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La historia europea de los siglos XII y XIII estuvo profundamente marcada por las Cruzadas, una serie de campañas religioso-militares impulsadas desde Occidente con el objetivo declarado de recuperar los lugares santos del cristianismo y garantizar su permanencia bajo dominio cristiano.

Sin embargo, detrás de esta motivación espiritual coexistían importantes intereses económicos y comerciales que influyeron decisivamente en su desarrollo.

Las Cruzadas se produjeron en un contexto en el que el comercio entre Oriente y Occidente adquiría gran relevancia. Productos de lujo procedentes del mundo oriental —especias, tejidos o artículos exóticos— despertaban un gran interés en Europa.

El control de estas rutas comerciales estaba en manos principalmente de mercaderes venecianos y genoveses, quienes dominaban enclaves estratégicos para asegurar sus beneficios. Estos comerciantes no dudaron en aprovechar las expediciones cruzadas para eliminar a sus competidores, especialmente comerciantes árabes, que además de rivales económicos eran considerados adversarios religiosos.

Así, la religiosidad medieval y los intereses mercantiles se entrelazaron estrechamente bajo la influencia creciente del papado.

Uno de los escenarios más emblemáticos de este periodo fue Jerusalén, ciudad sagrada para judíos, cristianos y musulmanes. Lugares como el Santo Sepulcro, la colina del Calvario o la Santa Cruz representaban el corazón espiritual del cristianismo.

Para los pontífices, líderes espirituales y políticos de la Cristiandad, las Cruzadas constituían una oportunidad para reforzar su autoridad y cohesionar a los fieles bajo una causa común.

En la mentalidad medieval, la salvación del alma ocupaba un lugar central. Muchos creyentes buscaban el perdón de sus pecados mediante la oración, la limosna y las peregrinaciones a lugares santos vinculados con reliquias, vírgenes milagrosas o apóstoles. Roma, Santiago de Compostela y Tierra Santa se consolidaron como grandes destinos de peregrinación.

Sin embargo, el viaje hacia Jerusalén implicaba atravesar territorios peligrosos y hostiles, lo que hizo necesaria la protección armada. De esta manera, la peregrinación religiosa adquirió progresivamente un carácter militar, dando origen a las Cruzadas como fenómeno híbrido entre fe, guerra y aventura.

Las peregrinaciones a Jerusalén se remontaban ya al siglo IV, cuando comenzaron a levantarse basílicas destinadas tanto al culto como a la acogida de peregrinos.

Muchos viajeros regresaban a Europa con reliquias que pasaban a venerarse en iglesias y santuarios, reforzando la espiritualidad medieval y la importancia simbólica de Tierra Santa. En la actualidad, estos lugares continúan siendo focos de atracción gracias al turismo religioso, destacando especialmente la iglesia del Santo Sepulcro.

Durante el siglo XIII, figuras religiosas como Francisco de Asís viajaron a Oriente con un espíritu distinto, más centrado en el diálogo espiritual que en la confrontación armada.

Aunque no logró visitar todos los lugares vinculados a la vida de Jesús, sus seguidores organizaron las llamadas Custodias franciscanas, provincias religiosas establecidas en regiones como Chipre, Siria y Tierra Santa, destinadas a preservar y atender los espacios sagrados cristianos.

El Santo Sepulcro, considerado el lugar más sagrado del cristianismo, refleja aún hoy la complejidad religiosa heredada de siglos de historia.

El templo está compartido por seis confesiones cristianas distintas, cada una responsable de diferentes áreas: los griegos controlan el Calvario y el katholicón; armenios y ortodoxos administran zonas subterráneas y la capilla de Santa Elena; los franciscanos custodian la capilla de la crucifixión y varios oratorios; mientras que coptos y etíopes poseen otros espacios específicos.

Esta convivencia refleja una tradición histórica en la que, especialmente durante la época de las Cruzadas, se tendía a reunir múltiples lugares sagrados en un mismo recinto.

En conjunto, Jerusalén, Santiago de Compostela y el Vaticano se consolidaron como tres grandes centros espirituales cuya relevancia creció al calor de las Cruzadas.

Estos movimientos no solo transformaron la religiosidad europea, sino también su política, su economía y su organización social, dejando una huella duradera en la historia medieval y en la configuración cultural de Europa.

Más información en este link https://4dinfo.net/cruzadas-fe-comercio-y-poder-en-la-europa-medieval/

¿Qué pasa cuando las guerras se saltan sus propias leyes? Lo analizamos esta semana en Al margen de la ley con Ricardo Ruiz de la Serna, abogado, profesor de la Universidad CEU San Pablo y autor del ensayo El genocidio armenio (Última Línea). Escúchalo este sábado a medianoche, una hora menos en Canarias, en RNE y Radio 5.

