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'Condenadas en Gaza', un documental sobre la doble discriminación que sufren las mujeres palestinas con cáncer

  • Un documental que arroja la luz sobre la falta de acceso al tratamiento que necesitan las mujeres palestinas 
  • Un trabajo de Ana Alba y Beatriz Lecumberri sobre las consecuencias del bloqueo israelí y las divisiones palestinas

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Trailer del documental 'Condenadas en Gaza', un relato sobre palestinas enfermas sin acceso al tratamiento necesario

Vivir en Gaza es incompatible con luchar contra un cáncer. La muerte lenta se asoma en un periplo lleno de obstáculos para recibir un tratamiento. Esto se suma a la marginación social y estigma. Muros difíciles de derribar por mujeres diagnosticadas en la Franja de Gaza. Este territorio lleva desde 2007 sometido a un bloqueo por mar, tierra y aire que no permite ni la entrada de medicamentos ni acudir a un centro médico palestino de Cisjordania o Jerusalén. El documental Condenadas en Gaza arroja la luz sobre el silencio y la angustia de Nivín, Hajar, Imán, Nisrín y Aisha. Este trabajo periodístico lo firman dos periodistas españolas Ana Alba y Beatriz Lecumberri que retratan a través de cinco historias las consecuencias del bloqueo israelí, pero también de las divisiones políticas palestinas. 

Tolerancia Cero - Condenados en Gaza y en Siria - 18/06/21 - escuchar ahora

"Me niego a morir así", dice contundente Navín Habiba protagonista del documental, una mujer de 42 años, que luchó contra viento y marea para sobrevivir. "Este proyecto surge de un encuentro con Nivín en uno de los viajes a Gaza, tenía una historia tremenda. La conocí en 2008 tras una decisión de la justicia que obligaba a Israel a permitir a siete mujeres salir de la Franja. Fui a su casa, me contó todo y luego con Ana decidimos que teníamos que poner el foco sobre esta realidad", explica a Rtve.es Beatriz Lecumberri en la conversación telefónica desde París. Las dos periodistas desde un primer momento creyeron que eran historias visuales y que había que tratar en profundidad. 

En Gaza viven unas dos millones de personas. Es un lugar que tiene una de las poblaciones más jóvenes del mundo y una densidad de las más altas. Personas que se ven castigadas sin poder salir de este diminuto trozo de tierra. El bloqueo tiene un impacto en la vida diaria de los gazatíes. Tienen que pedir un permiso especial para poder salir y recibir tratamiento en hospitales de Cisjornania. Permisos que cada vez son más difíciles de conseguir. La Organización Mundial de la Salud calcula que en 2012 se aprobaron un 90 % de estas solicitudes que permitían el tratamiento fuera de la Franja; en 2017, Israel aprobó un 54% del total de permisos presentados; en 2019, la cifra de respuestas positivas llegó al 64%.  

El estigma y la marginación social

A Nivín le diagnosticaron el cáncer en 2012. Las autoridades israelíes le rechazaron el permiso en varias ocasiones alegando que tenía supuestos vínculos con Hamás. Ella logró superar el cáncer de mama, pero posteriormente enfermó de una recidiva en huesos y cerebro. "Tengo grabada en la memoria la imagen de ella sin poder subir las escaleras, pero sacaba tanta fuerza para dar su testimonio", recuerda Beatriz. 

Ella falleció en octubre de 2020. Las dos periodistas españolas decidieron contar su historia cuando supieron que la ONG israelí, Médicos por los Derechos Humanos, había llevado al Supremo el caso de siete mujeres cuyos permisos, como el caso de Nivín, habían sido denegados alegando "razones de seguridad".

El documental se centra en las mujeres debido a la doble discriminación que sufren. "Las mujeres con cáncer padecen las dificultades de los enfermos en Gaza y además la carga de la sociedad gazatí, conservadora y patriarcal", asegura Lecumberri. Ellas son marginadas y despreciadas. El estigma se palpa sobre todo en los casos del cáncer de pecho, se las puede ver como mujeres "deformes, extrañas o incompletas". 

