían tu vida

y tienen razón en lo que dicen,

así que escuché a mi madre,

a mis padres, y me dije: «Igual funciona».

Y de esta manera, los veranos de los 15 a los 18 años,

Benoît Berthe pasará por lo que se conoce

como una «terapia de reorientación»,

en el seno de una asociación católica.

El objetivo:

curarse de su homosexualidad, a través de la fe.

La historia de Benoît Berthe nos ha servido de inspiración

para construir un personaje

que se acerque a las asociaciones

que practican estas terapias de reorientación.

Han rechazado nuestras peticiones de grabar en vídeo,

así que será un periodista, Jean-Loup Adenor

quien se hará pasar por un joven homosexual

que está sufriendo.

Llevará una cámara oculta.

Primer objetivo: infiltrarse en la asociación evangélica

más activa de Francia.

Buenos días.

Buenos días.

Buenos días.

Esta asociación organiza un seminario todos los veranos,

una semana durante la cual, un grupo de hombres y mujeres

esperan lograr un rechazo de su homosexualidad.

El responsable de la asociación marca el tono del seminario

desde el primer día.

Los homosexuales son los hombres que se acuestan con otros hombres.

Es el «Arsenokoitai»

en el que «arseno» es el varón

y «coitai» quiere decir el acto sexual.

Es decir, son los que llevan a cabo el acto sexual,

los que cometen un pecado.

Y vosotros, que quizá tengáis pensamientos homosexuales

y confusión, si no habéis pasado al acto

no tenéis por qué preocuparos.

Estáis en el buen camino.

Hay trabajo por delante, pero se puede salir.

Acercaos a un compañero de vuestro equipo

y confesadle en voz alta vuestros pecados.

Atreveos a dar ese paso.

Atreveos a decir

Es el punto de partida de una semana de testimonios,

de confesiones públicas,

de rituales y de oraciones interminables.

Una sobredosis de sentimiento de culpa.

Cuando llegué a Paris no tenía más que una idea en la cabeza:

comprar un libro pornográfico.

Y digamos que entonces empecé a cargar con toda la cadena.

Y no solo eso.

No hay suficiente para cubrir toda la vergüenza que siento.

¿Alguna vez habéis gritado a Dios?

Yo sí.

¡Socorro, Jesús, Señor mío!,

¡socórreme, te lo suplico!

¡Ven, ten piedad de mí!,

¡ten piedad de mi pecado!,

¡ten piedad de mi estado y ven en mi auxilio, por favor!

Que no os dé miedo hacerlo.

Yo lo he hecho varias veces y os puedo decir,

que Dios siempre ha respondido.

Venid, levantaos, enderezaos, atreveos a afirmaros

y convertiros en hombres.

El deseo de curar la homosexualidad no es algo nuevo.

En los años 60, algunos médicos

la consideran una enfermedad neurológica

y optan por utilizar la lobotomía.

Se concentran en la parte del cerebro que es, según ellos,

la responsable de esta desviación.

En los años setenta

se emplean técnicas supuestamente aversivas:

a los jóvenes homosexuales se les proyectan fotos sugestivas.

Si tiene una erección recibe una descarga eléctrica.

Estas técnicas médicas van cayendo en el olvido con el tiempo,

y su testigo lo recogen los movimientos religiosos.

En 1976 aparece en los Estados Unidos

una asociación cristiana llamada Éxodo Internacional.

Va dirigida a los homosexuales

y su objetivo es cambiar la orientación sexual.

Hola, me llamo Alan Chambers

y soy el director de Éxodo Internacional.

Me gustaría presentaros

Alan Chambers dirigió esta organización

durante veinte años, hasta 2013.

En su momento estaba convencido, de que a través de la fe en Jesús

era posible curar a los homosexuales que sufrían.

Somos estadounidenses, y nuestra fe constituye los cimientos

de nuestra vida y de nuestro país.

El conservadurismo

es la verdad de nuestra fe,

y la heterosexualidad es la concepción de Dios.

Éxodo empezó su andadura en 1976, cuando la homosexualidad

y el sexo en general, se convirtieron en temas recurrentes

en nuestra sociedad, a causa de la revolución sexual.

La mayoría de los fundadores de Éxodo habían salido de la cultura

de los años 60, un período indulgente con las drogas, el sexo

y el rock and roll, tres cosas que no hacen los cristianos.

Esas personas se acercaron a Jesús y confesaron que eran gays,

confesaron su perversión entre comillas en esos aspectos.

Éxodo sirve de pistoletazo de salida

a otros movimientos en los Estados Unidos.

El más activo de ellos es Aguas Vivas,

una organización evangélica creada en 1981 por Andrew Comiskey

que antes era homosexual y que se ha unido al grupo

de los que se autodenominan «los exgays».

Comiskey se ha convertido en pastor y recorre el país dando charlas

en las que habla de su propia experiencia

como homosexual convertido, que se ha curado a través de la fe.

Creo que el rostro de la homosexualidad

está cambiando en nuestra cultura.

Antes era algo de lo que avergonzarse.

