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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha cuestionado la labor de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y del FBI, y ha insinuado que ambos organismos están implicadas en la filtración de informaciones que perjudican a su administración. Algunos medios estadounidenses publican que miembros de la campaña electoral de Trump mantuvieron contactos frecuentes con la inteligencia rusa antes de las elecciones presidenciales.

Michael Flynn, asesor de seguridad nacional del presidente de EE.UU. Donald Trump,  ha dimitido tras el escándalo generado a raíz de sus conversaciones con el Kremlin, de las que no informó a altos cargos de la Casa Blanca. En esas conversaciones, que se desarrollaron antes de que Trump accediera al poder el pasado 20 de enero y que interceptó el FBI, Flynn habló de las sanciones contra el Kremlin por la presunta injerencia de Rusia en las elecciones de noviembre pasado a la Casa Blanca impuestas por el expresidente Barack Obama.

Flynn habría mentido a Pence y a otros funcionarios sobre el contenido de las llamadas al asegurarles que no había hablado con Kislyak sobre las sanciones, una desinformación que llevó al vicepresidente a negar en los medios hace un mes tales contactos.

En su carta de dimisión, Flynn ha defendido que las conversaciones "son una práctica estandarizada en cualquier transición de tal magnitud", y que tenían el fin de "facilitar una transición fluida y empezar a construir una relación necesaria entre el presidente, sus asesores y líderes extranjeros".