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El organismo espera que este año y el que viene "la recuperación continúe pero a un ritmo más moderado". En cuanto al paro, la OCDE no varía su previsión efectuada en noviembre para este año y cree que la tasa de paro media bajará hasta el 19,8% este ejercicio (una décima menos de lo que calcula el Ejecutivo). Sin embargo, empeora dos décimas la situación de 2017, cuando la sitúa en el 18,4% (el Gobierno en funciones considera que será del 17,9%).

  • Mejora en una décima su estimación para este año y empeora en dos la de 2017
  • Cree que la tasa media de paro será del 19,8% en 2016 y del 18,4% el que viene
  • El déficit será del 3,7% este año y del 2,7% en 2017; la deuda superará el 100%
  • En un entorno de tipos bajos, ve margen para que España recurra al gasto público
  • El objetivo sería realizar políticas dirigidas a incrementar el ritmo de crecimiento

La OCDE prevé que España crecerá en 2015 un 3,2%, tres décimas más que en sus estimaciones de julio. Sin embargo, rebaja las expectativas de crecimiento para los próximos dos años. Una visión que no comparte el Gobierno, que mantiene sus cálculos. El organismo avala, además, el cumplimiento del objetivo de déficit marcado desde Bruselas para siguientes ejercicios (10/11/15).

La OCDE ha revisado ligeramente a la baja las previsiones mundiales, a causa principalmente de China. En lo referente a España, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico mejora en tres décimas las cifras para este año, pero nos rebaja en dos su estimación para el que viene. Además, advierte que la inestabilidad política podría afectar a la marcha de las reformas económicas (09/11/15).

La OCDE retrata a España como el país en el que más tiempo tardan los jóvenes en conseguir un puesto de trabajo estable. Seis años, frente a los dos que necesitan los daneses, por ejemplo. Sioete de cada diez jóvenes viven a golpe contrato temporal. En Europa es un paso previo al contrato fijo. Aquí -según el informe- es más probable permanecer atrapado en los contratos eventuales. En cinco años, el salario de los jóvenes ha bajado un treinta y cinco por ciento. Analizamos el estudio y hablamos con los protagonistas. Cuatro jóvenes nos cuentan su peripecia. Sólo una ha logrado cierta estabilidad. El espacio se completa con la opinión de un coach. Ofrece recetas contra la frustración y alerta sobre el peligro de que las competencias laborales de los jóvenes se atrofien.