Los evangélicos, y quizá más en concreto los pentecostistas,

que creen en gran medida en la curación milagrosa,

utilizan las nociones de «conversión» y «curación»

de manera prácticamente intercambiable.

Es decir, que la conversión

se entiende como un cambio de orientación.

Si una persona que inicia un proceso de conversión y explica,

que tiene tendencias homosexuales o que participa

en prácticas homosexuales, casi todas las iglesias considerarán,

que es algo que hay que «curar», entre comillas.

Un exgay tiene que ser ejemplar: debe casarse y exhibir a la mujer

con la que se ha unido en matrimonio.

Es la imagen que ha querido ofrecernos

otra estrella estadounidense de las terapias para homosexuales,

Richard Cohen

Su objetivo es convencernos de que es posible cambiar,

como queriendo decirnos: «Fijaos, me he vuelto heterosexual.

Soy la prueba fehaciente de que funciona».

Imagen de una pareja unida, tras un matrimonio de 30 años.

Tienen tres hijos maravillosos.

La familia estadounidense ideal.

Y con un discurso muy elaborado.

Richard Cohen se presenta como un terapeuta,

que ha comprendido el origen de la homosexualidad.

El vínculo y la conexión entre un padre y un hijo

es uno de los muchos factores,

que explican por qué una persona desarrolla sentimientos homosexuales.

No es más que una parte del proceso de curación.

Hay muchas razones más.

Por ejemplo, los hombres

que han estado excesivamente conectados con su madre

han interiorizado el aspecto femenino y se han alejado mucho de su padre.

Esto provoca que haya un vacío en su alma,

que exista una falta de afecto de la figura paterna.

Es algo muy delicado, tanto si se trata de un niño

o de una niña.

Esas personas se sienten heridas muy fácilmente.

Es decir que este fenómeno de atracción hacia el mismo sexo

tiene un cierto componente biológico: la hipersensibilidad.

Estas teorías homófobas

se cultivan en el seno

de los movimientos cristianos estadounidenses.

En la década de los 90, estas organizaciones

ya están bien enraizadas en los Estados Unidos,

pero su objetivo es exportar sus terapias de curación.

Mi objetivo era crear una organización mundial

que fuera conocida en todo el mundo.

Creo que la homosexualidad es

un tema candente, y trae de la mano el debate,

de si uno nace o se hace homosexual, si está bien o mal,

si es posible cambiarlo o no.

En todos los países hay una institución

que afirma que es posible cambiarlo, y Éxodo fue el precursor de todo eso.

Desde el punto de vista financiero,

el movimiento recibió una gran cantidad de dinero,

procedente de grandes iglesias locales y nacionales,

y eso le permitió poner las miras fuera de los Estados Unidos.

Gracias a eso, algunos miembros de la asociación,

que habían sido homosexuales, pudieron viajar a otros países,

para establecer vínculos con congregaciones locales

y poner en marcha un movimiento.

Desde los años 90, las asociaciones estadounidenses

más activas no han dejado de diseminarse por todo el mundo.

Los católicos de la asociación Coraje

y especialmente los evangélicos de Aguas Vivas,

una escisión de Éxodo, están presentes en 40 países,

en todos los continentes,

acogidos por sus respectivas autoridades religiosas.

Los últimos países hasta la fecha, China y Tailandia, en 2015.

Y Europa no se queda atrás: los evangélicos están muy presentes

también aquí.

En Alemania, Aguas Vivas ha sido bautizada como,

Curso de agua del desierto.

Su fundador fue Günter Baum

Günter Baum lleva luchando desde que era niño

contra su atracción por los chicos.

La homosexualidad está totalmente proscrita en su familia,

que es muy religiosa.

Su educación no deja ningún resquicio

para cuestiones íntimas.

Mi homosexualidad, estos sentimientos,

estos deseos sexuales por otros hombres,

estaban dentro de mí, como si en mi interior

viviera un animal salvaje que yo fuera incapaz de domar.

Yo quería hacer todo lo que estuviera en mis manos

para poder vivir en paz conmigo mismo,

pero sobre todo para vivir en paz con dios.

Lo que más deseaba era agradar a dios,

y era incapaz de hacerlo con aquel animal salvaje

que habitaba en mí.

Por esa razón busqué medios que me permitieran domarlo,

pero sobre todo sacarlo de mi vida.

Había oído hablar de una conferencia de la institución

Aguas Vivas en Los Ángeles.

Allí conocí a Andrew Comiskey,

que me invitó a venir a los Estados Unidos

para formarme con él,

trabajar y aprender sus métodos de curación.

El programa consistía en grupos de ayuda,

que se reunían e intercambiaban ideas,

habitualmente a lo largo de varias semanas.

Aguas Vivas desembarca en Francia en 1995 con el nombre,

Torrentes de vida.

Esta asociación la fundó una pareja de misioneros evangélicos,

Werner y Charlotte Loerstcher

que reciben la bendición de Andrew Comiskey.

