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'Días, nieve...', las historias sin principio ni final de Francisco Marchante

  • Un conjunto de historias y dibujos que transmiten sensaciones y sentimientos
  • "Al lector hay que darle la oportunidad de ser creador", asegura

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Fragmento de una ilustración de 'Días, nieve...', de Francisco Marchante
Fragmento de una ilustración de 'Días, nieve...', de Francisco Marchante

Francisco José Marchante Fernández

Puertollano (Castilla-La Mancha), 1968. Es dibujante y guionista. Historietista premiado en 1998 por el INJUVE (Instituto de la Juventud) en su búsqueda y promoción de nuevos creadores. Autor de estética insular y sorpresiva que, tras su entrada en el mercado profesional con su 'Kamchudtka' (2000), sostuvo su radicalidad en algunas de las muestras más brillantes del mercado insurgente ('Plagio de encantes'; 'El corazón de las tinieblas'; 'Tapa roja'; 'Lanza en astillero'), y que depura en 'Aún en el humo', con resolución orgánica tan arriesgada como musical, y honda en su misterioso realce de las nieblas del tiempo.

Ilustrador, dibujante, escritor, poeta, es difícil definir el trabajo de Francisco José Marchante en el libro Días, nieve... (Edicions de Ponent); así que nos quedaremos con una palabra que le viene como anillo al dedo: "Artista", con mayúsculas, porque este libro es uno de los más sorprendentes de los últimos tiempos. Cada página es un descubrimiento, una imagen que más que mostrar nos sugiere sensaciones y sentimientos y en la que nuestro punto de vista es fundamental para interpretarla. Resumiendo, una obra de arte.

"Días, nieve... -nos cuenta el propio Francisco- es un conjunto de historias mínimas, sin trascendencia alguna, en las que los personajes no necesitan reconocerse ni afirmarse en un yo protagonista de nada y simplemente se pierden en sus afectos y sensaciones disolviéndose en una especie de oleaje formado por pasos de intensidad entre acontecimientos más que por un tiempo lineal y una peripecia narrada".

"El lector encontrará un espacio para contemplar en silencio y también perderse a si mismo y dejarse llevar entre sensaciones. Las historias de este libro no le van a exigir tanto que se identifique con ningún protagonista ni que asuma como suya una vida ficticia como que nade entre sensaciones que él mismo tiene también que crear".

Este libro recoge las historias que Francisco nos regaló en el blog Días, nieve... Historias protagonizadas por seres que sólo podemos calificar como mágicos, mujeres que desaparecen en la caída de una hoja o en una gota de lluvia, fantasmas sin territorio y viejos monstruos apolillados condenados al teatro del zoo de los armarios, cuentos insignificantes para despertar a los niños que aún no tienen oídos, personajes de silueta membranosa que se esfuman sin acabar de contar ninguna historia y silencio en el que escuchar el viento y la lluvia... todas las lluvias.

Experimentando con el texto y las imágenes

"Al igual que las imágenes pueden narrar también las palabras pueden dibujar y crear imágenes, y aquí los textos actúan más bien en ese sentido. A veces la imagen ilustra el texto, pero otras es a la inversa, y en muchas ocasiones se produce un encuentro entre ambos en el que ninguno se supedita al otro. Los textos suelen delimitar de alguna manera el sentido abierto de las imágenes mientras que estas liberan sobre los mismos un mundo concreto de luz, texturas y sensaciones visuales. Siempre tratan de complementarse y crear un estado de ánimo en el que entre en juego la contemplación del lector".

"Si lo que hago en este trabajo puede calificarse de experimental es algo que simplemente ocurre -asegura el artista-. Al dibujar solo trato de buscar la mejor forma de intentar expresar lo que siento o cómo veo las cosas. Según lo veo, intentar crear algo es olvidarse de uno mismo precisamente para llegar a lo que tienes de más singular y entonces, poner en juego a través del lenguaje en un medio de expresión (el que sea) lo que ya es una vida sin dueño, que ya no te pertenece (ni a ti, ni a ninguna sociedad, cultura, arte o historia… a ninguno de todos estos inventos humanos)".

"Creo que ese paso de una vida singular a través del lenguaje es lo máximo que podemos expresar, lo más sencillo y al mismo tiempo lo más difícil del mundo porque constantemente nos enseñan a identificarnos con todo tipo de cosas absurdas. Y es lo que me parece que hay que intentar aunque no se llegue a conseguir. Da igual la época que te haya tocado vivir o el medio de expresión en el que te muevas o sobrevivas. Lo mismo hacía Vermeer en un arte considerado mayor pintando los misterios del tiempo y de la luz y debiéndole dinero a su panadero, que Josep Coll en el TBO elaborando en sus historietas toda una poética sobre la traición cotidiana de los acontecimientos y el tiempo para luego tener que volver a su oficio de albañil".

