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"Solo queda esperar a que la ceniza caiga"

       
  • Las nubes eruptivas pueden llegar a medir decenas de kilómetros de alto
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  • Lo siguiente, una ligera lluvia de ceniza con consecuencias en los aeropuertos

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 Imagen de satélite distribuida por la Agencia Espacial Europea en la que se aprecia la nube de ceniza sobre el Reino Unido
Imagen de satélite distribuida por la Agencia Espacial Europea en la que se aprecia la nube de ceniza sobre el Reino Unido ESA

Las nubes de ceniza causadas cuando un volcán entra en erupción pueden llegar a ser enormes. La originada por el volcán que se ha despertado en Islandia y ha causado el caos en el tráfico aéreo mide 11 kilómetros de alto. Sin embargo, según explica a rtve.es Joan Martí, investigador del CSIC y secretario general de la Asociación Internacional de Vulcanología, es una nube eruptiva "pequeña" ya que pueden llegar a medir decenas de kilómetros sobre la tierra.

Esta nube de ceniza, aunque de tamaño moderado, tiene un  problema adicional. "Al ser una erupción bajo un glaciar, el hielo se  funde y se mezcla con el magma, aumentando la explosividad. El material  es más fino, se eleva con facilidad y es propicio a desplazarse por los  vientos dominantes", ya que es muy ligero.

El siguiente paso en la cadena de consecuencias de esta erupción  volcánica es la caída de las cenizas. El vulcanólogo señala que "caerá  como una ligera lluvia de polvo" y augura, que aunque apenas serán unos  milímetros bastarán "para convertir las pistas de aterrizaje en Reino  Unido en pistas de hielo".

Las cenizas dieron la vuelta al mundo durante un año

Martí recuerda la erupción en el Monte Pinatubo, en Filipinas en 1991. Tras 500 años de inactividad sus efectos se notaron en todo el planeta. "Las cenizas dieron la vuelta al mundo durante un año y el fenómeno afectó al clima, reduciendo hasta medio grado la temperatura global", explica el experto.

En 1997 en Islandia, un país con gran actividad volcánica, se  produjeron este mismo tipo de erupciones bajo glaciares, que causaron inundaciones. Sin  embargo la nube de ceniza no provocó mayores problemas "porque se desplazó hacia  el Norte".

Así mismo, entre 2004 y 2005 el Etna, en Sicilia, tuvo  una "pequeña pero constante erupción", recuerda el experto. "Los vientos  permanentes hicieron que la ceniza llegara al aeropuerto de Catania que se cerró durante 8 o 9 meses". El problema fue local. Catania no es Londres, uno de los mayores centros de  distribución de pasajeros del mundo.

Martí aclara que este tipo de erupciones no entrañan mayor peligro. La consecuencia más directa de la mezcla de lava y hielo es que genera "inundaciones y avalanchas que pueden afectar a regiones cercanas".

Europa conoce ahora el impacto indirecto de este volcán de nombre impronunciable (Eyjafjajjajokull) por cómo está afectando al tráfico aéreo.

'La nube apaga los motores"

Es difícil predecir durante cuánto tiempo la ceniza se  mantendrá  sobre Reino Unido o adelantar cuánto durará la erupción. "Pueden  ser  días o semanas", asegura el geólogo.

En el momento que empieza la erupción entran en juego los Volcanic Ash Advisory Centers (VAAC) (Centros de Aviso de Cenizas Volcánicas) que "a través de diferentes modelos pronostican la evolución de la nube". Estos centros sirven de apoyo a los aeropuertos para que se eviten las zonas atravesadas por los ecos del volcán.

No hay forma de hacer frente a esta nube. A las zonas afectadas solo les queda "esperar a que la naturaleza siga su curso" y a que la lluvia de ceniza ponga fin al caos.

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