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En la frontera eslovaca con Ucrania, España ejecuta maniobras militares para prepararse ante posibles ataques rusos. Es la primera vez que el país lidera el mando de una misión OTAN, que en este caso pretende contribuir a la estrategia de disuasión y reforzar la defensa del flanco este de la Alianza. En total hay implicados cinco países y 1.200 militares sobre el terreno, siendo España el que aporta más efectivos, con unos 800 militares. Pero cuenta con la capacidad de multiplicar por tres ese número si la amenaza así lo requiere. A temperaturas cercanas a los cero grados, los soldados hacen guardia al raso durante 48 horas. Buscan por tierra y aire frenar a un enemigo ficticio durante el ejercicio. Y lo hacen con la última tecnología, como la del Prometeo 2, una maquinaria capaz de diseñar e imprimir piezas de metal para los vehículos en menos de 24 horas. Con la guerra en Ucrania lejos de desescalar, el contingente español crecerá el próximo año.

España rechaza en Bruselas los centros de deportación de migrantes. Tras la cumbre de la UE, los 27 han abogado por buscar nuevas vías para hacer frente a la llegada de migrantes ilegales y aunque no hay referencias explícitas a los centros para inmigrantes fuera de UE, el texto deja la puerta abierta. Carlos de las Heras, portavoz y experto sobre Europa en Amnistía Internacional España, ha recalcado en el informativo 24 horas de RNE que "la UE está poniendo muros a la inmigración tanto dentro como en terceros países." Sobre qué deberían hacer los países europeos ante esta situación, considera que "deberían abandonar el debate sobre externalización y reafirmar el derecho de asilo en Europa e invertir en sistemas de acogida que funcionen correctamente, que es algo que no pasa." Varios países de la UE defienden que Siria es un tercer país seguro para retornar migrantes, De las Heras lo califica como un hecho "terrible" porque en "en Siria la vulneración de los DD.HH. es constante sobre grupos vulnerables o en Afganistán donde todos conocemos la situación de las mujeres."

Un total de 12 inmigrantes, cuatro egipcios y ocho bangladesíes, estrenan el centro albanés de Yader, gestionado por Italia. De los 16 inmigrantes que Italia trajo, dos eran menores y otras dos personas vulnerables, por lo que tuvieron que desandar el camino para regresar. El lugar es un antiguo cuartel reconvertido en una pequeña fortaleza de 70.000 m² de una estructura prefabricada con muros de acero de más de cinco metros. El centro tiene capacidad para 800 personas, pero por el momento solo admite la mitad. Según lo establecido por el Gobierno Meloni, en 28 días los inmigrantes tendrán que saber si aceptan o no su petición de asilo. En principio, es el tiempo que les queda por delante en este lugar, pero ya son varias las voces que consideran la medida "un experimento" que se aplica directamente "en la piel de humanos".

En Inglaterra, una de cada tres personas tiene obesidad. Son datos de la última encuesta del sistema británico de salud al que las enfermedades derivadas de la obesidad cuestan unos 13.000 millones de euros al año, más que el tabaquismo.

Y además, son un freno para la economía, según el ministro de Sanidad inglés, porque las personas con obesidad se toman cuatro días más de baja que la media al año. El gobierno quiere probar si la solución está en las inyecciones para perder peso.

Con las primeras luces del día, llegaba a territorio albanés la nave de la marina italiana que trasladaba a los 16 migrantes: diez de Bangladés y seis de Egipto, todos varones y mayores de edad.

El de Gjader es uno de los centros que Italia ha construido en Albania. Los migrantes enviados a estas instalaciones estarán en situación de detención administrativa para resolver su petición de asilo en menos de un mes. Si no se la conceden, serán repatriados.

Los diarios locales dedican páginas y páginas al proyecto del gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni de externalizar los centros de acogida de migrantes

El centro de internamiento de inmigrantes levantado por el gobierno italiano fuera de territorio europeo, en Albania, recibe ya a los primeros 16 migrantes. Personas que alcanzaron Italia huyendo de la pobreza y la guerra y que ahora serán identificadas en un país fuera de la UE e internadas en un centro mientras se resuelve su solicitud de asilo. La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, considera que esta es una forma "valiente" de combatir la inmigración irregular, y la propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von Der Layen, ha aplaudido la medida, que considera "innovadora". No opinan lo mismo las numerosas ONG que han criticado duramente la medida. Entre ellas, Amnistía Internacional, que la calificaba de "cruel experimento". En Radio 5, Carlos de las Heras, portavoz de Amnistía Internacional, recuerda las discriminaciones, falta de equidad y posibles errores en la identificación de vulnerables que se pueden dar en este procedimiento. De Las Heras critica esta externalización de las obligaciones por parte de un país de la UE y teme que, aunque las personas trasladadas a Albania se rijan por la legislación italiana, no puedan acceder a todos sus derechos. "Y esto es un precedente peligroso en Europa", añade. Y reconoce que "de la UE deberíamos esperar un rechazo a todos estos intentos de externalizar el derecho de asilo", en lugar del apoyo que está recibiendo.