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Coronavirus

Algoritmos e inteligencia artificial, los aliados de las universidades para examinar a distancia

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La supersivisión en línea durante la realización de exámenes se ha convertido en una herramienta más para la evaluación de los alumnos universitarios.
La supersivisión en línea durante la realización de exámenes se ha convertido en una herramienta más para la evaluación de los alumnos universitarios.

Con la convocatoria de exámenes de junio a la vuelta de la esquina, las universidades españolas empiezan ya a vislumbrar un final de curso marcado, nuevamente, por la incertidumbre que arroja la pandemia.

La coexistencia entre los procesos de evaluación de cada centro y la COVID-19 ha generado sonadas polémicas y la búsqueda por parte de los diferentes rectorados de fórmulas con las que velar por la calidad en la supervisión de sus pruebas han encontrado en el uso de algoritmos a los aliados perfectos con los que preservar el prestigio de sus titulaciones.

Instituciones públicas como la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) o privadas como la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR), son dos ejemplos de un fenómeno que, no exento de algunas críticas, está llamado a marcar el modelo universitario tras la crisis sanitaria.

La nueva realidad de los exámenes virtuales

Diego, estudiante de tercer curso del Grado en Lengua y Literatura Castellana de la UNED, se enfrentará en unos días a su tercera convocatoria bajo la modalidad online. Para él, los sistemas de control y vigilancia establecidos por su universidad no suponen un problema: “Es un sistema muy simple y no tengo problemas con que se monitorice mi prueba porque a cambio me evita desplazamientos”.

Bajo el nombre de AvEX, la UNED puso en marcha hace casi un año esta aplicación de desarrollo propio para realizar exámenes en línea. “Nos permite gestionar el proceso de las pruebas, su enunciado y almacenaje y lo que se persigue es lograr todas las garantías para el estudiante porque el derecho a la evaluación es fundamental para una universidad”, asegura el vicerrector de estudiantes y emprendimiento de la UNED, Alberto Mingo.

La UNED, a examen

“Nosotros tenemos los datos de los alumnos, ellos se deben registrar, obtienen un código de acceso específico y durante la realización del ejercicio se realizan capturas de imagen con recomendaciones sobre la actitud y posiciones a evitar”, señala Mingo que también recalca que cada estudiante firma además una declaración jurada para garantizar la autoría de la actividad.

Tras unos inicios convulsos en los que Mingo reconoce que hubo algunas reticencias por parte del estudiantado, el vicerrector de la UNED pone en valor los datos recogidos el pasado mes de febrero: “Más de 100.000 estudiantes se examinaron a través de AvEX y se realizaron en torno a 310.000 exámenes lo que nos da muestra de que los alumnos se sienten cómodos y que el método se ajusta a su evaluación perfectamente”.

La opción online no ha sido la única vía dispuesta por este centro, ya que la presencialidad sigue vigente, eso sí, solo para los estudiantes que así lo justifiquen acreditando algún tipo de discapacidad o verse afectados por la brecha digital. El plan seguido por la UNED tiene bastantes similitudes con el pretendido por la UNIR que, en cambio, ofrece sin necesidad de justificación la alternativa presencial, dicen, en "importantes cadenas hoteleras que cumplen con todas las medidas sanitarias necesarias".

Sobre la aplicación de la nueva tecnología, el vicerrector de ordenación académica y profesorado, Rubén González, asegura que los pasos son muy sencillos: "Se instala un programa, el estudiante entra con usuario y contraseña tras dar el consentimiento para que las pruebas con estos sistemas biométricos se puedan realizar y, a partir de ahí, se llevan a cabo la capturas de imagen, de los audios del entorno y la posibilidad de que el sistema pueda conocer las aplicaciones que tiene abiertas en ese momento", destaca el vicerrector de ordenación académica y profesorado de UNIR, Rubén González.

No quiero ver que mi título se devalúa porque algunos quieran beneficiarse de algunos vacíos

El objetivo, prosigue González, es "evaluar con garantías, proteger la reputación de la universidad y conservar la privacidad del estudiante". Para ello se valen de los servicios externos que ofrece Smowl a través de una herramienta que fue probada el pasado mes de septiembre en estudiantes de ingeniería. Su representante ante el rectorado, Domingo, estaba entre esos alumnos: "Al principio mostramos cierta inquietud, pero una vez probado quedamos bastante contentos".

