La preocupación de Rajoy es Europa. Lo dice explícitamente el presidente del Gobierno que pide reformas en el mercado interior continental y acelerar la puesta en marcha de la unión bancaria, hasta ahora postergada por las reticencias de Alemania.
El otro gran problema, según Rajoy, son los ingresos: "no tenemos tanto problema de gastos como de recaudación", dice el jefe del Ejecutivo, que al mismo tiempo vé condiciones para una próxima bajada del Impuesto de la Renta.
En clave política, Rajoy rechaza que exista una crisis de la Monarquía y que no puede autorizar un referendum en Cataluña.