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Terry Gilliam termina el rodaje de 'El hombre que mató a Don Quijote'

  • El director ha trabajado en este rodaje desde 1989
  • Es un cuento de fantasía con localizaciones en España y Portugal

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Terry Gilliam ha terminado su película sobre el Quijote un proyecto que ha intentado levantar en ocho ocasiones

Terry Gillian ha finalizado el rodaje de El Hombre que mató a Don Quijote (The Man Who Killed Don Quixote), un clásico cuento de fantasía y aventuras inspirado en el legendario protagonista literario de Miguel de Cervantes, Don Quijote, 17 años después de haber comenzado el primer rodaje, según ha informado este lunes su distribuidora.

En el mensaje, colgado en Twitter y Facebook y acompañado por una foto en la que aparece un camión con una pintada de "Quijote vive", el miembro de los Monty Python y director de títulos como 12 monos o Brazil pide disculpas por "el largo silencio". "He estado ocupado cargando el camión y ahora vuelvo a casa. Después de 17 años hemos completado la grabación de El hombre que mató a don Quijote. Muchas gracias a todo el equipo y a los creyentes'. Quijote vive", señala.

La cinta de Gilliam, que cuenta con la participación de RTVE en la producción, cuenta en el reparto con Adam Driver (Star Wars: El despertar de la fuerza, Paterson, Silencio), como Sancho Panza, y Jonathan Pryce (saga de Piratas del Caribe, Brasil, El mañana nunca muere), que ha colaborado anteriormente con Gilliam y da vida a Don Quijote. También aparecen Stellan Skarsgard (Un traidor como los nuestros, El indomable Will Hunting), Olga Kurylenko (Quantum of Solace, Oblivion, To the Wonder), Joana Ribeiro (Portugal no está en venta, A una hora incierta), Oscar Jaenada (Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, La fría luz del día), Jordi Mollá (Criminal, En el corazón del mar), Sergi López (El laberinto del fauno, Negocios ocultos) y Rossy de Palma (Julieta, La flor de mi secreto).

Una película "clandestina"

El rodaje, en el que el director ha trabajado desde 1989, se ha llevado a cabo en diferentes localizaciones de España y Portugal. En palabras de Gilliam, autor del guión junto a Tony Grisoni, que ha trabajado en este proyecto desde 1989, "Don Quijote es un soñador, un idealista y un romántico, decidido a no aceptar las limitaciones de la realidad, avanzando sin importar los contratiempos".

"Hemos estado trabajando en esto durante tanto tiempo que la idea de terminar de rodar esta película "clandestina" es bastante surrealista. Cualquier persona sensata habría renunciado hace años, pero a veces los cabezotas soñadores ganan al final, así que doy las gracias a todos los idealistas que se han unido para hacer realidad este sueño", destaca.

Con un presupuesto de 16,6 millones de euros, la película ha sido producida finalmente por la española Tornasol Films (Gerardo Herrero), tras la retirada del coproductor portugués Paulo Branco, que obligó en otoño pasado a posponer, por enésima vez, el rodaje, hasta esta primavera.

Aranjuez, Segovia, Toledo, Navarra, Zaragoza o Fuerteventura han sido algunas de las provincias españolas en las que ha transcurrido la grabación, que también ha pasado por el norte de Portugal.

El gran sueño de Gilliam

La película es el gran sueño creativo de Terry Gilliam desde hace casi tres décadas, cuando empezó a trabajar en el proyecto de la adaptación. En el año 2000 logró finalmente arrancar el rodaje, con un reparto encabezado por Jean Rochefort (Quijote), Johnny Depp (Sancho) y Vanessa Paradis (Dulcinea) y casi el doble de presupuesto que el actual, unos 30 millones de euros.

La aventura duró sólo seis días en los que tuvieron que hacer frente a todo tipo de adversidades: tormentas apocalípticas, batallas financieras o achaques de salud de los protagonistas, que finalmente obligaron a cancelar el rodaje, tal y como relata el documental Lost in La Mancha, de Keith Fulton y Louis Pepe.

El Hombre que mató a Don Quijote cuenta la historia de un anciano convencido de que es Don Quijote y que confunde a Toby, un ejecutivo publicitario, con su fiel escudero, Sancho Panza. La pareja se embarca en un viaje extraño, con saltos hacia atrás y adelante en el tiempo, entre el actual siglo XXI y el mágico siglo XVII. Poco a poco Toby, como el infame caballero, se va contagiando de ese mundo ilusorio incapaz de separar sueño y realidad. El cuento culmina en un final fantasmagórico y emocional donde Toby toma el relevo de Don Quijote de la Mancha.