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Día Mundial del Reciclaje

Reducir, reutilizar y reciclar: las claves para que el mundo no se convierta en una montaña de basura

  • Los desperdicios se han convertido en una de las principales amenazas para personas y ecosistemas a medio plazo
  • Este 17 de mayo se celebra el Día Mundial del Reciclaje, una fecha escogida para concienciar sobre este problema

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España recicla menos del 40% de sus residuos urbanos

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha designado a este 17 de mayo como el Día Mundial del Reciclaje, una fecha marcada en el calendario para concienciar sobre la importancia de reciclar los desperdicios, y así proteger el medioambiente y la salud.

Los residuos se han convertido en una de las principales amenazas para la vida de personas y ecosistemas a medio plazo. Se estima que solo la contaminación de mares y ríos puede llegar a ser una de las principales causas de muerte en el año 2050. Y eso sin contar con los fallecimientos asociados a la contaminación del aire, también muy relacionada con la generación de basuras. Por ello, fechas como esta sirven para insistir sobre la importancia de las tres erres, que podrían evitar que el mundo se convierta en una montaña de basura: reducir, reutilizar y reciclar.

Los datos de sobrepoblación del planeta Tierra tampoco invitan al optimismo. Las estimaciones actuales hablan de aproximadamente 7.700 millones de habitantes, con una previsión de crecimiento de 9.000 millones de personas para 2050 y unos 11.000 millones a finales de siglo. Es de suponer que, si no se racionaliza la generación y el tratamiento de residuos, la situación podría llegar a ser insostenible en apenas unas décadas.

Plástico de "usar y tirar"

Dentro de los residuos generados por el ser humano, los plásticos quizá representan la parte más visible de este problema y un desafío ambiental de primera magnitud, potenciado por su carácter efímero (de "usar y tirar"), y por un efecto acumulativo, ya que pueden tardar décadas en degradarse. La polivalencia de este material, sumada a lo barato que resulta producirlo, lo han convertido en un elemento omnipresente de hogares y hábitos de consumo. Un ejemplo especialmente representativo es la botella de plástico, de la que se compran un millón cada minuto en el mundo.

La ONU denuncia que apenas el 9% de los plásticos que se generan en el mundo llega a ser reciclado, aunque estas cifras son algo mejores en España. Según datos de Eurostat citados por Ecoembes, nuestro país registró en 2016 una tasa de reciclaje de envases superior al 70%. En 2018, cada español recicló una media de 15,7 kilos de este tipo de residuos plásticos, los que habitualmente se depositan en el contenedor de color amarillo.

Aunque desde hace años el sistema español de reciclado de envases tampoco escapa a la polémica. Organizaciones ecologistas como Greenpeace han criticado este modelo de gestión, y aseguran que únicamente un 25% de los envases de plásticos son correctamente reciclados, por lo que propone un nuevo sistema de retorno, por el que se paga un depósito al comprar el producto, y ese dinero es reembolsado al devolver el envase, como el que se utiliza con éxito en países como Alemania.

Si no se racionaliza la generación de residuos, la situación podría ser insostenible en unas décadas.

Si no se racionaliza la generación de residuos, la situación podría ser insostenible en unas décadas. GETTY IMAGES

Cada español genera 500 kilos de desperdicios al año

Pero el problema de los residuos no se reduce únicamente al plástico. Nada más lejos de la realidad. Cada persona en España genera aproximadamente 500 kilos de desperdicios al año, lo que supone un total de más de 22 millones de toneladas de basura procedente de los hogares y del sector servicios, según datos de 2018. De esta cantidad, más de la mitad va a parar a los vertederos españoles, tan solo un 18% se recicla y únicamente un 17% se destina al compostaje. Estos porcentajes están muy lejos de los objetivos de la Unión Europea, que para 2025 pide que los países comunitarios reciclen al menos un 50% de sus residuos y para 2030 aumenten este porcentaje hasta el 55%.

Y el panorama no ha mejorado en los últimos años. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la recogida de residuos urbanos, publicado en noviembre de 2020, las empresas gestoras de estos residuos recogieron en 2018 en España 22,7 millones de toneladas, un 0,8% más que en 2017. En total, 485,9 kilogramos de residuos urbanos por habitante, un 0,4% más que en el año anterior. De estos, 391,3 kilogramos por persona y año correspondieron a residuos mezclados y solo 94,6 kilogramos a recogida separada.

Dentro de la recogida separada, el vidrio es el elemento que aporta cifras más positivas. Según Ecovidrio, la entidad española encargada de la gestión del reciclado de este tipo de envases, en 2020 se recogieron 843.000 toneladas de residuos de envases de vidrio, con una aportación de 17,8 kilos por ciudadano (unos 61 envases por persona). Ecovidrio asegura que en España actualmente se reciclan más de siete de cada diez envases de vidrio.

Una estimación que concuerda con los datos oficiales del Ministerio para la Transición Ecológica, quien apunta a que en 2018 la tasa de reciclaje de envases de vidrio en España se situó en un 76,8%, una cifra superior a la media de la Unión Europea (75,8%) y a países del entorno como Portugal (61,1%), Reino Unido (68,5%) Italia (73,4%) y Francia (76,2%).

Basura electrónica

Especial protagonismo está cobrando también la basura electrónica, con una tendencia claramente al alza. El planeta estableció en 2019 su récord de este tipo de residuos, con 53,6 millones de toneladas métricas, un 17% más que en 2014. Y los datos del informe Global E-Waste Monitor de 2020 indican que la acumulación de basura eléctrica y electrónica puede alcanzar casi los 75 millones de toneladas métricas en 2030 a nivel global.

Sustancias como el mercurio, los pirorretardantes bromados o los clorofluorocarbonos son residuos presentes en los equipos electrónicos que tienen un especial peligro para la salud y el medio ambiente, según destaca el informe. En concreto, pueden ser causa de cáncer y generar daños en el ADN y otros problemas neurológicos, cardiovasculares, respiratorios e inmunológicos.

Sobre el reciclaje de este tipo de residuos, España pasó de un 41% de tasa de recolección en 2015 a un 48% en 2017, pero es uno de los países que más basura electrónica genera con 888.000 toneladas métricas en 2019 y más de 960.000 toneladas métricas en 2020, según el portal Statista.