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Simone Barillari recopila y analiza los chistes del Cavaliere en 'El show de Berlusconi'

  • El libro recorre y comenta sus chistes de los últimos 20 años
  • Chistes de todo tipo sobre mujeres, religión, razas o nacionalidades
  • Berlusconi cuenta más de 10 chistes al día previamente testados

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El hecho de que un crítico literario haya decidido escribir todo un tratado de 'sociología crítica' dedicado a los chistes y guasas que Il Cavaliere prodigó desde 1994 -ese año fundó Forza Italia y alcanzó el poder- es ya sintomático. Recordar y comentar esas historietas que el político iba repartiendo a razón de 10 a 15 por día es quizás la mejor y más amena manera de analizar casi veinte años de berlusconismo,  un fenómeno que es el mejor exponente -como afirma Barillari- de que la política mundial se ha convertido en una "parodia del star system".

Que Berlusconi ha sido un grandísimo actor en ese escenario es un hecho innegable. Y que sus chistes -por muy soeces que nos parezcan- fueron minuciosamente trabajados, también. Así Barillari nos cuenta cómo Berlusconi ha tenido en estos años a un "probador de chistes" llamado Umberto Martinotti. El ha sido el primero en escuchar las chanzas y ayudar así a su autor a mejorarlas. Pasado este proceso, Silvio se dedicaba a contar sus chistes en todo momento y lugar: recepciones, mítines, y por qué no, en el ascensor o la alcoba.

Chistes premeditados

Y es que Il Cavaliere-así llamado por haber recibido la Orden al Mérito del Trabajo- no cuenta chistes sólo para hacerse el simpático. Muchos eran -y en parte sigue siendo- los objetivos de esta afición. El primero, "ser el centro de atención" de las personas (muchas o pocas, pensemos en un mitin) que pudieran rodearle. El segundo, podríamos denominarlo "búsqueda de cercanía" ; para Barillari, cuando Berlusconi elegía un chiste (uno sobre médicos en un congreso médico, por ejemplo) quería demostrar al otro, que "lo comprende, que se parece a él".

La tercera función de los chistes sería "terapéutica": "despejar la cabeza" y "calmar los nervios" (no queda muy claro si de Berlusconi o de su oyente). Y es que "la carcajada" (si ésta llega, lo cual parece un milagro) relaja -y nadie puede dudarlo- la tensión acumulada. Pero hay más, incluso -afirma Barillari- Berlusconi albergaba intenciones didácticas con sus historietas. Estos ayudan a "establecer un concepto, ejemplificar una situación y sugerir cómo resolverla, toda vez que Berlusconi suele extraer de estas historias (...) una moraleja"

Los chistes berlusconianos, concluye el autor "un emblema de los tiempos que él (Berlusconi) ha hecho suyos. Si la ironía y el "aristocrático sarcasmo" fueron la firma de Giulio Andreotti y la Primera República, "el humor popular y las burlas carnavalescas" de Il Cavaliere -que compara con un codazo simpaticón y una larga y sonora carcajada", serían la imagen perfecta de la Segunda (república).

Como muestra dos botones

La editorial Errata Naturae que ha publicado el texto en español -con traducción de Miguel Ros González- anuncia en la portada de este "delirante libro de chistes" "¿un libro que puede leerse con igual propiedad sentado en el cuarto de baño o en el sillón de orejas?". Puede también ocurrir que el lector no tenga ganas de proseguir la lectura ni en un sitio ni en el otro después de toparse con perlas como las siguientes. Aunque hay que aclarar, que estos dos "chistes" y todos los demás (hay para todos, los negros, los genoveses, los cubanos o las asistentas) están comentados, analizados y puestos en contexto con detalle por Simone Barillari.

La obra incluye además una prolija bibliografía que nos informa de que en momento (o en qué medio), fue contado el chiste por Berlusconi.

"EL ENFERMO DE SIDA:

Esto es un hombre que va al médico y le dice que tiene el SIDA.

-Pruebe con los baños de arena- le responde el médico

-¿Pero sirven de algo?-pregunta atónito el enfermo

-No, pero al menos se irá acostumbrando a estar bajo tierra."

"EL POLVETE

Esta mañana quería echar un polvete con una camarera del hotel, pero la chica me dijo: "Presidente, si lo hemos hecho hace una hora...".

¿Veis, veis qué malas pasadas juega la vejez? "

(contado en varias entrevistas, durante su cuarto gobierno (2008-2011)en los meses que siguen a la ruptura de su matrimonio, y antes de estallar el escándalo Strauss-Kahn)