"Es una sociedad muy cerrada y extremadamente conservadora, donde la salud femenina no es una prioridad", asegura Beatriz. La historia de Hajar es la una mujer marginada socialmente a causa de la enfermedad. Ella tiene 34 años y es periodista. Su marido la tachó de ser "extraño", la abandonó y se casó con otra mujer. "Hizo una campaña en redes sociales y también envió una carta al líder palestino, Mahmud Abbas, para que le permitieran tratarse en Jordania", explica la periodista española. Hajer lo consiguió y ahora mira al futuro con optimismo. 

"Teníamos que contar esas historias. Por ser mujeres sufrían una doble condena: padecen las dificultades de los enfermos en Gaza y además la salud no es prioritaria para ninguna autoridad", afirma Beatriz Lecumberrri. 

Dos hermanas: Imán y Nisrín 

Otro caso que llama la atención es el de las dos hermanas que relatan su historia en el documental. Son Imán y Nisrín Al Nayar, de 36 y 38 años, son hermanas del mismo padre y la misma madre y tienen cáncer de pecho. Las dos han pedido permiso para ser tratadas fuera de Franja: Nisrín ha conseguido recibir radioterapia y controles médicos en Jerusalén, pero Imán jamás pudo salir de Gaza.

“Tal vez sea porque yo estoy casada y ella no. Uso el apellido de mi marido, pero en mi carné de identidad figura mi apellido anterior, que es el mismo que el de ella. No lo sé. ¿Por qué yo puedo seguir mi tratamiento y ella no?”, se pregunta Nasrin. 

"Ellas demuestran la arbitrariedad que rodea la concesión de permisos y la impotencia que sienten porque creen que su vida no importa ni a las autoridades israelíes ni a las palestinas", relata Lecumberri.

 

Nadie se hace cargo: todas las autoridades son responsables 

"En Gaza tener cáncer es sinónimo de muerte. A lo terrible del diagnóstico empieza una carrera de obstáculos. Estamos hablando de que hay una distancia máxima de 80 kilómetros. Sin embargo sus vidas penden de un permiso, de una cita a la que no pueden acudir y de un mensaje que nunca llega", reitera Lecumberri. Las personas que viven en Gaza, recuerda, no quieren ir a hospitales israelíes. En Cisjordania pueden recibir tratamiento sufragado por la seguridad social palestina. 

"El bloqueo es un castigo colectivo", asegura la periodista. Los hospitales en Gaza no están abastecidos y además de la precaria situación en la que viven. La Oficina Palestina de Estadística reveló que un 47% de los gazatíes no tenía trabajo, un porcentaje que subía al 67% entre los jóvenes en 2020. 

En el mismo 2020, unos 6.000 pacientes de Gaza pudieron salir de la Franja para recibir su tratamiento fuera, mientras que en 2019 salieron más de 18.000 pacientes y en 2018 fueron 15.000, según cifras de la ONU.

El bloqueo, denuncia el documental, castiga especialmente a las personas enfermas, civiles que en virtud del derecho internacional tienen que recibir los cuidados necesarios para intentar curarse. Aunque la culpa no solo es de las autoridades israelíes, las facciones palestinas tienen parte de responsabilidad, ya que están muy divididas. "Gaza y Cisjordania están más divididas que nunca por las divergencias internas", reconoce autora del documental. 

Un homenaje a Ana Alba 

Ana Alba ha fallecido hace algo más de un año. "El documental comenzó y se hizo al ritmo de la enfermedad de Ana. Ella lo impulsó mucho y cuando falleció yo sabía que teníamos que terminarlo", asegura su compañera. Reconoce que no ha sido tarea fácil. Es un trabajo que está impregnado de tristeza, pero también de fuerza. "Ana le dedicó mucha energía, era muy perseverante y ella está presente dentro del documental. Su forma de hacer periodismo y su mirada va a perdurar en el documental". 

Ana, también víctima de cáncer, luchó hasta el final para que saliera a la luz Condenadas en Gaza. El pasado viernes 21 de mayo sus compañeros, amigos y familia le rindieron un sentido homenaje en Barcelona y tuvieron el privilegio de ser los primeros en ver la obra de las dos periodistas.

Beatriz Lecumberri asegura que ha sido un proceso en que han contado con profesionales locales en Gaza, dispuestos a ayudar en todo momento. "Hay gente que nos decía 'cuando tengáis dinero nos pagáis'. Fue algo muy bonito", dice emocionada Beatriz. Han contado con el apoyo de la Dirección General de Cooperación del Gobierno de Cantabria y la ayuda de mecenas  

 

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