Júpiter pone orden en el Olimpo. Así comienza el canto X de la “Eneida” de Virgilio, que termina con sangre y cadáveres. Virgilio convierte la guerra en algo más que una batalla: la convierte en una prueba moral. Eneas regresa por fin con sus aliados y la guerra cambia de rumbo, pero ese avance hacia el destino de Roma no tiene nada de limpio ni de triunfal. Cada paso cuesta una vida, y a veces cuesta también un pedazo del alma.

En medio del fragor sobresalen tres figuras que le dan al libro una fuerza brutal. Palante, el joven lleno de futuro, cae a manos de Turno y su muerte lo cambia todo, porque a partir de ahí Eneas deja de ser solo el héroe piadoso y se convierte en vengador. Luego aparece Lauso, que se sacrifica por su padre, y con él Virgilio mete en plena carnicería algo inesperado: ternura. Y por último está Mecencio, que parecía un tirano feroz y termina revelándose como un padre roto por el dolor. Ahí está la grandeza del libro: nadie es solo una etiqueta, y hasta en los personajes más duros asoma de pronto la humanidad.

En el canto X Virgilio no solo hace avanzar la guerra: endurece a Eneas, complica moralmente a Turno y deja claro que la fundación de Roma no nace entre himnos gloriosos, sino entre furia, muertes y sufrimiento. Virgilio no glorifica la guerra sin más: nos enseña su precio. Y lo hace de una forma inolvidable. El precio de la guerra.

Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora de este episodio está formada por My Brother in Arms de Dire Straits; Hurt de Johnny Cash, No Surrender de Bruce Springsteen y la música de Enjott Schneider para Stalingrado.

La imagen corresponde al cuadro “La muerte de Palante” de Jacques Sablet (1778)

En 1968 nació un país… verdaderamente falso en una plataforma artificial en la costa de Italia, fuera de sus aguas territoriales. Intentó conseguir el reconocimiento internacional, pero no lo logró y acabó siendo demolida con explosivos.

Tal día como hoy, un 1 de abril de 1954, nacía en Hartford, Connecticut, el legendario baterista Jeff Porcaro,

Reconocido por su impecable técnica, precisión y groove inconfundible, Porcaro fue miembro fundador de la banda TOTO, con la que alcanzó fama mundial gracias a éxitos como “Africa” y “Rosanna”. De hecho, su patrón rítmico en “Rosanna”, conocido como el “half-time shuffle”, se convirtió en una referencia obligada para bateristas de todo el mundo.

Su influencia junto a Toto no deja de ser considerable. Con la banda ganó seis premios grammy y establecieron el récord (hasta hoy en día) de ser el grupo que más gramófonos se ha llevado en una ceremonia.

Pero su legado va mucho más allá de Toto. Jeff Porcaro fue uno de los músicos de sesión más solicitados de la industria, participando en grabaciones de artistas como Michael Jackson, Eric Clapton y Bruce Springsteen, dejando su huella en discos icónicos como “Thriller”.

Jeff Porcaro falleció prematuramente en 1992, a los 38 años, pero su estilo sigue vivo e inspirando a generaciones de músicos de todo el mundo.

Óscar Redondo, Radio 5, todo noticias.

Las sirenas vuelven a sonar esta mañana en Durango (Bizkaia) para recordar el 89 aniversario de uno de los episodios más trágicos de su historia.

Los objetivos fueron deliberadamente civiles y simbólicos: la Cruz de Pulciaga, el Convento de Santa Susana y la Parroquia de Santa María, donde en ese momento se celebraba misa y había mercado en sus pórticos.

En total, cayeron 281 bombas que causaron 213 víctimas mortales.

En los últimos compases de la II Guerra Mundial, una unidad aliada recibió el encargo de engañar a los nazis con todo tipo de tretas, desde carros de combate inflables hasta cañones de goma, ruidos generado por altavoces o transmisiones de radio falsas.

