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  • Varios expertos analizan en Madrid las políticas del líder ruso
  • Su política exterior busca apuntalar su posición interior, confrontado a Occidente
  • El objetivo, coinciden, es socavar los valores democráticos en la UE y EE.UU.
  • "Si la propaganda de Putin tiene éxito, es porque nosotros estamos muy débiles"

El líder de la organización yihadista Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Bagdadi, habría muerto en un ataque de la aviación rusa a las afueras de la localidad siria de Al Raqa, según ha anunciado este viernes el Ministerio de Defensa de Rusia que, no obstante, advierte de que está tratando de verificar la información. "Según informaciones que recibimos por diversos canales, el líder del Estado Islámico, Abu Bakr al Bagdadi, se encontraba en la reunión de jefes del EI" atacada por la aviación rusa el pasado 28 de mayo "y fue aniquilado" por los aviones Su-35 y Su-34, informa el Ministerio, citado por medios locales. En el ataque habrían fallecido cerca de 300 terroristas y 30 altos funcionarios del Consejo de Guerra del Estado Islámico, entre los que figuran Abu Al Jadji —el 'emir' de Raqa—, Ibrahim Al Jadj —responsable del control militar de la región que rodea a Raqa— y Suleimán Al Shauaj —jefe de seguridad de la agrupación—. Posteriormente, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha rebajado la cifra de terroristas alcanzados a un centenar.

El fiscal especial que examina la posible injerencia rusa en los comicios presidenciales de 2016 en EEUU, Robert Mueller, está investigando si el presidente Donald Trump cometió obstrucción a la Justicia.

Así lo aseguran The Washington Post y el New York Times. Ambos diarios citan fuentes cercanas a la investigación que aseguran que Mueller quiere entrevistar a miembros de los servicios de inteligencia. Por su parte, el Wall Street Journal subraya que el fiscal especial indaga el despido del anterior director del FBI, James Comey, cesado cuando investigaba las supuestas relaciones de la administración Trump con Rusia.

El equipo de Trump ha tachado la filtración de "ilegal" e "intolerable".

El delito de obstrucción a la Justicia puede provocar un proceso de destitución (impeachmentcontra Trump en el Congreso, algo que apoyan legisladores de la oposición demócrata si se dan las circunstancias pertinentes.

Mueller fue nombrado fiscal especial para el caso ruso tras el despido fulminante de Comey, quien ha revelado que Trump, antes de destituirle, le pidió que "dejara pasar" las pesquisas sobre los vínculos de su ex asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, con Moscú.

El Fiscal General de Estados Unidos, Jeff Sessions, ha afirmado este martes que "nunca" se ha reunido con ningún funcionario del Gobierno de Rusia con el objetivo de influir en las elecciones presidenciales de 2016.

"Nunca me he reunido ni he tenido ninguna conversación con ningún funcionario ruso o con funcionario alguno de ningún Gobierno extranjero para influir en las elecciones de Estados Unidos", ha afirmado Sessions ante el Comité de Inteligencia del Senado que investiga la supuesta injerencia rusa en esos comicios.

Sessions fue más allá y llegó a decir que no tiene "conocimiento" de ningún tipo de conversación inapropiada entre funcionarios rusos y miembros del equipo del presidente Donald Trump, a pesar de que el exjefe de campaña Paul Manfort y el exaseor de Seguridad Nacional Michael Flynn están en el foco de la investigación sobre la trama rusa.

Medios estadounidenses desvelaron en marzo que Sessions mantuvo dos reuniones en Washington con el embajador ruso Sergei Kislyak durante la campaña electoral que llevó a Trump a la Casa Blanca, y hay indicios de una tercera. Sobre estas afirmaciones, el que fuera elegido fiscal general por Trump, ha dicho que es una "mentira detestable".

El yerno y asesor de Donald Trump, Jared Kushner, quiso establecer un canal de comunicación secreto con el Kremlin para esquivar la inteligencia estadounidense, de acuerdo con unas interceptaciones citadas por el periódico "The Washington Post". Kushner abordó esta posibilidad en sus reuniones con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, celebradas en la Torre Trump de Nueva York durante el periodo de transición presidencial, indicaron al rotativo capitalino funcionarios estadounidenses con información de inteligencia.

  • El presidente muestra su irritación tras el nombramiento de un fiscal especial
  • Afirma que "todos los actos ilegales" de Clinton y Obama no merecieron lo mismo
  • El exdirector del FBI Robert Mueller supervisrá las pesquisas sobre la trama rusa
  • Trump advierte de que "muestra que estamos divididos, no unidos como país"

Con el anuncio de este nombramiento, la Casa Blanca trata de acallar la polémica desatada en los últimos días por el cese del director del FBI, James Comey. El fiscal Mueller contará con amplios poderes y autonomía para llevar a cabo sus investigaciones. "Ningún político en la historia ha sido tratado peor o más injustamente", ha dicho Trump, sumido, para muchos, en la peor crisis de su mandato.

El Departamento de Justicia de EE.UU. ha nombrado este miércoles al ex director del FBI Robert Mueller como "investigador especial" para supervisar las pesquisas sobre la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones de 2016. Mueller sustituye al frente de la investigación a James Comey, director del FBI hasta la semana pasada, cuando fue destituido por el presidente Trump.

El nuevo fiscal especial dirigió el FBI durante doce años (el segundo más duradero de la historia) bajo las presidencias del republicano George W. Bush y el demócrata Barack Obama, hasta su retirada en 2013. A Mueller le sucedió Comey.

Como fiscal especial, Mueller estará formalmente bajo el presidente y el Departamento de Justicia, pero podrá decidir si eleva o no consultas sobre sus hallazgos, podrá promover la presentación de cargos criminales y solicitar medios adicionales.