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Durante varios años, el sol, la playa y el precio eran factores decisivos de los turistas europeos, a la hora de elegir un destino para sus vacaciones. Túnez, Egipto y Turquía se convirtieron en ofertas de descanso y ocio, e iban mucho más allá de la temporada de verano. Sus playas, sus lujosos hoteles y sus lugares culturales emblemáticos fueron el acicate para que miles de occidentales los visitaran cada año. Sin embargo, de unos años a esta parte, los ataques terroristas en las playas de Túnez y Egipto, con el resultado de decenas de turistas europeos muertos han convulsionado la economía de estos países. Una sexta parte de los once millones de tunecinos viven de los ingresos derivados del turismo extranjero. La tasa de paro en las ciudades alcanza el 15%, pero en las zonas rurales la cifra asciende preocupantemente hasta el 50% entre la población joven. Y esta inestabilidad social se traduce en un radicalismo, que en muchos casos finaliza con el reclutamiento de estos jóvenes, para luchar con el Estado Islámico.

Contenido disponible hasta el 12 de julio de 2017.

El Estado Islámico (EI) ha destruido la mezquita Al Nuri, donde el líder del grupo terrorista, Abu Bakr al Bagdadi, proclamó el "califato" el 29 de junio de 2014, situada en Mosul, en el norte de Irak, según informaron fuentes oficiales.

Los combatientes del EI pusieron explosivos en el templo del siglo XII en su huida, según portavoces de las Fuerzas Armadas en un comunicado. El comandante de las Operaciones Conjuntas, el general Abdelamir Yarala, calificó la detonación de la mezquita como "otro crimen histórico", según un comunicado oficial.

Agentes de la Policía Nacional han detenido en Madrid a tres personas de origen marroquí, uno de ellos un hombre de 32 años acusado de formar parte de la organización terrorista Dáesh y muy radicalizado, al que las fuerzas de seguridad consideran "una clara amenaza para la seguridad de nuestro país". Según el Ministerio del Interior, este hombre presentaba un perfil "extremadamente peligroso", coincidente con el de los terroristas recientemente implicados en los atentados de Reino Unido y Francia.

El hombre que fue abatido a tiros este martes en la Estación Central de Bruselas tras provocar una pequeña explosión era un marroquí de 36 años y residente en el barrio de Molenbeek, según ha informado la Fiscalía belga. El alcalde del distrito de Molenbeek-Saint-Jean, Françoise Schepmans, ha identificado al hombre como Osama Zariouh. Los servicios de seguridad no le tenían en el punto de mira por radicalización islamista, aunque sí por asuntos relacionados con drogas, según recoge el diario Le Soir. El hombre no portaba ningún cinturón explosivos, como habían indicado algunos testigos, pero la maleta que estalló contenía clavos y cilindros de gas. La Fiscalía cree que actuó solo.

El líder de la organización yihadista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, habría muerto en un ataque de la aviación rusa a las afueras de la localidad siria de Al Raqa, según ha anunciado este viernes el Ministerio de Defensa de Rusia que, no obstante, advierte de que está tratando de verificar la información. "Según informaciones que recibimos por diversos canales, el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, se encontraba en la reunión de jefes del EI" atacada por la aviación rusa el pasado 28 de mayo "y fue aniquilado" por los aviones Su-35 y Su-34, informa el Ministerio, citado por medios locales. En el ataque habrían fallecido cerca de 300 terroristas y 30 altos funcionarios del Consejo de Guerra del Estado Islámico, entre los que figuran Abu Al Jadji —el 'emir' de Raqa—, Ibrahim Al Jadj —responsable del control militar de la región que rodea a Raqa— y Suleimán Al Shauaj —jefe de seguridad de la agrupación—. Posteriormente, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha rebajado la cifra de terroristas alcanzados a un centenar.