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Dimite el ministro brasileño de Agricultura por denuncias de corrupción, el cuarto en siete meses

  • La prensa brasileña le acusa de tráfico de influencias
  • Fue nombrado por Lula y confirmado por Dilma Rousseff

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El ministro de Agricultura de Brasil, Wagner Rossi, ha renunciado acosado por denuncias de corrupción, convirtiéndose en el cuarto miembro del gabinete de la presidenta Dilma Rousseff que abandona el cargo.

En su carta de renuncia, Rossi ha argumentado que en los últimos 30 días ha "enfrentado diariamente una andanada de acusaciones falsas, sin cualquier prueba" de parte de la prensa, y que por petición de su familia, ha optado por dejar el cargo.

"Dejo el Gobierno, agradeciendo la confianza de la presidenta Dilma, del vicepresidente Michel Temer, del (ex)presidente Lula y de los líderes, diputados, senadores y compañeros del PMDB y de todos los partidos que tanto respaldo me dieron", ha señalado en su carta.

En un comunicado, la presidenta Rousseff ha lamentado "profundamente la salida del ministro", quien a su juicio "le dio una importante contribución al Gobierno con proyectos de calidad que fortalecieron la agropecuaria brasileña".

"Agradezco su empeño, su trabajo y su dedicación. Lamento que el ministro no haya contado con el principio de la presunción de inocencia ante las denuncias contra él manifestadas", ha apuntado la presidenta.

Abogado de 68 años y afiliado al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Rossi ocupaba el cargo desde el 1 de abril de 2010, cuando fue nombrado por el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva y fue ratificado luego por Rousseff, que inició su mandato el pasado 1 de enero.

Tráfico de influencias

Las denuncias de corrupción que salpican a Rossi comenzaron hace aproximadamente un mes cuando la revista Veja reveló que el secretario ejecutivo del Ministerio de Agricultura,  Milton Ortolan, número dos de esa cartera, incurrió en tráfico de influencias, lo que llevó al funcionario a renunciar el pasado 6 de agosto.

Posteriormente, la prensa reveló que Rossi, cuando dirigía la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab), una empresa pública dependiente del Ministerio de Agricultura, creó cargos en esa entidad para repartirlos entre personas próximas a su partido.

A la retahíla de denuncias se sumó una del pasado fin de semana de Veja, según al cual Rossi habría pedido el año pasado una comisión de dos millones de reales (unos 1,25 millones de dólares) para favorecer a una empresa en una licitación cuyo valor era de 2,9 millones de reales (unos 1,81 millones de dólares).

Esta semana, el diario Correio Braziliense lo acusó de usar el avión privado de una empresa que tiene contratos con el Gobierno, lo que llevó a la Policía Federal a anunciar una investigación de las denuncias de irregularidades en el Ministerio de Agricultura.

Rossi, que el pasado sábado acusó a la prensa de no hacer "periodismo" sino de cometer "asesinato de reputación" en lo que llamó de "campaña orquestada con intereses políticos", no ha soportado la presión y ha decidido renunciar este miércoles.

"Respondí a cada acusación con documentos probatorios que la prensa solemnemente ignoró", ha dicho Rossi en su carta de renuncia, en la que agrega que ninguna de las acusaciones en su contra indica "un solo acto mío que me pudiese ser achacado de ilegal o impropio en el trato con la cosa pública".

Cuatro ministros abandonan en siete meses

Rossi es el cuarto ministro que abandona el gabinete de la presidenta Rousseff en los siete meses y medio que lleva en el poder. El primero de ellos fue su mano derecha, Antonio Palocci, quien se vio obligado a renunciar el pasado 7 de junio al Ministerio de la Presidencia por unas acusaciones de corrupción.

Un mes después, el 6 de julio, presentó su dimisión Alfredo Nascimento, titular de Transportes, por denuncias asociadas a fraudes y corrupción en licitaciones de su ministerio.

El pasado 4 de agosto renunció el ministro de Defensa, Nelson Jobim, por unas declaraciones que dio a una revista brasileña en las que supuestamente descalificaba a dos ministras bastante cercanas a la mandataria.

Las denuncias de corrupción han salpicado también al Ministerio de Turismo, cuyo número dos, Frederico Silva da Costa, fue detenido la semana pasada junto con otros acusados de diversos ilícitos en el manejo de dinero público.