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Sanidad recomienda no consumir aceite de girasol al detectar una partida contaminada

La AESA dice que quien haya consumido el producto "no debe tener ningún temor"

Las autoridades sanitarias podrían determinar el lunes cuáles son las marcas afectadas

Los consumidores pueden informarse en el teléfono 91 338 04 26, de AESA

Las asociaciones de consumo urgen a la retirada del aceite de todos los comercios

El lote se ha distribuido al menos por siete provincias de Castilla y León

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Sanidad recomienda no consumir aceite de girasol

Sanidad ha recomendado no consumir aceite de girasol, tras detectarse que hay contaminación con aceites minerales en este producto, procedente de Ucrania, aunque no hay riesgo para la salud. Francia notificó este jueves a través de la Red de Alerta Comunitaria que aceite procedente de Ucrania presentaba contaminación por hidrocarburos alifáticos procedentes de aceites minerales.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESA), que ya ha difundido la información a todas las Comunidades Autónomas, explica que aceite procedente de Ucrania presentaba contaminación por hidrocarburos de aceites minerales.

Este aceite se ha distribuido a la mayoría de países de la Unión Europea, entre ellos España, añade la AESA que está reunida con las asociaciones que engloban a las pequeñas y grandes superficies comerciales y con la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas para garantizar que no se saca al  mercado aceite sospechoso y para conocer las marcas que podrían estar afectadas por la contaminación.

La Junta de Castilla y León ha indicado que, según el listado de distribución proporcionado por la AESA, el lote contaminado ha sido distribuido al menos en en siete comunidades de esa Comunidad Autónoma, todas menos Salamanca y Zamora. En este sentido, ha añadido que los inspectores de consumo de la Junta controlan varios establecimientos comerciales que podrían disponer de aceite de girasol contaminado.

El presidente de la AESA, Félix Lobo, ha afirmado este sábado que ese organismo investiga cuáles son las marcas de aceite con partidas contaminadas, que se harán públicas a principios de la semana que viene. En declaraciones a la Cadena Ser recogidas por Servimedia, Lobo ha insistido en que, con los datos que se poseen, "creemos que no hay riesgo". Lobo ha insistido en recomendar que, "sin caer en el pánico, no se consuma" el aceite hasta que concluya la investigación en marcha. "Si hubiera habido algún error en los procesos de refinación, transporte, etcétera, tendríamos un problema masivo porque su consumo es masivo", ha señalado.

No hay riesgo para la salud

El director general de la AESA, José Ignacio Arranz, en declaraciones a RNE, ha lanzado un mensaje de tranquilidad y ha señalado que quien haya consumido este producto "no debe tener ningún temor" ya que "no se trata de un perfil de contaminación susceptible de producir un fenómeno de toxicidad aguda a no ser que se produzca una exposición repetida".

Según Arranz, precisamente para "evitar" esa exposición repetida se ha optado por precaución por recomendar que no se consuma este producto hasta que se determine exactamente el alcance de la contaminación. 

Aunque no existe ese "riesgo para la salud", porque los procesos de refinado y dilución del aceite sitúan la contaminación en "niveles mínimos", se recomienda no consumir aceite de girasol, y, en caso de tener alguna botella en el domicilio, aconseja retenerlo sin consumir hasta que se informe acerca de las marcas que pueden utilizarse sin reserva alguna.

"Aunque hay análisis que constatan que parte de la mercancía importada no está contaminada, por el principio de precaución, se está tratando todo el producto como sospechoso hasta que se tenga la absoluta certeza de qué cargamentos están libres de contaminación", explica.

La AESAN, en representación de Sanidad, y miembros del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ya han reunido a las empresas importadoras de aceite de girasol (AFOEX) para conocer el destino del aceite procedente de Ucrania que haya llegado a España desde el mes de febrero.

Según la información recabada hasta el momento, la gran mayoría del aceite potencialmente contaminado (por sospecha de origen) está fuera de la cadena alimentaria o en fase de retirada antes de su  comercialización. Así, las empresas importadoras ya han indicado a sus clientes que retengan la mercancía y paralicen el procesado y envasado de este producto. No obstante, hasta que no se recaben los datos de las empresas de distribución es imposible asegurar que una parte del aceite sospechoso no haya llegado al consumidor final.

Teléfono de información

Aquellos consumidores de aceite de girasol que deseen recabar mayor información sobre este asunto pueden dirigirse a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESA) en el teléfono 91 338 04 26.

Por su parte, las asociaciones de consumidores han urgido a Sanidad y Consumo la retirada completa del aceite de girasol de las pequeñas y grandes superficies, así como informar exhaustivamente a la ciudadanía para que no consuma este producto.

 "Es necesario que se retire este aceite del mercado, ya que puede haber muchos consumidores que no tengan conocimiento de la alerta y que compren este producto el fin de semana", ha advertido la portavoz de la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), Yolanda Quintana. Esta organización informará sobre este asunto en su página web y a través sus asociaciones, distribuidas por 41 provincias españolas.

El responsable de la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), Antonio López, ha señalado que "se deben paralizar las ventas de este alimento hasta que no se sepa con certeza el peligro que conlleva su consumo". 

El portavoz de la Federación de Consumidores en Acción (FACUA), Rubén Sánchez, ha tildado de "contradictorio" el mensaje de Sanidad de que no se consuma por precaución el aceite y, sin embargo, asegura que no existe riesgo para la salud. Por ello, pidió una mayor transparencia informativa por parte del Ministerio, al que emplazó a una reunión con las principales asociaciones de consumidores.