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Bajo el ojo del dron

  • Como otros inventos, los drones tienen origen militar. Comenzaron a utilizarse con regularidad en la guerra de Vietnam
  • Un curso de pilotaje de drones oscila entre 800 y 5.000 euros, dependiendo del aparato que se quiera manejar. En España hay cerca de 4.000 pilotos de dron y 4.500 aparatos profesionales
  • A finales del 2017 entró en vigor la normativa que rige el uso de drones civiles en España. La Unión Europea trabaja en el U-espace, que establecerá el control del tráfico aéreo en la franja de uso de los drones civiles
  • Entre las aplicaciones civiles más extendidas están la captación de imágenes para la industria audiovisual, la inspección de infraestructuras, búsquedas y vigilancia, la topografía o la agricultura de precisión
  • El ejército español no utiliza drones con carga de armamento, sus misiones son de vigilancia, obtención de imágenes para inteligencia y reconocimiento

Por
Crónicas - Bajo el ojo del dron

FICHA TÉCNICA

  • Guion: Juantxo Vidal
  • Realización: Ángel Navarro
  • Imagen y Sonido: Fernando García-Brioles y Marina Toldos
  • Montaje: Manuel Silgo
  • Producción: Lourdes Calvo y Ana Pastor

Se estima que en 2050 el 80% de las plataformas aéreas serán no tripuladas: drones. En apenas tres décadas formarán parte de nuestras vidas, como ahora lo hacen los automóviles. Nos transportarán, individual y colectivamente, apoyarán nuestros trabajos y serán un aliado para nuestro tiempo de ocio. Harán todo aquello que imaginamos que puedan hacer, y muchas cosas que ni sospechamos.

Sus aplicaciones civiles no dejan de sorprendernos, pero, como otros muchos inventos, los drones nacieron en los cuarteles. Son capaces de lo mejor, también de lo peor. Pueden construir y destruir con la misma intensidad, por eso conviene conocerlos y controlarlos.

Les llamamos drones, pero técnicamente se les denomina UAS (siglas en inglés de Sistema Aéreo No tripulado) o RPAS (que alude a su capacidad de pilotaje remoto).

El uso civil

Aparecieron como un invento militar pero pronto se adivinaron sus posibilidades en el terreno civil. Hoy el uso civil de los drones crece exponencialmente, al tiempo que va elaborándose el cuerpo normativo que regula su desarrollo de una manera segura.

Las normas

En diciembre de 2017 se aprobó el real decreto que regula el uso de drones en España en el ámbito civil. Volar un dron con fines recreativos no requiere demasiados requisitos; hay que volar de día, en condiciones meteorológicas adecuadas, con el dron siempre a la vista, teniendo en cuenta la Ley de Protección de datos a la hora de tomar imágenes…Se puede incluso volar de noche si el aparato no supera los 2 kilos de peso y los 50 metros de altitud. Hay que evitar vuelos sobre edificios y personas (en el caso de que el dron pese más de 250 gramos y supere los 20 metros de altitud), zonas de espacio aéreo controlado o donde se realicen otros vuelos a baja altura (parapente, ultraligeros…). Nunca se puede volar a menos de 8 kilómetros de un aeropuerto.

El uso de drones con fines profesionales exige la habilitación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), tener un seguro de responsabilidad civil específico para aeronaves, un certificado médico aeronáutico y un certificado de piloto de RPAS. Con la nueva normativa se abren las puertas al uso profesional de drones (de hasta 25 kilos) en muy amplias zonas. Pueden incluso realizarse vuelos en entornos antes no permitidos como en las inmediaciones de edificios (vuelos en ciudades), sobre reuniones de personas al aire libre o en horas nocturnas, aunque para estos vuelos es necesario realizar un estudio de seguridad de la operación y tener una autorización previa de AESA.

Hay una limitación de altura, una operación profesional no podrá realizarse por encima de los 120 metros de altitud.

El uso indebido de drones recreativos puede ocasionar multas que van de 60 a 225.000 euros. Si se trata de infracciones normativas de un operador profesional las sanciones están entre los 4.500 y los 4 millones y medio de euros.

Para evitar incurrir en infracciones, es recomendable descargarse una de las numerosas aplicaciones para dispositivos móviles que ofrecen información, actualizada y precisa, sobre en qué zonas se puede o no volar un dron, además de datos de condiciones atmosféricas, avisos, etc. ENAIRE, la empresa pública que gestiona la navegación aérea en España, ha puesto en marcha su propia aplicación: dones.enaire.es

José María Tatay / Piloto comercial-Instructor en escuela de drones
  • U-espace

En el seno de la Unión Europea se trabaja en el U-espace, un espacio comunitario de control de tráfico aéreo automatizado para drones que vuelen hasta 150 metros de altura. Se trata de aportar seguridad en una franja que cada día va a registrar más tráfico de aeronaves.

