En Tijuana, una de las ciudades más violentas del mundo, los periodistas están acostumbrados a convivir con la muerte. Nadie les había preparado, sin embargo, para enterrar a dos de sus colegas en menos de una semana.
El asesinato del fotógrafo Margarito Martínez y de la reportera Lourdes Maldonado, ambos en el mes de enero, ha puesto en guardia a todo el gremio. Varios periodistas trabajan ahora con escolta.
FOTO: EFE/ Ivan Villanueva