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Los reyes Carlos III y Camila han sido coronados este sábado en una ceremonia religiosa celebrada en la abadía de Westminster. Durante las dos horas de eucarístia oficiadas por el arzobispo de Canterbury, los reyes han recibido los atributos reales y han prometido servir al Reino Unido con lealtad y justicia. La ceremonia se ha celebrado ante 2.200 invitados, entre ellos miembros de la realeza, dirigentes políticos y famosos.

FOTO: AP / FRANK AUGSTEIN

Sonaban las trompetas poco antes de que diesen las doce, hora peninsular, y el rey Carlos y Camila entraban en la abadía de Westminster con los 2200 invitados en pie. Todos los asistentes, representando los cuatro puntos cardinales, han reconocido entonces a Carlos III como monarca al grito de 'God save the king'

FOTO: Aaron Chown / POOL / AFP

Ninguna otra monarquía europea tiene una ceremonia parecida a la coronación que protagonizará Carlos III de Inglaterra el sábado, probablemente por innecesaria. No tiene obligatoriedad constitucional, ni consecuencias legales, su importancia radica en su carácter simbólico. Además, será también una oportunidad para ver a todos los miembros de la familia real británica juntos, también a los más polémicos, el príncipe Harry y el príncipe Andrés.

Foto: Sina Schuldt / dpa

El Gobierno británico hace encuestas frecuentes para comprobar la adhesión de la población a la monarquía. Pero a veces basta con dar un paseo para hacer una idea de lo que piensan en un barrio. En las calles de Brixton los monárquicos son minoría. "Mucha gente joven está desconectada de la monarquía", dice Heyla, de 19 años. Mientras, en Escocia, tres de cada cuatro personas piensan que la monarquía es cosa de los ingleses.

"Aquí, en Londres, la creencia generalizada es que aportan más de lo que gastan, y por eso son útiles, pero yo como escocés lo que creo es que están ahí porque los ingleses se aferran a lo poco que queda del Imperio que un día gobernaron", dice David.