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Dos ataques suicidas se han producido en el centro de Túnez. Los primeros datos hablan de un muerto y ocho heridos en estos atentados. Un coche patrulla en una céntrica calle de la capital ciudadana ha sido el objetivo del primer ataque suicida.

En el suceso ha muerto un policía y el autor del ataque suicida. También otra persona se ha inmolado frente a una comisaría y han resultado cuatro policúas heridos.

Un tribunal de primera instancia tunecino ha condenado a cadena perpetua a siete hombres acusados de participar en los atentados yihadistas que en 2015 segaron la vida de 60 turistas extranjeros. Tres pistoleros  ametrallaron en marzo y junio de 2015 a decenas de turistas en el museo de El Bardo, en Túnez capital, y un playa de la ciudad balneario de Susa. En el primer atentado perecieron 22 personas, entre ellas dos ciudadanos españoles, y en el segundo 38 turistas de diferentes nacionalidades que pasaban unos días de descanso en un hotel de lujo de la ciudad.Todos los ataques fueron reivindicados por grupos locales vinculados a la organización yihadista panislamista Estado Islámico.

Nos acercamos a las protestas que en los últimos días se producen en las calles de Túnez, escuchamos cómo ha sido el debate sobre la gestión migratoria en Estados Unidos en este 2018. Un año que acaba y que ha sido especialmente tenso en Colombia y con un ambiente de "desánimo", según nos cuenta el escritor Héctor Abad Faciolince. Finalizamos con una mirada a la China del siglo XXI con el presidente de Cátedra China, Marcelo Muñoz.

La crisis de los refugiados continúa en el Mediterráneo, donde en las últimas horas han fallecido más de medio centenar de personas en dos naufragios. Al menos 46 migrantes han muerto ante a la costa meridional de Túnez, en el peor naufragio ocurrido en el Mediterráneo desde el pasado mes de febrero, mientras que otras nueve personas -seis de ellos menores- han perdido la vida en Turquía.

Túnez vive una situación económica catastrófica. Siete años después de la caída de la dictadura de Ben Alí, los mismos problemas económicos que prendieron la mecha de las primaveras árabes han vuelto a llevar a los tunecinos a las calles, amenazando la estabilidad que mejor había salido de aquellos levantamientos populares. Un reportaje de Aurora Moreno.

Miles de tunecinos rememoraron hoy el séptimo aniversario de la caída de la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali con diversas manifestaciones independientes que evidencian la creciente fractura social. En la mítica avenida Habib Bourguiba, corazón de aquel movimiento que sorprendió al mundo e hizo florecer las ahora marchitas "primaveras árabes", círculos progresistas y seguidores del islamista partido Ennahda marcharon en direcciones opuestas.

Los tunecinos conmemoran este domingo el séptimo aniversario de la revolución que acabó con la dictadura y desató las "primaveras árabes", asfixiados por los mismos problemas económicos que desencadenaron la revuelta y movilizados de nuevo en las calles para exigir una vez más justicia social. Hace siete años, Muhamad Bonazizi, de 26 años, agonizó durante 18 días antes de morir tras prenderse fuego después de que la polícía le confiscase su carrito de verduras. Multitud de personas salieron a las calle a protestar, en lo que sería el inicio de las primaveras árabes.

Túnez vive una ola de protestas contra las políticas económicas de recortes y aumento de impuestos del Gobierno, que actúa para satisfacer el déficit y complacer a los prestamistas internacionales, entre ellos el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Las protestas se iniciaron este pasado lunes en al menos 12 ciudades, incuyendo la capital y los centros turísticos de Susa, Hammamet y Sidi bu Said. En Teburba (40 kilómetros al oeste de la capital), un manifestante murió, según los testigos atropellado por un coche patrulla, lo que ha inflamado aún más los ánimos.

Este martes, 49 policías resultaron heridos y 206 personas fueron arrestadas en enfrentamientos en la capital entre manifestantes y antidisturbios.

Los principales partidos de la oposición han llamado a continuar con las manifestaciones. El primer ministro, Yusef Chahed, que encabeza una coalición de partidos seculares e islamistas, ha pedido calma y ha asegurado que 2018 "será el únio año difícil para los tunecinos".

Hace un año, el gobierno tunecino se comprometió con el FMI a llevar a cabo recortes en la administración y las políticas sociales a cambio de un préstamo a cuatro años por valor de 2.300 millones de euros. Desde entonces, Chahed ha aumentado los impuestos, ha despedido a funcionarios públicos y ha recortado ayudas sociales.