Apelaron a una lógica de franquicia,

y eso ha llevado a que la institución Torrentes de vida

exista ya en todo el mundo, obviamente con distintos nombres,

porque no se mantiene el apelativo francés.

Se trata de asociaciones que solicitan ser representantes

de la franquicia gala.

Trabajarán con las iglesias igual que lo hacen los prestatarios

de servicios con las empresas.

Es decir, que todo el trabajo que tradicionalmente se realizaba

en el seno de las iglesias lo hacen ahora estas instituciones,

que son una especie de empresas religiosas

que darán a conocer sus servicios a las iglesias locales.

Casi cuarenta años después de la creación de Aguas Vivas,

su fundador, Andrew Comiskey, continúa recorriendo el mundo

para «arengar a sus tropas».

En mayo de 2019 acudió a Orleáns en Francia,

para participar en la conferencia de un grupo evangélico,

Palabra de vida.

Estaba prohibido el acceso a los medios de comunicación,

pero nuestro periodista se coló con una cámara oculta.

¡Señor!

Necesitamos ayuda.

Nosotros, hombres, necesitamos ayuda.

Y no solamente los amigos de mi hijo.

Hemos sido creados para ser verdaderos leones,

pero vivimos la vida más bien como gatos domésticos.

Comiskey no ha cambiado su retórica en 40 años.

Continúa utilizando los mismos elementos del lenguaje,

las mismas imágenes y las mismas historias.

He conocido a hombres que me han dicho: «Olvídate,

yo seré incapaz de lograrlo».

Ver porno es superior a mis fuerzas.

No puedo dejar de soñar con mi amante homosexual.

¡Soy incapaz!

Lo siento.

Amo a Jesús, pero soy incapaz.

Muy bien, pues pierde a tu familia, echa por la borda tu matrimonio

y termina en el infierno, ¡ya verás qué bien!

O acércate al grupo

Humíllate.

Humíllate.

Acéptalo.

Di: «Mis ideas de la masculinidad están rotas».

¡Te queremos!

¡Te queremos!

En la Iglesia Católica

también existe un apostolado para ayudar a los homosexuales.

Nos dirigimos a hombres y mujeres que experimentan sentimientos

de atracción hacia personas del mismo sexo.

Además de estar presente en los Estados Unidos,

Coraje Internacional también existe en Francia desde 2014.

Todos los veranos, es recibida con los brazos abiertos

por una comunidad católica muy influyente, Emmanuel.

Presente en 60 países y reconocida por El Vaticano,

Emmanuel sigue la misma línea ideológica

que Coraje en lo que respecta a la homosexualidad.

Anthony Favier es copresidente de la asociación David y Jonathan

que reúne a los cristianos homosexuales.

Conocen muy bien la comunidad de Emmanuel.

La comunidad de Emmanuel tiene una visión muy centrada

en el catecismo de la iglesia católica,

así que la condena de los actos homosexuales

es algo que vertebra a la comunidad y a sus miembros.

De hecho tiene un «Programa de género» para la sociedad,

para mujeres y para hombres.

En esos grupos, las mujeres deben encontrar

su verdadera feminidad y los hombres, su verdadera masculinidad.

La homosexualidad es vista, como un déficit

o una inmadurez de la masculinidad.

No nos han permitido grabar imágenes,

así que nuestro periodista

se acerca a los responsables de la asociación Coraje

con cámara oculta, presentándose de nuevo como un joven homosexual,

ávido de consejos.

Buenos días, Padre.

En París lo recibe un sacerdote con un discurso más que sorprendente

sobre las cuestiones de homosexualidad.

¿Sabías que hablamos de una «homosexualidad transitoria»?

No.

Es una transición.

Un ejemplo tonto: soy estudiante de secundaria,

estoy siempre con chicos, hay tocamientos con amistades

poco aconsejables

Pero es transitorio.

Este tipo de homosexualidad, este tipo de actos homosexuales,

se pueden dar en gente que sale a la mar y gente del ejército.

Sin embargo no hay una atracción innata,

que es lo que se denomina «homosexualidad estructural»,

es decir, que está en la misma estructura de la persona.

Está por tanto la homosexualidad transitoria y la estructural.

La homosexualidad se compone de tres aspectos, y uno de ellos

es la costumbre, que es fácil de entender y está vinculada

con la pornografía.

¿Ha visto el matiz?

Dices: «Comprendo que no está bien

con respecto a mis criterios personales

o con respecto a los criterios de la fe,

pero lo voy a hacer de todas maneras»,

y caes en la tentación.

Entonces es cuando le pides a Dios:

«No me permitas ir más allá,

no me permitas ir más allá.

Por favor».

Uno tiene que encontrar a alguien que le acompañe psicológicamente,

para intentar realzar su lado heterosexual.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

Gracias, Padre.

Todas las víctimas de estos grupos cristianos se ven empujadas

a rechazar la homosexualidad, a través de la lectura detallada

de la Biblia.

Un libro utilizado como arma.

Sin duda la Biblia desempeñó un papel fundamental

en cómo se desarrolló en mí la homosexualidad

y en cómo la comprendí.

