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La masacre en el semanario satírico Charlie Hebdo, de la que este jueves se cumple un año, reveló la dimensión real de la amenaza yihadista sobre Francia, que todavía debate hoy cómo hacerle frente con medidas que suscitan reacciones encontradas.

Poco después de las 11.30 de la mañana del 7 de enero de 2015los hermanos Said y Cherif Kouachi irrumpieron en la sede de la revista, en el este de París, que estaba en el punto de mira de los integristas por sus polémicas viñetas sobre Mahoma.

Un año después el Presidente Hollande ha rendido homenaje a las fuerzas de seguridad, volcadas ahora en el estado de emergencia decretado en el país. El presidente les ha pedido máxima coordinación para luchar contra el terrorismo, y ha asegurado que las medidas contra el terrorismo que prepara el gobierno se pondrán en marcha bajo control judicial.

Las autoridades de la capital bávara, Múnich, han rebajado el nivel de alerta en la ciudad después de que no hayan podido confirmar las informaciones recibidas sobre la intención de un grupo de entre 5 y 7 personas de realizar un atentado suicida en Nochevieja en la estación central de la ciudad o en la de la vecina localidad de Pasing.

Dos cinturones policiales regularán la entrada a la Puerta del Sol en Nochevieja, la primera en la que se hará un conteo de los asistentes, con únicamente cuatro puntos para acceder al kilómetro 0 y alrededores, carrera de San Jerónimo, calle Alcalá, Mayor y Arenal. En total, serán desplegados 200 policías nacionales, 300 policías municipales y 50 efectivos de Protección Civil, además de Bomberos. Por primera vez el aforo estará limitado, a 25.000 personas.

Las principales ciudades europeas y de los países amenazados por el terrorismo yihadista reciben 2016 con un fuerte dispositivo de seguridad en sus celebraciones populares, que ha dejado sin fuegos artificiales a París y Bruselas o cerrada al público la Plaza Roja de Moscú. La neoyorquina plaza de Times Square también verá incrementada la cobertura policial para la celebración del nuevo año.

Las operaciones se han centrado en siete viviendas de cuatro zonas de Bélgica, entre ellas el barrio de Molenbeek, de dónde procedían varios de los presuntos terroristas de los atentados de París. Este jueves las autoridades belgas han prorrogado por tres meses la detención preventiva de otros dos sospechosos detenidos el martes, acusados de preparar atentados terroristas en lugares emblemáticos de Bruselas durante la nochevieja.

Las principales capitales del mundo se preparan para despedir el año y recibir 2016 bajo estrictas medidas de seguridad debido a la amenaza yihadista. Los últimos atentados en París, Túnez y Turquía y las detenciones de presuntos terroristas que preparaban ataques en Europa han desatado la alarma.

En Las mañanas de RNEJesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), subraya que en las sociedades occidentales se está librando una batalla entre seguridad y libertad que está perdiendo la segunda. "Estamos viendo cómo de manera progresiva se va recortando el marco de derechos y libertades que nos define como sociedades democráticas en la medida en que se va prometiendo falsamente una garantía absoluta de seguridad y, por tanto, marcando en nuestras vidas una deriva que me parece preocupante", explica Núñez, que también advierte de que además del autodenominado Estados Islámico no podemos olvidar a Al Qaeda, que sigue activa con su filial en el Magreb, muy cerca de España.

Muchos de los terroristas de estos grupos se han radicalizado en Europa, aunque a juicio de Fernando Reinares, investigador principal sobre Terrorismo del Real Instituto Elcano, España no es de los países que más terroristas exporta. "Una quinta parte del total de individuos que se radicalizan y parten hacia Siria e Irak para integrarse en las filas de la rama de Al Qaeda en Siria o del denominado Estado Islámico en Irak procede de países de Europa occidental, y dentro de estos países de Europa occidental España no está precisamente entre aquellos cuyos niveles de movilización son más elevados", destaca (31/12/15).

La capital belga ya suspendió los fuegos artificiales de la Nochevieja de 2007, cuando estaba también bajo alerta terrorista después de que se frustrara un plan para liberar al tunecino Nizar Trabelsi, encarcelado por intentar volar una base militar. Este año, varias capitales de todo el mundo han puesto en marcha dispositivos especiales de seguridad de cara a la última noche del año para evitar atentados, entre ellas París, Londres y Nueva York.