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¿Cuánto dura la inmunidad frente al coronavirus? Es una de las grandes preguntas. Un grupo de investigadores estadounidenses de prestigio se acercan a la respuesta. Sus estudios apuntan a que después de pasar el virus hay una reacción inmune relevante. Han estudiado a 185 personas de 19 a 81 años y conservan 3 de los 4 componentes de lo que se llama la memoria inmunológica 5 meses después de haber pasado el virus, por lo que todo apunta a que la inmunidad podría durar años.

El optimismo en torno a las vacunas contra la COVID-19 de Moderna y Pfizer no está libre de matices. Ciertos aspectos suscitan incógnitas entre los especialistas. Por ejemplo, en quiénes son más efectivas, porque aún no hay suficientes evidencias sobre pacientes de riesgo. Otra de las incertidumbres gira en torno a la protección de la vacuna, si solo es capaz de frenar el desarrollo de los sintomas pero no la capacidad de infectar a otras personas.

La vacuna que la farmacéutica AstraZeneca está desarrollando junto a la Universidad de Oxford genera una buena respuesta inmune en personas mayores sanas sin provocarles efectos secundarios. Así lo muestran los datos que publica la revista científica 'The Lancet' de la segunda fase de los ensayos en los que ha participado una muestra pequeña de voluntarios, todos ellos personas sanas y blancas, a los que la vacuna les ha generado una inmunidad del 99%. En las próximas semanas se esperan los resultados de la fase tres, con una muestra más numerosa y más diversa.

España ha autorizado el primer ensayo clínico en fase 3 para la vacuna contra la COVID-19 de la compañía Janssen, parte de la multinacional estadounidense Johnson & Johnson. Este fármaco experimental, que ya se estaba probando en fase 2, aborda así el último paso antes de su aprobación definitiva. Se probará en 30.000 voluntarios de nueve países. Aquí, participan nueve hospitales bajo la coordinación del de La Paz, en Madrid. [Coronavirus: última hora en directo

Los avances en el desarrollo de vacunas contra el coronavirus comunicados por los laboratorios Moderna y Pfizer llevan al optimismo entre administraciones y expertos, pero quedan dudas por resolver. Todavía no se conocen detalles importantes, como la duración de la inmunidad, las fechas de disponibilidad o el precio por dosis.

Aún son resultados preliminares, pero la farmacéutica estadounidense Moderna ha anunciado que su vacuna contra el coronavirus tiene una eficacia de casi el 95%, ligeramente superior a la de la anunciada por Pfizer la semana pasada. Es también una vacuna sintética, que utiliza el ARN mensajero del virus y está terminando la Fase III del ensayo clínico, la última antes de la autorización definitiva. ¿Qué supone este nuevo anuncio? ¿En qué se parecen ambas vacunas? ¿Será clave la temperatura de conservación para preferir una sobre otra?

Tras el anuncio de la inmunidad del 94 % de la vacuna de Moderna, que se une así a la de Pfizer, Rafael Vilasanjuan, de Alianza Global para la vacunación, ha explicado en la Tarde en 24 Horas que "va a pasar un tiempo hasta que la vacuna llegue de manera masiva a la población", aunque ha señalado que de este anuncio se pueden apreciar dos noticias buenas: la efectividad de la vacuna contra el COVID-19 en mayores de 65 años y también en personas con enfermedades de riesgo.

A efectos prácticos, esa inmunidad superior al 90 %, en caso de que finalmente sea demostrada fuera de los laboratorios, supondría evitar en muchos casos los contagios y en otros que se desarrolle la enfermedad una vez haya entrado en contacto con el cuerpo humano en una 90 % de los casos. Es decir "de cada diez personas solamente una no estaría protegida", según declara Vilasanjuan, que añade que de esta manera "podría conseguirse la inmunidad de rebaño".

Por otro lado, asegura que tanto la vacuna de Moderna como la de Pfizer cuentan con una tecnología "muy avanzada" y habla de "vacunas 2.0", ya que "por primera vez se sintetiza el material genético para introducirlo en el cuerpo". Vilasanjuan plantea en este caso dos problemas: que la producción de vacunas no pueda pasar de800 o 1.000 vacunas anuales y que serán más caras que las habituales.

En todo caso, señala que "aunque la población se vaya inmunizando cuando llegue la vacuna es importante no rebajar las medidas que se están tomando" para frenar la expansión del COVID-19 y que"será imposible inmunizar a 70 % de la población en el próximo año", que es el porcentaje que marca la OMS para considerar controlada la pandemia.

En plena aceleración de la carrera para conseguir la vacuna frente al coronavirus, la producción y la conservación del medicamento serán claves para llegar a meta. En una entrevista en el Telediario, la viróloga del laboratorio del coronavirus del CSIC Sonia Zúñiga ha afirmado que, mientras la vacuna de Moderna, que revela una efectividad del 94,5 %, tiene aspectos positivos para la distribución -puede conservarse hasta seis meses a -20 grados en congeladores estándar-, podría tener dificultades para la producción, al requerir dosis "más de tres veces superiores" a las requeridas por la desarrollada por Pfizer. [Coronavirus: última hora en directo

Aun así, Zúñiga ha valorado como "otra buena noticia" el anuncio de la farmacéutica Moderna, pero ha llamado a "esperar a que concluya el ensayo" antes de sacar conclusiones.

La compañía Moderna ha anunciado que la Junta de Monitoreo de Seguridad de Datos (DSMB, por sus siglas en inglés), designada de forma independiente por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), ha informado de que el estudio de fase 3 de ARNm-1273, su candidato a vacuna contra la COVID-19, ha observado una eficacia del 94,5 % en los primeros análisis[Coronavirus: última hora en directo

El 9 de noviembre se dio a conocer al mundo la eficacia en un 90 % de los casos del tratamiento de la compañía norteamericana. Como consecuencia de esta noticia, sus acciones en bolsa se dispararon un 7 %. En ese momento, su consejero delegado -CEO-, Albert Bourla, decide vender más de 132.000 títulos de la empresa, el 62 % de sus acciones en la empresa, ganando cerca de cinco millones de euros. Ante el revuelo de esta operación, la farmacéutica ha defendido que dicha operación se cerró el 19 de agosto, cuando esas acciones valían un 9 % menos. El mercado estadounidense permite operar así a los ejecutivos sin que suponga infringir las normas sobre el uso de información privilegiada. Ocurrió hace meses con Moderna, otra compañía que también trabaja en el desarrollo de una vacuna contra la COVID-19[Coronavirus: última hora en directo