Para mí fue algo desastroso, porque lo que yo vi,

especialmente en Corintios 6, del 9 al 11,

«los homosexuales no heredarán el reino de Dios»,

y esa frase me persiguió toda mi infancia:

«No heredaré el reino de Dios, así que tengo que hacer algo

al respecto.

Yo no pedí esto, no es algo que yo quisiera, yo no lo elegí,

así que haré lo indecible por no ser homosexual,

y ruego a Dios que lo solucione».

«Ni los depravados, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados

ni los pederastas heredarán el reino de Dios».

Los textos bíblicos son la guía de los evangélicos

de Torrentes de Vida”.

A lo largo del seminario de Lux los participantes

blanden la Biblia continuamente como una amenaza.

Pablo dice a los romanos, en el capítulo 6, versículos 12 a 13:

«El pecado no debe reinar en vuestro cuerpo mortal,

de modo que le obedezcamos en sus concupiscencias».

Para vencer este pecado hay que ir a la cruz, que nos permite proclamar

la victoria de Cristo sobre Satán, en aquellos momentos

en los que Satán intenta atraparnos, y especialmente en la sexualidad,

en las relaciones.

Si realmente deseamos llevar una vida que triunfe sobre el pecado,

necesitamos que Dios irrumpa en nuestra vida.

Utilizan el idioma de la compasión: «No te odiamos a ti,

odiamos lo que está dentro de ti, que además no es parte de ti,

porque tú no eres así, pero no puedes ser de otra manera».

Ellos creen que están siendo compasivos, pero en el fondo

no deja de ser un lenguaje de odio,

porque lo que están diciendo es: «No puedes ser quien eres».

Estos escritos que angustian a los que creen

que pueden cambiar de orientación sexual,

se convierten en medios de manipulación.

El grupo católico Coraje se reúne cada 15 días

en una sala parroquial, situada en el corazón de París.

En el fondo, la Biblia continúa siendo la referencia;

en la forma, parece una reunión de Alcohólicos Anónimos.

Nuestro periodista se ha infiltrado con una cámara oculta.

Hola, me llamo Jean-Luis y me siento atraído por personas

de mi mismo sexo.

Hola, Jean Louis

Hola, me llamo Philippe

y me siento atraído por personas de mi mismo sexo.

Hola, Philippe

De esta manera, casi clandestina,

se reúnen estos hombres homosexuales,

algunos de los cuales posiblemente estén casados

y tengan hijos.

Con el fin de obtener la redención, su única solución es caminar

hacia la virtud, que implica la abstinencia sexual.

Si hay algo que no quiero hoy

es estar en pareja con otro hombre.

Eso lo tengo claro.

Soy muy feliz con el Señor.

Sé que el Señor me dice desde mi corazón:

«Si realmente quieres estar unido a mí

no puedes quedarte en tu pecado,

es incompatible».

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Uno de los moderadores del grupo de París, Xavier Guillaume

ha recorrido todo el camino propuesto por Coraje.

Cuando me convertí, yo llevaba dos años en pareja.

Me sedujo la fe cristiana

y las enseñanzas de la Iglesia,

y quise vivirlo.

Tenía un deseo irrefrenable de castidad, de abstinencia.

¿Y tu compañero lo entendió?

Al principio llegué a sugerirle que podríamos seguir juntos

pero con abstinencia sexual.

Es normal intentar llegar a ese acuerdo.

Obviamente dijo que no, pero ya me lo esperaba.

La cuestión es que yo quería tener una relación auténtica con Dios,

quería profundizar en esa relación.

De alguna manera es como mantener una relación amorosa,

y no quería mentir, no quería llevar una doble vida,

y ocultando mis relaciones homosexuales

me sentía como si la llevara.

Al rechazar su propia naturaleza,

los homosexuales se sienten atrapados

y totalmente desestabilizados.

Es algo flagrante: durante los seminarios evangélicos

de Torrentes de vida,

los participantes pasan de un extremo al otro,

en cuestión de minutos.

Al principio el ambiente es festivo, y se suceden las oraciones

y los cánticos.

Pido perdón porque te he engañado.

Te he engañado con otros hombres

y con otras mujeres.

Hasta que la situación se va de las manos

y se lleva a los participantes hasta el límite.

Estas sesiones consiguen resultados en personas que ya están en situación

de vulnerabilidad.

Lo que no me gusta de estas formas de acompañamiento espiritual

es que las personas que se presentan como acompañantes

o como que pueden ayudar, instrumentalizan una situación

de una persona que no está en el mismo plano que ellos.

Al contrario, esas personas tienen autoridad,

tienen una posición moral, y lo que me parece reprochable

es que todos estos movimientos tienen un cariz

profundamente perverso, incluso psicológicamente perverso,

porque dicen que tienen el remedio y, al mismo tiempo,

no dejan de inocular el veneno.

Serge Blisko fue director durante mucho tiempo de «Miviludes»

un organismo que depende del Primer Ministro francés

y detecta las derivas sectarias en Francia.

En dicha función, hace varios años se reunió con el presidente

de «Torrentes de vida» y alertó al gobierno.

