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Coronavirus

Del confinamiento a la playa: los dermatólogos advierten de un mayor riesgo de quemaduras

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Cada año experimentamos una fotoadaptación, pero este no se ha producido por los meses de encierro.
Cada año experimentamos una fotoadaptación, pero este no se ha producido por los meses de encierro.

La pandemia de COVID-19 ha provocado que este verano sea atípico en muchos aspectos. Y tomar el sol también lo será. No tanto en el peligro de la radiación, que es el mismo, como en el riesgo de padecer quemaduras, que será mayor. Los dermatólogos inciden en que este año conviene extremar las medidas de protección, puesto que los meses de confinamiento pueden pasar factura a la piel.

"Habitualmente, cada año experimentamos una fotoadaptación, es decir, nos vamos adaptando gradualmente a la exposición al sol y se produce una melanogénesis, pero este año no ha habido esa adaptación que se da cuando nos despojamos poco a poco de la ropa durante la primavera", explica a RTVE.es Agustín Buendía, portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

"Hemos pasado directamente del confinamiento a la playa, con lo que la piel no está preparada, y el riesgo de quemaduras solares es mucho más alto que cualquier otro verano", advierte el dermatólogo.

La quemadura solar es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de piel, especialmente en niños y adolescentes. La piel es un órgano que tiene memoria, y no olvida fácilmente. Como numerosos estudios científicos han demostrado, a medida que se producen quemaduras más intensas antes de los veinte años, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar tumores en la edad adulta.

Tal y como recuerda la AEDV, las radiaciones ultravioleta A y B (UVA y UVB) pueden llegar a ser dos enemigas muy peligrosas. Ambas inducen daño cutáneo, dando lugar a un proceso fisiopatológico que juega un papel importante en el desarrollo de cáncer de piel y en el envejecimiento prematuro.

El sol, fundamental para el organismo humano

Pero tampoco es cuestión de huir radicalmente de la luz solar, porque esta es responsable de la síntesis y activación de la vitamina D, fundamental para el desarrollo del organismo humano. Por ello, los dermatólogos invitan a encontrar un equilibrio entre el beneficio que aporta y el perjuicio que ocasiona. "En un país como el nuestro, en España, con solo exponernos al sol diez minutos, tres veces por semana, en brazos y piernas, o brazos y cara, es suficiente para obtener la síntesis de vitamina D", apunta Agustín Buendía, "no por estar más tiempo al sol vamos a sintetizar más vitamina D".

En cuanto a las medidas recomendadas, destacan dos, que básicamente son las mismas de todos los veranos: evitar la exposición durante las horas centrales del día y hacer uso de una protección efectiva, como ropa y sombreros adecuados, gafas de sol homologadas frente a radiación ultravioleta o crema fotoprotectora.

Buendía recomienda utilizar sombreros con ala superior de al menos siete centímetros, que cubran orejas, nariz y cuello; ya que estas partes del cuerpo "suelen ser los lugares de asiento de los cánceres de piel", debido a que están expuestas a la radiación solar durante todo el año y hay un efecto acumulativo.

Entre el 70% y el 90% de los tipos de cánceres cutáneos que no son melanoma se desarrollan en las zonas de la cabeza y cuello expuestas al sol. Aunque no son las únicas que pueden verse afectadas. El melanoma puede aparecer en brazos en torno al 20% de las ocasiones, en el tronco y piernas en porcentajes también altos, así como en la cabeza.

En cuanto a las cremas protectoras, el dermatólogo pide que sean "de amplio espectro", esto es, que protejan frente a radiación ultravioleta A y B; siempre con factor de protección solar por encima de 30.

¿Crema protectora bajo la mascarilla? No está recomendado

Sobre la posibilidad de aplicarse crema fotoprotectora en la zona de la piel que queda cubierta por la mascarilla, los dermatólogos españoles no lo recomiendan. "Hay que tener mucho cuidado, porque estamos detectando un incremento de los brotes de acné, además de otras patologías, como pacientes que presentan rosácea", asegura Agustín Buendía, quien explica que esto se debe al efecto combinado de maceración, sudor y crema que se produce bajo la mascarilla en verano, aunque matiza que en todo caso "dependerá del tipo de mascarilla que se lleve y de la actividad que se vaya a realizar".

La crema no es la única medida fotoprotectora, ni la mejor. Es solo una más.

"La crema no es la única medida fotoprotectora, ni la mejor, -opina el portavoz de la AEDV-, es una medida complementaria, solo una más". "Si uno lleva un buen sombrero, unas buenas gafas de sol y una mascarilla, pues a lo mejor no se tiene que poner crema en esta zona del cuerpo", sostiene.

Uso de geles hidroalcohólicos y de jabones

El uso continuo de geles hidroalcohólicos y de jabones, medidas también básicas para luchar contra la pandemia, puede llegar a ser lesivo para la piel, especialmente la de las manos. Aunque la solución es fácil: basta con aplicar frecuentemente crema hidratante.

"Tanto el jabón como el gel hidroalcohólico producen una deslipidización de la piel. Esto significa que acaban con los lípidos, con el manto graso natural de la piel, por eso el uso continuo y tan necesario que hacemos ahora puede llegar a producir una dermatitis irritativa", expresa Buendía.

"Por tanto, nosotros recomendamos aplicar una crema emoliente con frecuencia, crema de manos, para que la piel esté lo suficientemente hidratada", agrega, para pedir que lo hagan especialmente "aquellas personas que padecen dermatitis atópica o eccemas de contacto".