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El Ministerio de Defensa ruso ha informado este jueves de una nueva operación aérea contra las posiciones del Estado Islámico en Siria. Esos bombardeos han despertado recelo en la comunidad internacional, sobre todo en EE.UU., porque Rusia, el principal apoyo internacional para el régimen de Damasco, se había comprometido con la Casa Blanca a unirse a los esfuerzos contra los radicales islamistas en Siria. Pero el Kremlin ha optado por responder a la petición de ayuda que le formuló Bashar Al Assad, y eso ha encendido las alarmas. Antonio Marquina, catedrático de Seguridad Internacional en la Universidad Complutense de Madrid, analiza si la intervención rusa cierra la puerta a una solución diplomática a la crisis en Siria (01/10/15).

Rusia es el principal aliado del régimen del presidente Bachar Al Asad. Y ahora, según Moscú, es el único país que interviene legalmente en Siria al responder a una petición de Damasco para combatir al Estado Islámico.  El Senado ruso ha aprobado por unanimidad el uso de sus fuerzas armadas en el extranjero a petición del presidente Putin. Se trata solo de operaciones aéreas. El Kremlin descarta una intervención terrestre. 

Los ciudadanos de los Balcanes que hace veinte años fueron refugiados se encuentran ahora con los que, como ellos, huyen de la guerra. Comprenden mejor a quienes llegan de Siria pero quieren que se vayan lo antes posible porque, dicen, no hay trabajo para todos.