Historias sin principio ni final

"Son pequeñas historias a las que llegamos siempre a su mitad -continúa Marchante-, que se escapan a esa costumbre o convención de ordenar los acontecimientos, lo que pasa, en un orden mecánico del tiempo (sea lineal, poliédrico, panóptico o como se quiera llamar). Tendemos a pensar en lo que ocurre alrededor nuestro de manera bastante egocéntrica y en seguida hacemos que cualquier acontecimiento pase a formar parte de la pequeña historia privada de nuestra vida. Como decía antes la forma de narrar estas historias intenta ser más bien como contemplar el oleaje".

"Creo que al lector siempre hay que darle la oportunidad de ser creador. No se trata de que existan diferentes posibilidades abiertas de interpretación, sino de que sea él quien realmente de sentido a la historia y así también la figura del autor desaparezca o no tenga ninguna importancia".

Un libro que se divide en "Las cinco partes que se indican en su índice (El parpadeo de los lobos, El borde de los fantasmas, cajita de lluvias, Cuentos con chimenea y Cartaas desde el mundo) y su distribución tiene que ver también con como están contadas. La primera por ejemplo usa textos mientras que la última son historietas completamente mudas", afirma el autor.

En cuanto al estilo repetimos que Marchante consigue sorprendernos al volver cada página "No sabría decir. Sencillamente me adapto en lo gráfico a lo que trato de contar y el dibujo va saliendo sólo, planteando sus propios caminos", nos confiesa.

Una historia de sensaciones

Un estilo único y original que transmite sensaciones y nos anima a participar en la creación artística. Hemos preguntado a Francisco por sus influencias "Bueno, aunque en el fondo a mí siempre me ha interesado una historieta, digamos más gráfica, más de línea pura, este trabajo supone un apunte que cierra una etapa, unas inquietudes en torno a lo que podría entenderse como una historieta afectiva, más de sensaciones que de acciones, más poética que narrativa".

"En ese sentido, además de Alberto Breccia o José Muñoz que en su día me despertaron esa inquietud por un dibujo de carácter más expresionista creo que en estos trabajos están presentes de algún modo historietistas de los ochenta como Micharmut, Federico del Barrio o Ricard castells, o más recientes como la francesa Anne Herbauts o la finlandesa Jenni Rope y también pintores chinos como Bada Shanren o Shi Tao, escritores como Robert Walser o poetas como Wallace Stevens o Emily Dickinson, en fin, afinidades que no es posible enumerar por completo…"

Preguntamos a Francisco hasta donde llegan su afán por experimentar y las posibilidades del cómic. "Son las mismas que cualquier otro medio, es decir, todas. La historieta es un lenguaje vivo. Se tiende a pensar, sobre todo desde un punto de vista teórico, que el lenguaje de la historieta es algo ya dado y preexistente. Yo creo que depende de la vida singular de cada persona que trabaja con él y mientras se busque esa vida singular y se ponga en juego sin complejos, más allá de las convenciones, las modas o las tendencias de turno, el lenguaje de la historieta será un proceso vivo y lleno de sorpresas. Creo que mantenerse en esa búsqueda es el mayor respeto que es posible ofrecerle a un posible lector".

Sus proyectos

"Sigo dibujando historietas en un nuevo blog titulado LOS MINUTOS SIN PIES, un trabajo que gráficamente no tiene mucho que ver con este. Allí espero ir desarrollando poco a poco un acercamiento lúdico a una historieta de puro acontecimiento gráfico, al tebeo más primordial, a lo que para mi es lo más singular de su lenguaje, aquello que, por ejemplo, late en las páginas del TBO y el semanario infantil, en las tiras de prensa americanas de las primeras décadas del siglo XX, en los cuadernos de aventuras… hay tanta magia y tantas posibilidades olvidadas en los rincones de sus viñetas…"

"Tengo muchas cosas preparadas, que generalmente se irán desarrollando en series cortas de historietas también cortas, bien tiras, páginas unitarias, viñetas únicas, e incluso pequeños seriales (para perderse en junglas próximas a las de de Piel de Lobo o Tawa, el hombre Gacela) y minúsculos folletines. No se a donde me llevará, ni trabajo pensando si llegarán a interesarle a alguien o si luego podrán recogerse en un libro o no. No me siento profesional ni autor de nada ni tengo mayores expectativas ni otra realidad en esto de los tebeos que lo que dan de sí las escasas horas libres del día que, a solas, paso amando la historieta".

Un amor que transmite en cada página de este poético y sorprendente Días, nieve...