El estudio del podcast que trata sobre Memoria y retos de España recibe a una doctora en Historia Contemporánea por la Universidad de Murcia que ha escrito un libro muy documentado sobre el Patronato de Protección de la Mujer, organismo descrito como “una pieza clave en la arquitectura moral y política del franquismo”. Nuestra invitada es Carmen Guillén (Mazarrón, Murcia, 1988), en la actualidad profesora en el área de Historia de la Ciencia en la Facultad de Medicina de Albacete. La obra explica que desde su puesta en marcha dicho Patronato se entregó “a la tarea de fiscalizar las costumbres de la población con un celo casi inquisitorial”, con especial atención hacia “la conducta femenina”. En sustancia, Carmen Guillén describe dicho organismo como un instrumento de control social que privó de libertad a miles de mujeres que no habían cometido “ni delitos, ni faltas concretas, ni hechos comprobados”, sino en aplicación de “un juicio moral subjetivo”. Un informe del Patronato fechado en 1942 sostenía que la moralidad del país era “mala” en 13 de sus provincias, “regular” en 23, y sólo “buena” en otras 10. La obra expone que los indicadores empleados en esta clasificación medían la inmoralidad detectada mediante “indicadores vinculados exclusivamente a las mujeres”. La vigilancia moral –prosigue la autora- se ejerció “con una mirada selectiva que sólo se dirigía hacia ellas, hacia su forma de vestir, su comportamiento en el espacio público, sus relaciones afectivas, su número de hijos o su presencia en ciertos lugares”. Hablamos con nuestra invitada sobre este pasado reciente y la influencia que el Patronato pudo ejercer no sólo sobre las generaciones de la posguerra civil, sino más tarde, ya que dicho organismo pervivió una decena de años más desde el final del franquismo y el inicio de la Transición. También nos interesa su diagnóstico sobre el cambio social registrado a propósito de los derechos de la mujer desde la promulgación de la Constitución.

El hallazgo en el siglo IX de la supuesta tumba del apóstol Santiago convirtió el noroeste peninsular en uno de los grandes destinos de peregrinación de Occidente.

El flujo constante de peregrinos generó una demanda sostenida de vino a lo largo de la ruta, utilizado como alimento, bebida habitual y recurso litúrgico. Este tránsito favoreció la expansión y consolidación del viñedo en regiones del norte peninsular, como Navarra, La Rioja, el Bierzo o el valle del Duero, donde ya existía tradición vitivinícola previa, pero que adquirió mayor escala y organización.

Los monasterios desempeñaron un papel central en este proceso, al concentrar tierras, conocimientos y producción, además de garantizar el abastecimiento a los peregrinos.

El Camino actuó así como un eje de circulación económica y técnica que contribuyó a estructurar el viñedo en el norte de la Península.

Nos adentramos en los conventos medievales para descubrir un ayuno sagrado que rozaba la autolesión: las santas anoréxicas de la Edad Media. Mujeres que convirtieron el hambre en una escalera hacia el cielo. Allí la delgadez era una virtud divina y el vómito una oración silenciosa.

Anna Magnani nació en Roma en 1908 y fue una de las actrices más intensas y auténticas del siglo XX. Su vida estuvo marcada por la incertidumbre desde el principio. Creció sin la presencia de su madre y nunca conoció realmente a su padre, lo que la empujó a forjar un carácter duro, independiente y profundamente emocional. Desde muy joven encontró en la interpretación una forma de canalizar su energía, pero nunca fue una actriz convencional.

Su gran momento llegó tras la Segunda Guerra Mundial con el neorrealismo italiano. En “Roma, ciudad abierta”, dirigida por Roberto Rossellini, ofreció una interpretación desgarradora que la convirtió en símbolo de una Italia herida pero viva. Su relación con Rossellini fue apasionada y tormentosa, y su ruptura, marcada por la traición del director con Ingrid Bergman, alimentó aún más su leyenda.

Magnani no actuaba, vivía cada escena. Su rostro, su voz, su manera de moverse transmitían una verdad cruda que el cine rara vez había mostrado. En 1956 ganó el Oscar por “La rosa tatuada”, convirtiéndose en la primera actriz italiana en lograrlo.

Murió en 1973, pero dejó una huella imborrable. Fue una mujer indomable que convirtió su vida en arte y su dolor en verdad

Este programa abarca la entrega del Premio Nobel de la Paz de 1979 a Teresa de Calcuta, los singulares cambios que realizó en los tradicionales actos, su llegada a España para abrir casas de acogida y el final de su azarosa vida.

Con fondos musicales de J. S. Bach, M. Ravel, F. Mompou, E. Elgar y J. A. Simarro.

En este episodio de El Arte de equivocarse exploramos cómo los errores, los accidentes y los giros inesperados han dado lugar a algunos de los inventos más sorprendentes de la historia. Creaciones que nacieron casi por casualidad… y que, precisamente por eso, cambiaron el mundo de formas que nadie había planeado.

Este viernes se celebra el Día Mundial del Teatro. Con motivo de ello, TVE emitirá el sábado '1936', dirigida por Andrés Lima. Una adaptación televisiva de un espectáculo que se centra en los orígenes del fascismo y la Guerra Civil española.

El desafío del montaje es capturar la esencia teatral de un espectáculo que indaga en las causas de la Guerra Civil española desde una perspectiva poliédrica, recuperando los discursos originales de Queipo de Llano, Azaña o la Pasionaria.

