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Entrevista a Aurora Revuelta, coordinadora de Médicos Sin Fronteras

"La intervención extranjera no ha frenado la espiral de violencia en República Centroafricana"

  • Las matanzas indiscriminadas se suceden tras un año de conflicto
  • Hay miles de muertos y casi un millón de desplazados y refugiados
  • La impunidad es el principal obstáculo para la reconstrucción del país
  • MSF presenta su último informe República Centroafricana, el país perdido

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La Federación Internacional de Derechos Humanos denuncia crímenes de guerra en República Centroafricana

Aurora Revuelta acaba de volver de República Centroafricana y lleva el olor de la venganza aún impregnado en la ropa. Ha visto cómo las luchas fratricidas están desgarrando un país en el que las diferentes etnias y religiones habían convivido en armonía desde la independencia de Francia. Pero hace un año eso cambió.

“Los vecinos que antes tomaban el té, hoy se matan a machetazos”, asegura la coordinadora de Médicos Sin Fronteras en la RCA desde 2012. “Es una guerra muy cruenta. No es sólo que te maten, es que te mutilan y te queman. Los niveles de odio y crueldad se han exacerbado”.

La doctora española asegura no haber visto nada igual pese a su largo recorrido en países en conflicto. Lleva 12 años trabajando con la organización médico-humanitaria y ha vivido en Kenia, Chad y la República Democrática del Congo, entre otros.

“El goteo de víctimas es constante. Recibimos niños y mujeres con heridas de arma blanca y de bala. A embarazadas que andan durante días para dar a luz. No hay dos ejércitos que se enfrenten, sino que se persigue y se caza a la población civil para asesinarla”, denuncia.

Los niños son el eslabón más débil. Los que no se han quedado huérfanos, son esclavos sexuales o han sido reclutados para la guerra. "Tengo una imagen grabada. La del desgarro de una madre que entregó a su bebé a unos vecinos ante el temor de que la mataran", cuenta a RTVE.es. No tuvo tiempo para despedirse ni lágrimas que derramar por las prisas. "Días después la asesinaron".

La ONG no solo es testigo de la violencia, sino también víctima. El pasado abril un grupo de hombres armados irrumpió en uno de sus centros hospitalarios en Boguila y mató a 16 personas, entre ellas tres médicos de la organización.

Un millón de desplazados y refugiados

Aunque la RCA sufre una crisis silenciosa desde hace años, la situación se ha deteriorado tras el golpe de Estado de marzo de 2013. La toma del poder por los exrebeldes musulmanes de Séléka hizo estallar los combates. Los cristianos -la mayoría religiosa del país- se organizaron en milicias de autodefensa conocidas como antibalaka para combatirles.

El conflicto ha tomado tintes sectarios pero el origen es más complejo y tiene que ver con el control de los recursos naturales y el reparto del poder político”, advierte Revuelta. La RCA es una mina de diamantes, uranio, oro y petróleo.

"La intervención militar internacional no ha servido para detener la violencia", asegura. Las tropas francesas llegaron en diciembre de 2013 para apoyar la misión de la Unión Africana. Y en abril la ONU autorizó el envío de efectivos de otros países (España tiene 85 militares desplegados). Bangui, la capital, puede ofrecer una imagen de falsa seguridad pero las matanzas indiscriminadas se suceden cada día. La Federación Internacional de Derechos Humanos ha denunciado esta semana que se siguen cometiendo crímenes de guerra y contra la Humanidad con total impunidad.

Desde este lunes, al menos 70 personas han muerto en Bambari, una ciudad estratégica situada en el centro del país, y por donde cruza el frente de batalla que divide en dos la RCA: el este, donde predominan los musulmanes y arabófonos (el 15% de la población) y el oeste, donde son mayoría los cristianos (50%), animistas y una diversidad de etnias.

Las víctimas de Bambari engrosan una lista de muertos que se cuenta por miles, mientras que un millón de personas han huido de sus hogares, el 20% de la población. Unos 551.000 son desplazados internos y 374.000 están refugiados en los países vecinos.

"Ambos bandos cometen atrocidades"

“Ambos bandos cometen atrocidades”, advierte la doctora, pero en los últimos meses la población musulmana ha sido la más amenazada. De hecho, Amnistía Internacional ha denunciado una “limpieza étnica” y la ONU ha tenido que evacuar a varios grupos de musulmanes ante el riesgo de que fueran torturados y asesinados.

Ante este éxodo masivo los países vecinos aseguran estar desbordados. Chad, de hecho, cerró sus fronteras el pasado 11 de mayo y sólo permite el retorno de sus ciudadanos.

Entrevista a Aurora Revuelta, coordinadora de MSF en República Centroafricana

"El país parte de un base muy precaria pero con este éxodo, la quema de cosechas y la falta de comercio el tejido social y económico se está destruyendo. Y así será muy difícil reconstruir el país", indica Revuelta.

Ibrahim Ousmane no sabe de qué va a vivir. Musulmán, casado con una católica, es el ejemplo de que antes del conflicto las diferentes religiones convivían en paz. Ahora sobrevive en el primer campamento de desplazados que se creó tras el estallido de la crisis.

“En Bossangoa los cristianos se ocupaban de los campos. Nosotros comprábamos sus productos: mandioca, cacahuetes y ellos necesitan de los productos que nosotros los comerciantes, vendemos, como el azúcar. No entiendo esta división entre nosotros. Deseo que la colaboración que hemos tenido hasta ahora regrese. Será difícil”, asegura.

Prisca Vivianne, desplazada en Bria, tampoco tiene muchas esperanzas de que la situación mejore. “Antes si podías comerciar vivías bien pero ahora nadie te compra”, afirma. “Nadie tiene paz para poder obtener dinero y cubrir sus necesidades. Nuestras casas, nuestras camas, todo lo han quemado. Dormimos en el suelo como animales. Huyes de tu casa y acabas viviendo en los campos. ¿Qué vamos a hacer?”, se pregunta.

La impunidad, el principal obstáculo para la reconciliación

De la ayuda que Naciones Unidas estima se necesita para proteger a la población -unos 415 millones de euros- las agencias humanitarias sólo han recibido el 34%. Con un médico por cada 55.000 personas y una comadrona para cada 7.000, se calcula que, de cada 1.000 niños nacidos, unos 130 no llegarán a cumplir los 5 años, víctimas de la malaria, el sarampión, la meningitis o la desnutrición.

Médicos Sin Fronteras ha lanzado esta semana una campaña de solidaridad para dar a conocer las consecuencias del conflicto y recaudar fondos: República Centroafricana, el país perdido.

Antes de pensar en la reconstrucción de uno de los países más pobres del mundo, Aurora Revuelta subraya que hay que acabar con la impunidad. “Si no se acaban las masacres y los saqueos, no se podrá poner en marcha una administración pública que responda a las necesidades de los ciudadanos”, señala. “La reconciliación será un esfuerzo titánico”.

Aún así, la doctora confía en que el país recupere el espíritu con el que se fundó: una república en el centro de África donde caben todos.