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El inspector del Banco de España José Antonio Casaus advirtió sobre los problemas de Bankia meses antes de su salida a Bolsa. En concreto, Casaus aconsejaba que el grupo BFA-Bankia cotizara como una sola entidad y se mostraba en contra de separar a Bankia de su matriz BFA -la opción que se impuso- por el riesgo de pérdidas para contribuyentes y accionistas. "Sería el primer paso para la nacionalización de las pérdidas, algo injusto y contrario al mandato recibido", afirmaba a sus superiores en unos correos electrónicos.

El ex consejero delegado de Bankia Francisco Verdú ha señalado ante la Audiencia Nacional que el expresidente de la entidad Rodrigo Rato "se enfadó bastante" cuando rechazó la tarjeta opaca que éste le entregó, ya que su uso podría acarrear "importantes consecuencias". Así lo ha señalado Verdú, que ha declarado en calidad de testigo, y que ha relatado que expuso a Rato "las consecuencias importantes que podía tener" si usaba dicha tarjeta para uso personal, ya que ésta no formaba parte de su retribución al no estar incluida en su contrato.

  • "Sabían mejor que yo lo que era una tarjeta de gastos de representación", dice
  • Varios acusados han declarado que entregaba y explicaba cómo usarlas
  • De la Torre asegura que las tarjetas black eran "neutrales a efectos fiscales"
  • Según el exsecretario de Caja Madrid, eran gastos de empresa deducibles
  • Spottorno, tras hablar con Blesa, entendió que la tarjeta era de libre disposición
  • Virgilio Zapatero, incapaz de explicar si tarjeta era "remuneración o retribución"
  • No reconocen las hojas de excel que Bankia aportó como prueba
  • Alegan que las visas fueron clonadas y constan viajes no realizados
  • Pedroche (PP) no recuerda haber estado en la comisión de retribuciones
  • Arturo Fernández no agotó el saldo porque "no tenía necesidad de gastar más"
  • Díaz Ferrán solo reconoce la mitad de los gastos, todos ellos en restaurantes

Los exconsejeros de Caja Madrid Alberto Recarte (PP), José María Arteta Vico (PSOE) y Rodolfo Benito (CC.OO.) han sostenido en la Audiencia Nacional que no reconocen las hojas de calculo excel que forman parte del sumario como principal prueba del delito de apropiación indebida del que se les acusa en el juicio por el uso de las tarjetas opacas, ya que contienen multitud de errores.

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ha explicado que las tarjetas opacas de Caja Madrid que investiga la Audiencia Nacional constituían "un incentivo perfectamente legal", equiparable a los que se veían en el resto del sector. Ha justificado que le entregaron la tarjeta al llegar a la entidad en 2010 como parte de su retribución. Además, ha negado ser el responsable de aumentar el límite de gasto de las tarjetas en 2012, después de que el Gobierno fijara un tope a la retrubicion de los banqueros de las cajas de ahorro rescatadas y ha acusado de tener mala fe a los actuales gestores de Bankia.

El exdirector general de Auditoría, Medios y Financiero en Caja Madrid y Bankia, Ildefonso Sánchez Barcoj, ha asegurado que él recibió su tarjeta opaca -a la que cargó 575.079 euros- de manos del presidente de la caja entre 1996 y 2010, Miguel Blesa, y que se entendía como parte de su salario con un límite estipulado que nunca excedió.

El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, ha explicado que las tarjetas opacas de Caja Madrid que investiga la Audiencia Nacional constituían "un incentivo perfectamente legal", equiparable a los que se veían en el resto del sector. Ha asegurado que al día siguiente de acceder al cargo, el entonces director general Ildefonso Sánchez Barcoj le entregó una tarjeta para uso personal y con carácter remuneratorio, y otra para gastos de representación. En aquel momento, entendió que se trataba de una forma de pago para los órganos de gobierno y para el comité de dirección.

El expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa ha comenzado este viernes a declarar en el juicio contra los usuarios de las tarjetas opacas de la entidad y ha recordado que ni el Banco de España ni Hacienda "pusieron tacha alguna ni vieron irregularidad en 23 años" al uso de las mismas. Blesa ha dicho que las tarjetas que empleó en Caja Madrid y repartió a varios de sus consejeros y altos cargos "eran de libre disposición" y no era preciso "la justificación de los gastos que se realizaban".

Para los otros 63 usuarios, solicita penas de entre uno y cuatro años dependiendo de si han devuelto o no el dinero. En su informe dice que "la contabilización de los gastos era indebida y subrepticia", un sistema retributivo que carecía de amparo legal. Los acusados alegan que las tarjetas black formaban parte de su remuneración por lo que no tenían que justificar para qué las usaban.