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Egipto vende su alma democrática a cambio de estabilidad

  • La abstención empaña los resultados del referendum
  • Los analistas advierten de la deriva autoritaria tomada por el Ejército

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Un hombre vende caretas del nuevo hombre fuerte del Ejército, el General Al Sisi
Un hombre vende caretas del nuevo hombre fuerte del Ejército, el General Al Sisi

Victoria a medias, aunque suficiente, para el Ejército de Egipto. El 98,1% de los votantes ha aprobado la nueva Constitución egipcia en el  referéndum celebrado los pasados 14 y 15 de enero, en el que la  participación fue del 38,6% de los 52,7 millones de potenciales votantes, según los resultados definitivos anunciados  este sábado por la Comisión Electoral.

Esta es ya la sexta vez que los egipcios acuden a las urnas en los últimos tres años, y en esta ocasión, para dar su respaldo ‘a posteriori’ al golpe de Estado del pasado 3 de julio.

“Esta votación representa un rechazo rotundo del terrorismo y un claro respaldo de la hoja de ruta hacia la democracia, así como el desarrollo económico y la estabilidad”, aseguraba este jueves el portavoz de la presidencia egipcia, Ehab Badawy, en un comunicado. Los egipcios parecen haber optado por la imágen de estabilidad vendida por el Ejército, aunque ello suponga avalar un golpe de Estado y devolverle el poder a los militares.

Una parte significativa del electorado egipcio pide estabilidad”, apunta a RTVE.es el profesor de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante, Ignacio Álvarez Ossorio. “Está cansada de esos altibajos que han caracterizado a toda esta transición y quieren volver a tener un gobierno fuerte, un líder carismático que aborde las tareas pendientes, especialmente la cuestión económica”, añade.

Sin embargo, la Alianza por la Legitimidad, coalición islamista que reclama la restitución de Mohamed Morsi, rechazó los resultados proclamó el “triunfo histórico” del boicot que había defendido en la consulta. “Dejadles que se rían de sí mismos y celebren fiestas ilusorias”, ha apuntado la coalición, ante las celebraciones de los partidarios del Ejército y de las autoridades interinas.

Para Álvarez Ossorio, la lectura de los resultado de la consulta no es única. “Hay que recordar que el anterior referendum de Constitución promovida por los Hermanos Musulmanes tuvo menos de un 33% de participación y aquí estamos hablando de un porcentaje mayor. Así que en ese sentido sí es cierto que goza de mayor legitimidad porque ha superado el umbral de mínimos”, apunta.

No obstante, “se han abstenido seis de cada 10 egipcios, lo que también deja claro que hay un porcentaje elevado del electorado que no se sentía representado, precisamente por la persecución a la que se ha sometido a los Hermanos Musulmanes y todos aquellos que han llamado al NO”, recuerda. Y no solo entre islamistas, también partidarios de algunos sectores laicos que se han negado a respaldar la nueva deriva del Ejército.

Una nueva constitución

El nuevo texto constitucional ha sido redactado por un comité de 50 miembros nombrado por decreto. En el se elimina las disposiciones de inspiración islamista escritas en la ley básica aprobada cuando Mursi ocupaba el cargo de la presidencia y el partido de los Hermanos Musulmanes dominaban las cámaras. 

El texto, fortalece los órganos del Estado, tanto al ejército o la policía como el poder judicial, gestos que para la oposición suponen un regreso a los tiempos de Mubarak.

Para muchos analistas, el apoyo a esta nueva Carta Magna ha estado muy condicionado por la delicada situación económica de Egipto.  Una situación que también marcará el respaldo a los siguientes gobiernos.

“Los mismos problemas que tenían los Hermanos Musulmanes los tiene el Gobierno de transición actual y los va a tener el próximo presidente: una deuda externa disparada, una inversión internacional que no deja de retroceder y un desempleo muy elevado que hace que una parte importante de la población, el 40%, esté por debajo del umbral de la pobreza”, apunta Álvarez Ossorio.

Por el momento, las nuevas autoridades podrían contar con el respaldo internacional. De hecho, Estados Unidos ya ha anunciado que, si se confirman los resultados, podría descongelar la ayuda económica si se avanza en la senda de la estabilidad y la democratización.

Las elecciones presidenciales y legislativas

Con los Hermanos Musulmanes criminalizados y perseguidos, al igual que otros grupos no islamistas como las organizaciones revolucionarias y juveniles del 25 de enero, muchos advierten de la deriva autoritaria que está tomando el país.  “Todo apunta a que volvemos a un régimen autoritario, con unas libertades limitadas solo para aquellos que acepten las líneas rojas que marque el régimen”.

Para Álvarez Ossorio, la atención en Egipto se centrará en el desarrollo de las próximas elecciones legislativas y presidenciales. El referendum ha servido para consolidar la figura del General Abdel Fatah al Sisi, el actual hombre fuerte del Ejército, quien ya ha insinuado su intención de presentarse a la presidencia.

“Todo indica que podría constituirse un partido oficialista que movilice los apoyos que tiene Al Sisi, un partido oficialista que reemplace al que tenía Mubarak”, comenta el analista. “Podría ser un escenario muy parecido al que había en la época de Mubarak. Quizás no tan uniforme como era entonces, pero que tenga una mayoría abrumadora”, añade.

Desde la clandestinidad, los Hermanos Musulmanes ya han anunciado que continuarán con los intentos de movilizar a sus seguidores.  Este viernes, al menos cinco personas murieron en El Cairo y sus alrededores en nuevos enfrentamientos entre manifestantes y la policía, que estallaron durante las protestas de los islamistas, informaron a Efe fuentes de la Hermandad.

“Estos resultados y esta constitución no ayudan a reconstruir los puentes que se habían roto ni ayuda a resolver los problemas de la sociedad egipcia, que son una polarización ideológica enorme entre los sectores más liberales y los sectores más islamistas”, recuerda Álvarez Ossorio.