Su aviso se quedó en agua de borrajas.

Nosotros le hemos mostrado algunos extractos del seminario.

La verdad es que me inspira cierto miedo por esas personas;

y también inquietud, porque se ve una especie de psicoterapia salvaje,

que puede llevar a la destrucción de la personalidad

de algunos individuos.

Se trata de una situación profundamente desestabilizadora,

para una persona que ya tiene sus preocupaciones, sus dificultades,

sus dudas, y que a consecuencia de estas sesiones

puede descompensarse psicológica o psiquiátricamente.

Las sesiones en las que se ve llorar a las mujeres,

en las que están muy absortas, son un claro ejemplo

del posible riesgo de descompensación.

Creo que a los organizadores de estas reuniones

habría que exigirles responsabilidades

y habría que preguntarles: «¿Saben lo que hacen?».

La presión es incluso mayor en países, en los que la religión

ocupa un lugar destacado.

Por ejemplo en Polonia, donde la iglesia

ejerce mucha influencia y no oculta su homofobia.

Ewa Kamoda lo ha vivido en su propia piel.

Nacida en el seno de una familia ultracatólica,

la enviaron a un sexólogo, que hasta los años 2000

intentó curar a homosexuales.

El profesor Starowicz

ha aceptado ver a su antigua paciente.

Uno de los métodos de tratamiento

era el método conocido como «aversivo».

Consistía en despertar un rechazo de las propias preferencias sexuales.

¿Cómo despertar ese rechazo?

Muy sencillo: se conectaba a una persona a

A un aparato.

a un aparato

Sí, eso lo he vivido.

Me conectaron a algo que no sé si serían electrodos.

Si a la persona, al ver unas imágenes homosexuales,

se le despertaba un interés

Sí.

recibía una señal desagradable, una descarga eléctrica.

No eran electrochocks,

como en «Alguien voló sobre el nido del cuco»

Algo breve.

Breve pero doloroso.

Este método cayó pronto en el olvido, porque fue considerado erróneo.

De hecho, los expertos más importantes del método aversivo,

posteriormente se disculparían.

En Polonia, yo mismo me disculpé públicamente

con mis antiguos pacientes homosexuales.

Hartas de esperar un cambio que se resiste a llegar,

algunas personas terminan aceptando con desesperación una nueva prueba:

el exorcismo.

Es lo que vivió Deb Cuny

Mientras es miembro de Éxodo, continúa acumulando relaciones,

así que sus padres la llevan a un exorcista.

Deb, muy obediente, lo acepta.

Tras pasarme 36 horas sin comer, mis padres me llevaron a Little Rock

en Arkansas, a una iglesia de la Asamblea de Dios.

Lo recuerdo como si fuera ayer: entré y me dirigí a una habitación,

completamente blanca en el fondo de la iglesia,

y allí estaban tres personas, dos pastores y una mujer.

Y entonces empezó el proceso.

Al principio era una sesión de oraciones tranquilas,

pero llegado el momento me empezaron a sujetar

con mucha agresividad y me manipularon física

y emocionalmente hasta terminar en el suelo.

El pastor principal me agarró y empezó a gritarme a la cara,

pidiendo a los espíritus o a los demonios que salieran de mí.

Hice todo lo que pude:

recé e hice todo lo que ellos me pedían,

pero durante todo aquel tiempo estaba muerta de miedo.

Cuando habían pasado varias horas, empecé a imaginarme una boda,

así que se lo dije: «Me estoy imaginando una boda»,

y ellos dijeron: «¡Aleluya! Dios mío, ¡funciona!»,

pero lo que no les dije fue

que la boda que me estaba imaginando era con una mujer,

que sería mi mujer durante muchos años.

Les dije que no podía seguir, que no tenía sentido

y que por favor parasen.

Y en ese momento el mismo pastor que me había tenido sujeta

empezó a gritar y a decir: «Sal de aquí.

Has optado por el infierno, quieres ser gay

y no te queremos aquí».

Entonces yo me sentí extremadamente sola y confundida,

creyendo que perdería para siempre a mi familia,

porque había elegido ser gay, porque era culpa mía.

Si bien en 1992 la OMS suprime la homosexualidad

de la lista de enfermedades, hoy día siguen existiendo médicos,

que afirman curar a homosexuales.

Por ejemplo un grupo de 400 médicos católicos de Alemania.

El más conocido de ellos es un homeópata

que ejerce a las afueras de Múnich.

En un primer momento un periodista alemán

se acerca al doctor Winkelmann con cámara oculta,

haciéndose pasar por un joven homosexual incapaz de resistir

sus impulsos.

Con la ayuda de una especie de varilla de cobre

con propiedades magnéticas,

el médico decide cuál es el remedio ideal,

para resistirse a los deseos homosexuales.

El segundo medicamento que me dio era Origanum Majorana

y me recomendó que me lo tomara

cuando tuviera deseos sexuales agudos,

porque los disminuiría

y ya no tendría una necesidad súbita e imperiosa de estar con hombres.