Locos por los clásicos

La ley del más fuerte. Tucídides

Estamos en el año 416 antes de Cristo. Grecia lleva años desangrándose en la Guerra del Peloponeso, la gran guerra entre Atenas y Esparta que acabará arruinando a todo el mundo griego. En medio de ese choque brutal entre las dos grandes potencias, una pequeña isla, Melos, intenta mantenerse neutral. Pero Atenas ya tolera la neutralidad: ha construido un imperio y quiere dejar claro que nadie puede quedarse al margen. Ahí empieza uno de los episodios, y de los textos literarios, más duros, más fríos y más modernos de la Antigüedad.

Porque lo que cuenta Tucídides en el llamado Diálogo de los Melios en su obra “Historia de la guerra del Peloponeso” no es solo una negociación entre una potencia y una isla pequeña. Es el momento en que el poder se quita la careta. Los melios apelan a la justicia, a la prudencia, a la esperanza. Los atenienses responden con una lógica implacable: entre desiguales no manda el derecho, manda la fuerza. Y así, este texto deja de hablar solo de Grecia para hablar de algo eterno: de la arrogancia del fuerte, de la fragilidad del débil y de la brutalidad con que actúa un imperio cuando decide que puede hacer lo que quiera. Por eso sigue impresionando tanto: porque Melos no es solo una isla, es cualquier lugar donde la razón ya no sirve porque ha entrado en escena la ley del más fuerte.

Como no hay nada más moderno que los clásicos grecolatinos les ponemos música actual. La banda sonora del “Diálogo de los Melios de Tucídides está formada por “1492: La conquista del paraíso”, de Vangelis; “La delgada línea roja”, de Hans Zimmer; “Lean on Me”, de Bill Withers; y “The Imitation Game”, de Alexandre Desplat.

La imagen corresponde a una escena de la película “Troya” de Wolfgang Petersen (2004)

El cambio de hora de este fin de semana sirve como telón de fondo para la inauguración de una muestra excepcional en la Galería de las Colecciones Reales. La exposición reúne piezas que, durante siglos, han sido símbolos de estatus y poder, recordándonos que conocer la hora exacta fue un privilegio reservado a la alta nobleza. Estos instrumentos, considerados auténticas joyas mecánicas, no solo medían el tiempo, sino que representaban la vanguardia tecnológica y artística de sus épocas.

Entre los objetos expuestos destacan piezas inéditas que nunca antes habían salido de los palacios para ser contempladas por el gran público. Los visitantes podrán admirar la minuciosidad de los maestros relojeros en cajas de oro, esmaltes y piedras preciosas. La colección permite realizar un viaje histórico por la evolución de la relojería, desde los mecanismos más rudimentarios hasta la precisión astronómica, consolidando este espacio madrileño como un referente del patrimonio histórico español. FOTO: TVE

Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidade da Coruña ha conseguido demostrar la existencia de minas de oro aluvial de época romana en el Pirineo Oriental, un hallazgo posible gracias a la datación mediante nuevas técnicas de luminiscencia de dos muestras de los niveles de amortización de las estructuras hidráulicas de las minas de las Guilleteres d'All, con una cronología alrededor de los siglos I al IV d. C. Se trata de un cálculo que permite confirmar plenamente, por primera vez, la explotación del oro pirenaico por parte de los romanos en nuestro país. Nos lo cuenta Oriol Olesti Vila, profesor del Departamento de Ciencias de la Antigüedad y de la Edad Media de la UAB. Y en Regreso al pasado recordamos a Elvira López Mourín, la primera enfermera militar de la aviación española. 

“LIBÉRATION. TRAS LAS HUELLAS DE LA NUEVE” es una exposición que te va a sorprender. Ya te hemos hablado, en este tiempo de radio, de una parte importante de la historia de La Nueve, como se llama popularmente a la Novena Compañía de la División Leclerc. Estaba formada por unos 150 republicanos españoles que, a las nueve y veintidós minutos de la noche del 24 de agosto de 1944, irrumpió en el centro de París liberando a la ciudad de la ocupación nazi. Ahora te lo cuenta esta exposición que puedes ver en los Jardines del Campo del Moro, en Madrid. Sobre ella hablamos con Diego Gaspar, profesor de historia contemporánea en la Universidad de Zaragoza y comisario de la muestra.

Cuando se celebran 500 años de la boda de Carlos V e Isabel de Portugal, Fede Cardelús y la historiadora María José Rubio recuerdan la figura de esta reina discreta, pero importante, en las decisiones políticas, económicas y diplomáticas en la España del siglo XVI.