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El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán ha aprobado este domingo la apertura de conversaciones formales para componer una nueva gran coalición de Gobierno con el bloque conservador de la canciller, Angela Merkel, que sería la tercera desde el año 2005 de llegar a un acuerdo definitivo. Esta era la posición de Martin Schulz, que solicitó al partido que le diera el sí al preacuerdo que pactó con la CDU/CSU para formar un Gobierno estable en Alemania.

Arrancamos nuestro programa pendientes de las manifestaciones convocadas para protestar contra el indulto otorgado a Alberto Fujimori. Estamos en la concentración de Madrid, y hablamos con Miguel Pérez Arroyo, el abogado del ex presidente peruano, cuya medida de gracia será evaluada el 2 de febrero por la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Además, desde Bruselas analizamos qué significa la unión de la Unión Europea e Irán, que han renovado su apoyo al acuerdo sobre el programa nuclear que Donald Trump ha puesto en tela de juicio. Pero no nos olvidamos de las negociaciones de última hora para forma Gobierno en Alemania, y escuchamos las ideas del histórico líder unionista norirlandes, David Trimble, sobre el Brexit y las consecuencias que tendrá para la isla.

El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) ha abierto la puerta a negociar con Angela Merkel una nueva Gran Coalición para desatascar el bloqueo político en Alemania tras las elecciones del pasado 24 de septiembre.

El SPD había insistido hasta ahora en que no volvería a gobernar con la CDU de Merkel, y esa fue la promesa de su candidatoMartin Schulz. Sin embargo, la canciller ha sido incapaz de forjar una coalición de gobierno alternativa con liberales y verdes, y el país podría dirigirse a unas nuevas elecciones.

"El SPD está persuadido de que hace falta discutir; el SPD no se cerrará a la discusión", ha declarado el secretario general, Hubertus Heil, tras ocho horas de reunión de los principales dirigentes socialdemócratas.

Este jueves, Schulz se reunió con el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier (también socialdemócrata), quien le presionó para que cambiara su postura.

La coalición entre conservadores (CDU) y socialdemócratas (SPD) durante las tres últimas legislaturas ha tenido un gran coste electoral para estos últimos, que cosecharon su peor resultado histórico (un 20%) en las elecciones de septiembre.

En Alemania se complica la formación de Gobierno e incluso se habla de nuevas elecciones tras la ruptura de las negociaciones, esta noche, por parte del partido liberal, el FDP.La CDU de la canciller Angela Merkel, tras la negativa del socialdemócrata Schulz a renovar la gran coalición, buscaba un acuerdo con los liberales y Los verdes para formar gobierno. La falta de acuerdo obligaría al presidente Frank Walter Steinmeier a nombrar a Merkel canciller sólo con mayoría simple o a convocar nuevas elecciones.

El Bundestag (Congreso o cámara baja alemán) salido de las elecciones del 24 de septiembre se ha constituido este martes con la presencia, por primera vez desde 1949, de la extrema derecha. El resto de partidos (conservadores de la CDU/CSU; socialdemócratas del SPD; los liberales del FDP; los Verdes y La Izquierda) están decididos a aislar en la medida de lo posible a la xenófoba Alternativa por Alemania (AfD), que con 92 diputados es la tercera fuerza en la cámara, y así lo han hecho desde la sesión inaugural. El consevador Wolfgang Schäuble, exministro de Finanzas, ha sido elegido presidente.

El subdirector del Instituto Forsa, Peter Matuschek, ha alertado en Las mañanas de RNE, emitido este lunes desde Berlín para analizar el resultado de las elecciones alemanas, del riesgo de que el partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) arrastre a otros partidos del país. 

"El mayor error de los demás partidos, todos, incluido el socialdemócrata, sería intentar acercarse a posiciones como las que mantiene la AfD. Creo que va a depender mucho del comportamiento de los nuevos partidos en el nuevo parlamento y la estrategia que van a tomar", ha subrayado.

La canciller alemana necesitará pactar para formar Gobierno, algo a lo que los socialdemócratas (SPD) del partido de Martin Schulz, se niegan. Schulz ha obtenido el peor resultado de la historia para su formación, con el 20,5% de los votos. Además, este año ha irrumpido en el Bundestag (Parlamento alemán) la ultraderechista Alternativa para Alemania, que ha obtenido el 12,6% de apoyos. 

Especial de ‘La noche en 24 horas’ en torno a las elecciones federales alemanas, con Víctor Arribas. Análisis, información y opinión en un programa que cuenta con Pedro Rodríguez, analista de política internacional y profesor de la Universidad Pontificia de Comillas ICADE; Pablo Martín de Santa Olalla, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Europea de Madrid; y Martín Dahms, periodista y corresponsal alemán.

Angela Merkel ha ganado las elecciones generales según las primeras proyecciones de voto. Su partido, la CDU, ha conseguido un 32% de los votos, 12 puntos más que los socialdemócratas de Martin Sultz, que obtienen un 21%, el peor resultado de su historia. El líder de SPD ha anunciado que no formará coalición en el próximo gobierno de Merkel. También es historia la entrada en el Parlamento, por primera vez después de la segunda Guerra Mundial, del partido ultraderechista Alternativa por Alemania, que queda en tercera posición.

Angela Merkel ha vuelto a ganar las elecciones en Alemania, según los sondeos a pie de urna, por lo que gobernará por cuarto mandato consecutivo. No obstante, el partido de la líder conservadora ha sufrido un retroceso de siete puntos con respecto a 2013 y necesitará pactar de nuevo para formar gobierno en un Parlamento en el que la extrema derecha entra por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Conservadores y socialistas han revalidado posiciones, pero han perdido significativamente apoyos con respecto a 2013: siete y cinco puntos respectivamente. Los cristianodemócratas habrían obtenido el 33% de los votos. Por detrás, los socialistas de Martin Schulz, con el 20%, y Alternativa por Alemania (AfD), el partido de extrema derecha, que se convertiría en la tercera fuerza con el 13% de los apoyos.