Y también dijo, que si no tenía a mano ese remedio,

porque estaba fuera de casa, también podría comer pizza,

porque tenía orégano, y eso él lo consideraba una alternativa.

Me resultaba difícil mantener la seriedad,

porque era un tratamiento médico irrisorio.

Al mismo tiempo, el doctor Winkelmann

engañará a la Seguridad Social alemana: para que a su paciente

se le reembolse un dinero,

indicará que la finalidad de los medicamentos recetados

es curar unos problemas de sueño.

El doctor Winkelmann acepta concedernos una entrevista.

Es una cuestión delicada.

Si ahora digo que es una enfermedad, me lapidarán.

Es algo que no puedes decir, ni como médico ni como ciudadano.

A la sociedad no le gusta,

y tampoco a los medios de comunicación.

Pero soy médico, y sin afán de molestar a nadie

de la comunidad, digo que es una carga o un problema

digno de un tratamiento,

y así no utilizo la palabra «enfermedad», porque «enfermedad»

es un término que puede ser discriminatorio

y no deja lugar a la esperanza.

No me parece normal que a un médico homeópata

se le prohíba curar a enfermos o que simplemente pueda decir:

«No haga eso, porque si lo hace puede contraer el sida, la proctitis».

Antes trabajaba como cirujano, y sé lo terrible que puede ser.

La proctitis y todo lo que tenga que ver con el recto es un tabú.

Mucha gente la sufre y no dice nada, y se limita a no salir de casa.

Deja de ir a la iglesia, porque huele mal

y tiene que llevar pañales.

Simplemente por su pasado homosexual.

El doctor Winkelmann es conocido en toda Alemania.

Su posición aberrante acerca de la homosexualidad

nunca ha hecho gracia a sus detractores.

Estos médicos intentan dárselas de listos:

afirman que son los únicos que pueden ayudar

a que una persona rechace sus deseos sexuales.

Pero si uno lee lo que ha publicado el doctor Winkelmann,

comprobará cuál es su concepto de la homosexualidad

y cómo sugiere ayudar a esas personas.

Es una mezcla de homeopatía, esoterismo

y de enfermedades transmisibles de generación en generación.

Y todo escrito de una manera poco científica y poco médica.

Uno llega a plantearse si de verdad ese hombre estudió Medicina.

Todos aquellos que se hayan topado con médicos incompetentes

y por lo tanto peligrosos, con pastores fanáticos

o con sacerdotes prisioneros de su dogma tienen algo en común:

han estado cerca de la muerte.

Aunque ahora vive felizmente con su pareja, Bastian Melcher

ha pasado por el infierno:

ocho años de terapia

a golpe de plegarias, de confesiones y de exorcismos.

Ocho años de calvario

que han quedado plasmados en un diario.

Ya no tengo ganas de seguir luchando.

Ya no tengo fuerzas.

Estoy agotado.

Ya no me gusta vivir y mi relación con Dios también se ha hecho añicos.

Estoy enfadado y me ha decepcionado.

¿Por qué me deja sufrir tanto tiempo y por qué me fallan las fuerzas?

Tenía una mezcla muy fuerte de sentimientos, vivía en un caos.

No entendía por qué yo era gay, por qué Dios no quería eso

y por qué no me cambiaba.

Por más que yo le rezaba que lo hiciera no pasaba nada.

Era tan duro que empecé a echarme la culpa

y a pensar que no merecía vivir.

Todo se puso tan feo,

que me sentía mal viviendo así.

Era incapaz de gestionarlo

y llegué a pensar que igual era mejor

si estuviera muerto.

Yo estaba sufriendo mucho.

Fui a ver a Andrew Comiskey y le dije:

«Andy no creo en lo que estamos diciendo a la gente»,

y él me respondió:

«Perfecto, porque Dios desea que el camino a la curación

sea lento,

para que entiendas cómo es el trayecto que realiza

la gente hacia la curación».

Pero yo no vivía en paz,

y aquello se convirtió en una cuestión existencial.

¿Valía la pena vivir mi vida así?,

¿quiero seguir viviendo?

Después de pasar por el proceso de la terapia de reorientación,

viví muchos años de depresión, de infravalorarme,

con la impresión de no tener un objetivo en mi vida;

fueron años de ansiedad y con problemas de salud mental.

Empecé a beber mucho, aunque beber en exceso

tampoco me parece la solución, me ayudó a no quitarme la vida

y a seguir adelante, hasta que al final

tuve que dejar de beber.

Un estudio ha revelado que en los Estados Unidos,

en los últimos 40 años,

un total de 700.000 homosexuales de 18 a 60 años

han pasado por terapias de reorientación.

En Europa no se ha llevado a cabo ninguna encuesta similar.

Un negocio muy lucrativo para las asociaciones y sus líderes.

Hoy Alan Chambers tiene un nuevo mensaje: «Lo siento».

Alan Chambers se atrevió a hacerlo: dejó la presidencia de Éxodo,

el movimiento exgay con más poder después de dirigirlo con fervor

durante veinte años.

En 2013, Chambers anuncia que lo deja.

