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Un perro, la mascota prehistórica de una familia nórdica de hace 7.000 años

  • Un perro vivió y compartió casa y comida con una familia humana de Siberia
  • Su esqueleto estaba enterrado en un cementerio como si fuera una persona
  • También han descubierto los restos de un lobo para protegerles en el más allá

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Imagen del fósil del esqueleto de perro de hace 7.000 años encontrado en Siberia
Imagen del fósil del esqueleto de perro de hace 7.000 años encontrado en Siberia

Que el perro es el mejor amigo del hombre no es nada nuevo. Y como tal, lleva viviendo con los humanos -literalmente-, por lo menos desde hace 7.000 años.

Investigadores de la Universidad de Alberta (Canadá) han descubierto en Siberia los restos enterrados de un Husky. Según los expertos el animal fue la mascota de una familia, vivió con ellos durante buena parte de su vida y lo enterraron como si fuera un humano.

Sus restos de ADN confirman que comía lo mismo que los humanos podían encontrar en aquellas tierras. Pescado, carne de foca, venados, pequeños mamíferos y algunos vegetales.

Estaba tumbado de lado en uno de los niveles de una profunda fosa donde también se han hallado cinco esqueletos humanos, según recoge Discovery News.

Los restos han sido descubiertos en el cementerio Shamanka, cerca del lago Baikal. Y "como los humanos, el perro fue sepultado con otros elementos, como una larga cuchara hecha de madera", señala Robert Losey, responsable principal del estudio, publicado en el Journal of Anthropological Archaeology.

Además del perro, los antropólogos también han descubierto el esqueleto de un lobo junto al cráneo de una de las personas enterradas.  "Quizá lo hicieron para que el animal actuara como su protector en el más allá" considera Losey.

Lo enterraron porque sabían que tenía alma, para protegerla adecuadamente

"Teniendo en cuenta la concepción que los pueblos nórdicos tenían sobre los animales en tiempo históricos, lo enterraron como si fuera un pensamiento, una conducta social, como si fuera un humano", asegura el investigador.

Lo trataron como una persona "porque sabían que tenía alma y lo enterraron para protegerla adecuadamente". Y porque había convivido con ellos, "ya que su esqueleto, su columna vertebral, sugiere que lo usaron para transportar cargas", añade Losey.

Uno más en las tareas diaras

Según los antropólogos, los humanos pudieron usar al perro para transportar los útiles cotidianos que empleaban para pescar, cazar, recolectar alimentos o conseguir leña.

El estudio del esqueleto del cánido también sugiere que sufrió numerosos golpes durante su vida que se podían deber a coces de animales más grandes, como los ciervos.

Aunque los investigadores no pueden descartar que los humanos golpearan al perro, pero la edad avanzada a la que fue enterrado y los alimentos que consumía sugieren lo contrario.