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'Las abuelas dan el golpe', un cómic sobre los ancianos y la crisis

  • La historia de cuatro abuelas que atracan un banco
  • Un tebeo de Raquel Franco y Cristina Bueno

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Las protagonistas de 'Las abuelas dan el golpe'
Las protagonistas de 'Las abuelas dan el golpe' Planeta Cómic

Uno de los colectivos más afectados por la crisis, aunque los medios de comunicación no les presten demasiada atención, es el de los ancianos; incluso en algunas ocasiones son ignorados hasta por sus propios familiares. Por eso destacamos el cómic Las abuelas dan el golpe (Planeta Cómic), de la guionista Raquel Franco y la dibujante Cristina Bueno.

“El cómic-nos cuenta Raquel- va sobre cuatro ancianas que deciden atracar un banco. Durante el robo, descubrimos gracias a una serie de flashbacks, quienes son estas abuelas y los motivos que les han llevado a cometer este delito”.

“Concha, Dolores, África y Angustias, son las protagonistas de esta historia –añade Cristina-. Cuatro ancianas que se ven abocadas a tomar las riendas de su situación y actuar. ¿Cómo? Atracando un banco sin más recurso que lo puesto y muchas ganas. Son ancianas sí, pero con fuerza y carácter”.

Raquel nos cuenta cómo se le ocurrió esta historia: “Surgió de la unión de varios factores. En aquel momento, yo estaba viviendo en un barrio en el que la mayoría de las personas eran muy mayores. De hecho, el edificio en el que yo vivía era conocido por los vecinos como el "edificio de las viudas". Esta circunstancia me permitió observar el día a día de las mujeres mayores; las relaciones entre ellas, los fuertes vínculos que existían”.

“Por otro lado –continúa Raquel-, tenía (y tengo) muy presente el tema de la crisis económica que, de una u otra forma, nos ha afectado a todos; el paro, los desahucios, hijos que tienen que volver a vivir con sus padres o a vivir de la pensión de la abuela... Todo ello fue el caldo de cultivo que permitió que se gestara la historia”.

Una historia sobre la amistad

El cómic, como nos cuenta Raquel también es una historia sobre la amistad: “Por supuesto, sobre la amistad, sobre la solidaridad, sobre el compañerismo.... Pero no sólo entre las atracadoras, también los curiosos que se acercan al banco con sus pancartas de apoyo a las ladronas muestran este sentimiento de compadreo, de unión de la gente en busca de un objetivo común que, probablemente, es lo único bueno que nos ha traído la crisis: tomar conciencia de que juntos podemos cambiar las cosas”.

“Cada anciana –continúa Raquel- representa un problema distinto; la soledad, el desapego hacia nuestros mayores, la carga del cuidador anciano, la pobreza...”

Una historia que mezcla crítica social y humor y que podría haber surgido de la imaginación de Azcona o Berlanga. “He visto películas de Berlanga y me encantan –asegura Raquel-. Imagino que todo lo que vemos, oímos, leemos... nos influye de alguna manera a la hora de crear y, en ese sentido, sí que me habrá influido pero no soy consciente de ello... De hecho, esta forma de contar historias creo que sólo es el reflejo de la forma en la que me enfrento a la realidad, un rasgo bastante familiar...”

Dibujando a las cuatro yayas

En cuanto al aspecto físico de las ancianas, cristina asegura que: “Me he divertido mucho dando forma a las abuelas. Aunque son diferentes entre si, las cuatro abarcan los grandes perfiles de yaya que todos podríamos tener o conocer. Tanto interior como exteriormente. De algún modo, el físico de cada una acompaña para ayudar a definir su personalidad. No están inspiradas en nadie en concreto, solo Concha se parece físicamente a la abuela de Raquel”.

Cuatro personajes a los que Cristina ha dotado de vida gracias a su estilo que mezcla realismo y caricatura con gran acierto. “Es un estilo desenfadado y divertido, que busca reforzar el humor que desprende la historia pese al drama social que refleja. La caricatura apoya y refuerza esta idea”.

En cuanto a sus posibles influencias, la dibujante asegura que “No me he inspirado en ningún autor, supongo que las referencias se llevan dentro y pueden asomarse, pero no sabría dar ningún nombre”.

Sobre el color, Cristina nos comenta que “Lo he usado el color como refuerzo a la narrativa visual. Cada escenario tiene su color, amarillo caluroso para exteriores, azul grisáceo para interior, naranja nostálgico para los flashbacks”

Un gran equipo de personajes que nos hacen disfrutar de una inolvidable historia de amistad y dos interesantes autoras a las que habrá que seguir de cerca, aunque prefieren no avanzarnos sus proyectos por si se gafan.

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