Necesitó todos esos años

para admitir que no es posible modificar

la verdadera naturaleza de un homosexual.

Desde entonces, recorre los Estados Unidos para disculparse.

Hemos engendrado vergüenza

y miedo,

y hemos perpetuado

el mito de que Dios sería más feliz,

si nosotros

abandonásemos esos sentimientos,

deseos homosexuales o comportamientos, es decir,

si abandonásemos una parte de nosotros mismos.

Me arrepiento enormemente.

Ahora tengo la oportunidad de evitar nuevos dramas, y es maravilloso,

pero no puedo deshacer el daño provocado,

ni el mensaje que he compartido desde Éxodo con muchas personas.

Algunas de hecho ya no están entre nosotros,

quizá porque se han suicidado

eran personas que se sentían muy perdidas.

Las personas no se suicidan, porque sean homosexuales;

se suicidan por el miedo a cómo creen que les tratará la gente,

por el miedo a cómo les tratará su familia o la sociedad.

Tras años de indiferencia, por fin algunos políticos

parecen reaccionar, si bien tímidamente.

En los Estados Unidos, 16 de 50 estados

han aprobado una ley, para prohibir las terapias de reorientación sexual,

pero solo protegen a los menores de edad.

En marzo de 2019, el Parlamento Europeo

votó una resolución, según la cual

se solicitaba a los Estados Miembros,

aprobar una legislación para prohibir estas terapias.

Malta fue la primera nación en hacerlo, y otros países

preparan sus leyes para prohibir esta práctica.

Es el caso de Alemania y Francia.

En Polonia, los conservadores, que dirigen el país

están alineados con la iglesia,

que no hace ningún esfuerzo por esconder su homofobia.

La comunidad LGTB no solo reivindica tolerancia, aceptación,

respeto y casi admiración,

sino que quiere dictar nuestra forma de vida en Polonia.

Según ellos nosotros deberíamos vivir nuestras creencias

en la clandestinidad, y públicamente no deberíamos tener derecho

a hablar de manera crítica,

acerca de la forma de vida de los homosexuales.

Su estilo de vida es el de la erotomanía.

Se centra en los placeres pasajeros, y al final desemboca

en un aumento de casos de esterilidad.

Es una amenaza para la sociedad.

La sociedad polaca está muy sesgada, y cualquier propuesta de ley

que prohíba las terapias de reorientación

tiene pocas posibilidades de ser aprobada.

Ante la ausencia de leyes en este sentido

en otros países europeos,

las asociaciones pueden seguir tranquilamente sus actividades.

Sin embargo tras años de terapia nuestros entrevistados

han podido pasar página.

Benoît Berthe está a punto de cumplir los 19 años

y entonces podrá vivir abiertamente como gay.

Entonces transgredirá la regla de la iglesia católica

de practicar el acto sexual.

Tardé bastante en darme cuenta de que quizá habría ayudado

a mis padres a entenderme mejor, si les hubiera dejado ver

lo feliz que yo era.

Ese fue el momento en el que empecé a curarme.

Y a pesar de mis expectativas, porque yo pensaba que no cambiarían,

sí lo hicieron.

Es increíble, un milagro.

Estoy orgulloso.

Hay muchas personas que no lo ha contado o que sus padres

no lo saben.

Yo se lo he dicho, lo he contado y soy feliz.

Y además mis padres se han tomado la molestia

de ir un paso más allá,

han querido comprenderme y aceptarme como soy.

Creo que es una hermosa demostración de amor,

y también una demostración de esperanza.

La esperanza de que las cosas pueden cambiar para mejor.

Lo siento.

Por ti y por todo aquel que ha vivido lo que tú has vivido.

Ojalá pudiera hacer algo más que decir que lo siento.

Ojalá pudiera retroceder en el tiempo y cambiar lo que te pasó.

Documentos TV - Homoterapia - Ver ahora

Un periodista se infiltró en dos asociaciones cristianas y desvela las perversas prácticas a las que someten a los homosexuales arrepentidos. Algunas víctimas de las terapias denuncian los años de calvario que vivieron a golpe de culpa, de confesiones públicas e incluso de exorcismos.

BenoÎt Berthe, víctima de terapia de reorientación sexual

BenoÎt Berthe, víctima de terapia de reorientación sexual

Apostolados contra la homosexualidad

A ojos de sus amigos, Benoît Berthe pasaba por ser el monaguillo perfecto. Y para que se "deshiciera" de su homosexualidad sus padres decidieron recurrir a la Iglesia. "Yo pensaba que si hacíamos las cosas bien, desde el punto de vista espiritual y de la curación, podríamos ver ese cambio", sostiene convencida Véronique, la madre de Benoît.

Wisteria Lane - Exorcismos, terapia de conversión y psiquiátrico por ser gay - 22/05/21 - Escuchar ahora

Y así es como desde los 15 a los 18 años Benoît asistió a las terapias de reorientación sexual en una asociación católica durante tres veranos. El objetivo, curarse de su homosexualidad a través de la fe.

