Los antibióticos son clave para tratar infecciones, pero también afectan a la flora intestinal, compuesta por bacterias beneficiosas esenciales para la digestión, la inmunidad y la salud general. Su uso puede provocar disbiosis, un desequilibrio que se manifiesta con diarrea, gases o mayor riesgo de infecciones.
Para minimizar este impacto, una estrategia eficaz es tomar probióticos durante el tratamiento. Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a mantener el equilibrio intestinal y reducir los efectos secundarios de los antibióticos, como la diarrea. No todos los probióticos son iguales: es importante elegir cepas con eficacia probada y adaptadas a cada caso. Por eso, se recomienda consultar con un médico o farmacéutico para encontrar el más adecuado según el tipo de antibiótico, la duración del tratamiento y el estado de salud. Proteger tu microbiota durante el uso de antibióticos es una forma eficaz de cuidar tu bienestar intestinal.
Un vídeo avalado por la Sociedad Española de Microbiota, Probióticos y Prebióticos (SEMiPyP).
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