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Bill Gates apaga el ordenador

  • El presidente de Microsoft abandona mañana la actividad de la empresa 33 años después
  • Se dedicará de forma exclusiva a la fundación humanitaria que lleva con su esposa Melinda
  • Ha liderado la innovación en informática con un negocio basado en el software
  • Su lema de 'un ordenador por escritorio' se ha hecho realidad

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Gates, durante uno de sus últimos actos al frente de Microsoft, en Tokio el pasado mayo.
Gates, durante uno de sus últimos actos al frente de Microsoft, en Tokio el pasado mayo. REUTERS YURIKO NAKAO / REUTERS

Cuando mañana, al salir por última vez de su despacho, Bill Gates escuche el mensaje de despedida de Windows, tendrá la última prueba de hasta qué punto ha cambiado la vida de millones de personas en el mundo.

Parece un detalle nimio, pero cada segundo, al salir de su trabajo o al apagar el ordenador de su casa, hay alguien que escucha esa musica. Con ella han cerrado un sistema operativo -Windows- que ha revolucionado el mundo del software.

A su vez, antes habrán usado multitud de aplicaciones que no habrían sido tales sin Gates, como el procesador de textos Word, el navegador Internet Explorer, el reproductor de vídeo Windows Media y, cómo no, el correo electrónico personal de Hotmail.

Ahora el presidente de Microsoft se marcha tras dar dos años de transición a la empresa, que tendrá que afrontar un futuro más incierto sin la presencia del hombre que la creó, que se dedicará de forma exclusiva a su fundación.

La historia de un éxito

Todo empezó con la visión de 'un ordenador en cada escritorio' en 1975,  algo que por aquel entonces era poco menos que una broma.

De hecho, la historia personal de Gates corre paralela a la del PC, que era poco más que una máquina de cálculo y un hobbie para científicos cuando ese año un joven de Seattle con cara de niño dejó la Universidad de Harvard para montar su 'chiringuito' con un colega de la facultad en Alburquerque (Nuevo México).

33 años después, Microsoft gana cada años 51.000 millones de dólares, emplea a 78.000 personas y opera en 105 países del mundo.

Por su parte, Gates es uno de los hombres más ricos del mundo -ya no el más rico- con una fortuna personal de 58.000 millones de dólares y un paquete accionarial del 8,7% en la empresa valorado en otros 23.000.

Sin embargo, no siempre todo fue de color de rosa. La historia de Microsoft y Gates se ha contado en muchas ocasiones, pero no deja de ser uno de esos ejemplos de 'self-made' man que tanto gustan al otro lado del Atlántico.

El gran 'pelotazo' de Gates y su compañero Paul Allen fue en los 80, cuando desarrollan el sistema operativo MS-DOS para el nuevo ordenador personal de IBM. 

En el acuerdo, el gigante del hardware cometió uno de sus grandes errores: permitir que su sistema operativo pudiese ser vendido a otros,  por lo que se creó una industria paralela de máquinas compatibles con el sistema operativo, que fue extendiéndose por el mercado como un cáncer superando la barrera de la multinacional norteamericana.

El resultado: en 1986 Microsoft salió a Bolsa con un éxito arrasador, con unas acciones en subida constante que hicieron a Gates el millonario hecho a sí mismo más joven del momento con 31 años.

Pesadilla 'anti-trust'

Después llegaría su gran éxito, el sistema operativo Windows y sus diferentes versiones y programas...e incompatibilidades. 

El éxito de Microsoft fue tal que dejó casi fuera a sus competencia y tuvo que someterse a procesos antitrust tanto por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos como por la Unión Europea. Gates, de repente, pasa de héroe a villano.

"El nunca quiso ser una figura admirada por todos,sino por alguien que ha creado una actividad que se ha convertido en un filón para la economía de Estados Unidos", asegura Rob Helm, director de investigación de la empresa Directions of Microsoft.

En realidad, lo ocurrido también forma parte de la forma de enfocar los negocios que ha hecho escuela. "Bill Gates es la quintaesencia de la persona que corre riesgos", ha asegurado el director ejecutivo del Instituto de Tecnología de Massachusets, Joshua Schuler, que se pregunta cuántos nuevos empresarios han empezado su negocio en el mundo ha empezado su negocio tomando las ideas de Gates.

Abandono progresivo

Sea como fuere, Gates empezó a dejarse ver menos como máximo dirigente de Microsoft y más por sus programas de beneficencia a través de la fundación que dirige con su esposa Melinda desde el año 2000.

En sea fecha, dio el primer paso para su despedida definitiva, cuando rescató a su compañero de facultad Steve Ballmer para que se convirtiese en director general de Microsoft, más pendiente del día a día económico de la empresa, mientrás se quedaba como presidente dedicado a grandes proyectos de investigación.

Con unos activos de más de 29.000 millones de dólares, esta fundación ha liderado proyectos de investigación contra la malaria, la rubeóla y otras enfermedades que provocan la muerte de miles de personas en el mundo.

Un trabajo que ha recibido el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación y que ha lavado su imagen internacional, convertido en el Rockefeller del siglo XXI.

El 27 de junio concluye el plazo de transición que él mismo se dio para marcharse y realizar una transición ordenada con el jefe Técnico, Ray Ozzie, que se convertirá en el máximo responsable de la arquitectura de software y su colega Craig Mundie, que se encargará de la investigación y la estrategia.

"Es una decisión dura para mí", reconoce Gates en la web de Microsoft, que no pierde de vista la desconfianza que puede generar su marcha definitiva, aunque siga conservando el título de presidente.

"Al igual que estoy preparado para este cambio, creo firmemente que el camino que le queda por delante a Microsoft es más brillante que nunca", concluye. 

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