Esas personas se acercaron a Jesús y confesaron que eran gais, confesaron su perversión en esos aspectos

Como él, cientos de creyentes han pasado por estos denominados apostolados. Basadas en sus principios religiosos y organizadas en redes, estas asociaciones comienzan su recorrido en Estados Unidos en los años 70 y, en poco más de dos décadas, se extendieron prácticamente por todo el mundo. 

La Iglesia Evangélica, con Éxodo Internacional, fue la pionera en ofrecer terapias de reconversión sexual a sus angustiados fieles. "Esas personas se acercaron a Jesús y confesaron que eran gais, confesaron su perversión en esos aspectos", aseguraba el que fuera líder de la organización evangélica hasta 2013, Alan Chambers.

Alan Chambers, último presidente de Éxodo Internacional

Alan Chambers, presidente de asociación evangélica de reconversión sexual

El apostolado de la Iglesia Católica está en manos de Coraje Internacional. Desde Estados Unidos llegó a Francia. Ahí, la comunidad Emmanuel, reconocida por el Vaticano, es muy activa y ya se ha expandido por 60 países. Siguen a pies juntillas el catecismo, "así que la condena de los actos homosexuales es algo que vertebra a la comunidad y a sus miembros", explica Anthony Favier, cofundador de la asociación cristiana LGTBI David & Jonathan.

Oraciones, rituales, confesiones públicas y mucha culpa

Estas organizaciones religiosas, convencidas de que la fe puede mover montañas como la homosexualidad, ofrecen una oportunidad de "redimir culpas". "No entendía por qué yo era gay, por qué Dios no quería eso y por qué no me cambiaba", confiesa Bastian Melcher, un creyente homosexual que de adolescente acudió a una de estas terapias y pasó por un auténtico calvario que casi le cuesta la vida.

No entendía por qué yo era gay, por qué Dios no quería eso y por qué no me cambiaba

Pero ¿qué hay detrás de este particular vía crucis? Un periodista consiguió infiltrarse en una de las organizaciones evangélicas más activas de Francia y desvela sus métodos que, a menudo, tienen consecuencias fatales para las víctimas. Introduciendo una cámara oculta, el periodista logró entrar, como un cristiano homosexual más, en uno de los seminarios organizados para hombres y mujeres que quieren "recuperar" su heterosexualidad. "Acercaos a vuestro compañero y confesadle en voz alta vuestros pecados", pide el pastor a sus atormentados fieles.

¡Socorro, Jesús, Señor mío, socórreme te lo suplico. Ten piedad de mi pecado y ven en mi auxilio, por favor!

Es solo el comienzo de lo que está por venir. A las confesiones en público se sucederán interminables oraciones, humillaciones y degradantes ritualesTodo envuelto en un hálito de mucha culpa. "¡Socorro, Jesús, Señor mío, socórreme te lo suplico!", clama un hombre en la terapia. "¡Ten piedad de mi pecado y ven en mi auxilio, por favor!", prosigue casi en éxtasis. 

Ataques de ansiedad, llantos y gritos sustituyen al ambiente festivo y calmado del primer momento. "Ellos creen que están siendo compasivos, pero en el fondo no deja de ser un lenguaje de odio, porque lo que están diciendo es: No puedes ser quien eres", asegura Tanya Erzan, profesora de Religión y Estudios de Género Queer de la Universidad de Puget Sound, ubicada en Tacoma, Washington. "Se ve una especie de psicoterapia salvaje que puede llevar a la destrucción de la personalidad de algunos individuos", expone Serge Blisko, experto francés en sectas.

Electroshock, técnica utilzada para la reconversión sexual

Electroshock

De la lobotomía al exorcismo

En 1992, la OMS eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades. Sin embargo, el deseo de considerarla como tal y de curarla no es algo nuevo. Durante los años 60 y 70 algunos médicos utilizaron la lobotomía y las técnicas de aversión en las que empleaban descargas eléctricas.

 Estos procedimientos clínicos los recogen los movimientos religiosos para erradicar la homosexualidad y los añaden a una práctica más, de la que solo ellos tienen la patente, el exorcismo.

Me dijo que podría sacar el demonio de la homosexualidad y de la perversión que llevaba dentro

Ese fue el método al que fue sometida Deb Cuny por recomendación de sus padres. "Lo recuerdo como si fuera ayer", relata Deb. "Me dijo que podría sacar el demonio de la homosexualidad y de la perversión que llevaba dentro", recuerda horrorizada. "El pastor me agarró la cara y empezó a gritarme, pidiendo a los espíritus o a los demonios que salieran de mí", concluye. Y tampoco olvida la depresión, los años de ansiedad y los problemas de salud mental que acarreó después del infierno de la terapia.

Como ella, en los últimos 40 años se estima que, en Estados Unidos, 700.000 homosexuales han pasado por terapias de reconversión sexual. En Europa, no existen datos.

Allemania prohíbe las "terapias" que prometen cambiar la orientación sexual

 Las organizaciones religiosas continúan expandiéndose con la tranquilidad que da la escasa regulación que existe al respecto.

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