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Han pasado 18 años desde que Estados Unidos decidiera invadir Afganistán. George W. Bush aseguraba que los talibanes tenían los días contados. Les acusaba de albergar a Osama Bin Laden y a líderes de Al Qaeda vinculados con el 11S. Pero casi dos décadas después la guerra continúa. Los talibanes perdieron el poder pero controlan el 46% del territorio y siguen sembrando el terror a diario.

Hay 13.000 enfermos de cáncer, según el programa de salud del World Trade Center. Nadie predijo las secuelas de inhalar las toxinas que durante meses permanecieron en el bajo Manhattan al desplomarse las torres gemelas. Al principio las autoridades dijeron incluso que el aire era seguro.
Cada vez son más los que entran en el programa de vigilancia médica. Este es el primer aniversario en el que pueden acudir a un memorial dedicado a los que continuan muriendo 18 años después.

Los servicios de inteligencia de Estados Unidos han recibido informes que indican que Hamza bin Laden, hijo de Osama bin Laden y considerado uno de los actuales líderes del grupo terrorista Al Qaeda, ha fallecido, informó este miércoles la cadena de televisión NBC.

De acuerdo con la cadena, tres fuentes del Gobierno estadounidense, que pidieron no ser identificadas, han confirmado la muerte de Hamza bin Laden, aunque por el momento sigue sin saberse cómo y dónde perdió la vida.

Se desconoce también si EE.UU., que había ofrecido una recompensa de un millón de dólares por cualquier información que condujera a su localización, ha desempeñado algún papel en la muerte del hijo de Osama bin Laden. El New York Times afirma que Estados Unidos ha jugado un importante papel en la operación en la que Hamza bin Laden ha fallecido.

Nueva York ha despedido en vísperas del Día de la Independencia al policía Luis Álvarez, uno de los primeros agentes que atendió a los afectados en los atentados del 11 de septiembre de 2001. Bomberos, policías y personalidades han acudido al funeral en la ciudad norteamericana. Álvarez, de origen cubano, ha muerto a causa de un cáncer de colon a los 53 años que contrajo a causa de los humos y gases que inhaló durante decenas de horas buscando a supervivientes en la zona cero de las torres gemelas.

Los atentados del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York cambiaron el mundo. Dos aviones impactaron contra los rascacielos que ardieron hasta derrumbarse.

En la misma jornada, un tercer avión se estrellaba contra la fachada del Pentágono y un cuarto en mitad del campo en Shanksville, Pensilvania, aunque su objetivo era el Capitolio. Unos ataques terroristas perpetrados por Al-Qaeda que conmocionaron al mundo y que retransmitió, para Radio Nacional, Magin Revillo.

La guerra de Afganistán arrancó en el año 2001 cuando los Estados Unidos, en respuesta a los ataques del 11-S contra las torres gemelas, invadieron el país en la llamada operación ‘Libertad Duradera’. Los bombardeos iniciales dieron paso al avance terrestre y fue el 13 de noviembre cuando los talibanes se retiraron de Kabul.

Fue un momento histórico que contó en directo desde la capital afgana Fran Sevilla. Dieciocho años después ni se ha conseguido la estabilidad, ni una democracia estable, ni se ha vencido a Al-Quaeda pese a haber capturado y matado a Osama Bin Laden, ni tampoco se ha expulsado a los talibanes del país. La tragedia en Afganistán continúa y no da muestras de llegar a su fin.

Este lunes se cumplen 16 años de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos. Unos ataques terroristas, perpetrados por 19 miembros del grupo Al Qaeda, que conmocionaron al mundo, y que han sido los peores vividos en la historia del país norteamericano. Casi 3.000 personas fallecieron y otras 6.000 resultaron heridas.

Los informativos internacionales emitieron en directo el desplome de los dos gigantescos rascacielos.
102 minutos desde el impacto del primer avión hasta el derrumbe de ambas torres.

Casi dos horas después, un tercer vuelo se estrellaba contra la fachada del Pentágono, sede del Departamento de Defensa estadounidense.

Y en medio de la desesperación y el caos, un cuarto avión se estrellaba en campo abierto en Shanksville, Pensilvania, aunque su objetivo era el Capitolio de los EEUU. Los terroristas perdieron el control de la nave después de mantener un enfrentamiento con los pasajeros que intentaron evitar el choque.
En total, casi 3.000 personas perdieron la vida y otras 6.000 resultaron heridas.

El Congreso de Estados Unidos ha propinado este miércoles hoy un fuerte revés al presidente, Barack Obama, al anular por primera vez uno de sus vetos sobre una ley que permite a los estadounidenses demandar al Gobierno de Arabia Saudí por su supuesto papel en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Republicanos y demócratas, entre los que se encuentran fieros defensores de Obama en el Congreso, han reunido en el Senado y en la Cámara de Representantes la mayoría necesaria de dos tercios en cada cámara para revocar el veto del mandatario, un fenómeno inusual y que Obama no había sufrido aún. Con esta invalidación del veto, entra en vigor automáticamente y sin la firma de Obama la conocida como "Ley de Justicia contra Promotores del Terrorismo", que permite a los familiares de víctimas del 11S demandar al Gobierno saudí por su supuesto apoyo a los terroristas que perpetraron los atentados.

Tras conocer la noticia, Obama ha calificado de "error" y "peligroso precedente" la decisión del Congreso, pues "si eliminamos esta noción de inmunidad soberana, entonces nuestros hombres y mujeres de uniforme en todo del mundo podrían empezar a verse sujetos a leyes recíprocas". "La preocupación que tengo no tiene nada que ver con Arabia Saudí en concreto, o mi compasión por las familias del 11 de septiembre. Tiene que ver con que no quiero una situación en la que de manera súbita nos veamos expuestos a responsabilidades por el trabajo que hacemos en todo el mundo", ha subrayado Obama.

 El informe del Comité de Inteligencia del Senado estadounidense revelado hoy sobre las técnicas de interrogatorio de la CIA asegura que los agentes actuaron de una manera "más brutal" de lo que indicaron a los legisladores y a los estadounidenses y que, además, sus métodos no fueron efectivos. El informe, publicado hoy tras cinco años de recopilación de documentos e investigaciones, aborda el uso de controvertidos métodos de interrogatorio a sospechosos y miembros de Al Qaeda retenidos en instalaciones secretas en Europa y Asia en los ocho años posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001.