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  • La emoción superó al juego en un Mundial ganado por el poderío táctico de Francia
  • Bélgica y Croacia dieron un paso adelante y se erigieron como los grandes animadores del torneo
  • Alemania y España firmaron las mayores decepciones y el VAR revolucionó el arbitraje

La celebración de los franceses por su segunda estrella mundial se trasladó del césped del Luzhnike al interior del vestuario. Allí, los jugadores conataron el 'We are the Champions', besaron sin parar a la Copa del Mundo y, cómo no, ducharon con champange a Deschamps en la sala de prensa.