En su opinión, esta tecnología que, cuenta, "solo permanece activa en el momento del examen", busca mantener los mismos criterios que se establecen en una convocatoria presencial en la que el profesor no solo te entrega las preguntas, sino que también vigila por el cumplimiento de las normas. "Yo estoy trabajando, tengo hijos y mucho que estudiar, lo que no quiero es ver que mi título se devalúa porque algunos quieran beneficiarse de algunos vacíos", aclara en relación a la controversia que ha suscitado la ampliación en el uso de la herramienta al resto del campus por parte de un sector minoritario.

Proctoring: ¿angel o demonio?

Dentro de las voces contrarias al sistema implementado en la UNIR, surge con fuerza cierta demonización a un término que ha adquirido relevancia con el avance del coronavirus: proctoring.

"Existe todavía mucho desconocimiento, aunque no es una práctica que haya nacido hoy porque ya se utiliza en muchas universidades del mundo y en otros ámbitos como certificaciones u oposiciones", asevera Alex Vea, responsable de estrategia y desarrollo de negocio en Smowl. Sobre la reprobación que parece estar viviendo el término, señala que "curiosamente muchas universidades que piensan que no están llevando a cabo técnicas de proctoring están justo haciendo la contrario porque se trata simplemente de una supervisión en línea solo que hay distintos tipos de productos".

Vea hace referencia a los sistemas de live proctoring (como las vídeollamadas del profesor para llevar a cabo el control de una prueba); de record & review proctoring (grabación para su visualización) o sistemas más automáticos que, en sus palabras, "resultan mas escalables y eficientes" como aquellas que introducen metodologías como algoritmos para detectar caras u objetos.

Solo recibimos imágenes que vinculamos a un código de usuario y eso es lo que le llega a la universidad

En esa misma línea y acudiendo al caso concreto de UNIR, Vea asegura que no registran datos como nombres, apellidos o dirección de correo electrónico, "tan solo recibimos imágenes que vinculamos a un código de usuario y eso es lo que le llega a la universidad que tiene ya sus propios datos". Asimismo, desmiente otro gran mito asociado a esta práctica y que tiene que ver con la corrección de los ejercicios: "No es una máquina que suspende o aprueba, sino un instrumento para generar evidencias que se reportan al proctor -el profesor- que es quien, con esa información, toma sus decisiones".

Este viernes entra en vigor en la UE la normativa europea sobre protección de datos

En el mercado hay en estos momentos otras alternativas como Examity, Proctorio o ProctorU, pero Vea destaca que Smowl es de los pocos proveedores europeos que se ajustan a la normativa GDPR (reglamento general de protección de datos), algo que "avala la propia CE y que validamos con auditorías periódicas", aclara.

La IA en la Universidad del futuro

Pese a que tanto UNIR como UNED confían en recuperar la normalidad de los exámenes presenciales, la hoja de ruta de estos centros pasa por seguir sumando la alternativa online una vez se supere la pandemia. "En estos momentos consideramos que es una opción buena para el estudiante y acorde a lo que estipula en la Resolución de 6 de abril de la Secretaría General de Universidades, a partir de aquí la idea es seguir profundizando en ambas opciones con el permiso del regulador que es ANECA", sostiene Rubén González.

Alberto Mingo también apoya la tesis de la doble metodología por la "flexibilidad que aporta en un sistema universitario que debe seguir creciendo", opina. Más allá de la supervisión en línea, la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) pide ampliar el foco de acción de la inteligencia artificial y fijar la atención en procesos de evaluación que "ya empiezan a verse en algunas herramientas que, con la ayuda de una serie de rúbricas y patrones definidos por el profesor o profesora, podrían permitir la ayuda a la corrección automatizada de trabajos y exámenes", afirma su coordinador del Grupo de Trabajo de Formación Online y Tecnologías Educativas, Pedro Miguel Ruiz Martínez.

Una adaptación al nuevo entorno que "unida a otras aplicaciones avanzadas como los asistentes virtuales, permitiría ofrecer una retroalimentación mucho más rápida y caminar hacia una verdadera evaluación formativa". De momento este itinerario, a falta de propuesta concreta, no seduce a la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), ya que piensan que puede llevar a la deshumanización en los centros públicos en un momento en el que, lamentan, "se ha apostado por endurecer las condiciones de los exámenes memorísticos y de tipo test en lugar de incluir métodos de evaluación continua".