El plan se basa en tres principios fundamentales: el registro obligatorio de los operadores profesionales de drones, la identificación electrónica de los aparatos y la dotación de un software en cada aparato que le impedirá acceder a zonas no permitidas. Se trata, en definitiva, de aplicar principios similares a los que rigen actualmente el tráfico aéreo tripulado, de manera que se facilitará a cada operador un plan de vuelo, información sobre condiciones meteorológicas o densidad de tráfico prevista, posibles obstáculos, rutas alternativas, etc.

El objetivo es que U-espace esté operativo en 2019.

La formación

Hay registrados en España cerca de 80 centros que ofrecen formación para pilotaje de drones de hasta 25 kilos. Se requiere un certificado de conocimientos teóricos y otro de conocimientos prácticos.

En la parte teórica, hay un curso básico para manejo de drones en línea de visión, es decir, sin perder de vista el aparato. Este curso tiene una duración de 50 horas. Para volar drones más allá de la línea de visión hay que realizar un curso avanzado: 10 horas de teoría más que el básico y un curso de radiotelefonía para poder establecer comunicaciones sobre la situación de distintas aeronaves.

La certificación de prácticas se realiza con el tipo de aparato que el piloto vaya a manejar, en función del número de motores (multirrotores, helicópteros o ala fija) y del peso (0-5, 5-15, o 15-25 kilos). No hay una duración determinada de las prácticas, se alargan hasta que el alumno supere las maniobras requeridas. Un examen acreditará que el piloto posee la formación precisa para manejar un dron profesional.

El curso básico ronda los 800 euros. Volar los drones complejos puede suponer un desembolso de hasta 5.000 euros. En España hay cerca de 4.000 pilotos de drones.

Operadores y aplicaciones

No basta con ser piloto para poder realizar un vuelo profesional con un dron, hay que ser operador. El operador es la entidad profesional, la empresa, que basa su actividad en el uso de drones. En muchos casos son operadores unipersonales, es el propio piloto quien se da de alta como operador, para ello hay que presentar en AESA una declaración previa detallando la actividad que va a desarrollar.

En España hay más de 3.000 operadores (ya sean unipersonales o pequeñas empresas) de drones profesionales. Suman 4.500 aparatos.

Actualmente donde más se emplean es en el sector audiovisual, para captar imágenes, pero crece su uso en otros ámbitos: búsquedas, topografía, inspección de infraestructuras e instalaciones, agricultura, apoyo a la extinción de incendios… Cada día nos sorprenden con nuevas aplicaciones. Recientemente los drones se han incorporado al control del tráfico rodado, ya vigilan nuestras carreteras. En España se han desarrollado aparatos capaces de detectar minas antipersonas, de localizar a personas ocultas bajo un alud, drones que realizan inventarios en almacenes… No van a parar.

Juan José Sola / Jefe de División RPAS

Drones militares

Aunque desde los inicios de la aviación se utilizaron prototipos de aparatos no tripulados –una manera de evitar riesgos mayores- no fue hasta la guerra de Vietnam cuando los drones adquirieron protagonismo. Posteriormente, Israel desarrolló e impulsó notablemente el uso de drones en los diversos episodios del conflicto árabe-israelí.

A través de sus ojos hemos visto los estragos de las contiendas, la crueldad de las estrategias y los equilibrios, los escenarios del miedo y la destrucción. Pueden ser armas mortíferas, precisas e implacables, y también aportar información fundamental para el apoyo a las tropas. Los drones militares pueden volar más alto, más lejos y más tiempo.

En España, los drones militares no cargan armas, se utilizan para operaciones de vigilancia, reconocimiento, apoyo y adiestramiento. El primer aparato fabricando en España, empleado por las Fuerzas Armadas en operaciones fue el SIVA (Sistema Integrado de Vigilancia Aérea), un dron desarrollado por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA). Se acerca a los 300 kilos de peso, puede volar a 4.000 metros de altura, recorrer distancias de hasta 150 kilómetros, con una autonomía de permanencia en el aire de hasta 7 horas. El SIVA se incorporó en 2.006 al Ejército de Tierra para operaciones de“vigilancia general del campo de batalla, reconocimiento de zonas y rutas, adquisición y seguimiento de objetivos, evaluación de daños, ajuste y corrección del tiro”. Realizó estas misiones hasta 2.014. Ahora se emplea como avión de adiestramiento en la Base Aérea de Matacán, en Salamanca.

  • La Escuela de UAS de Matacán

En 2012 comenzó a funcionar la única escuela de formación de pilotos para UAS del ejército. Se ubicó en la Base de Matacán, junto a otras escuelas para profesionales del Ejército del Aire. En sus aulas se puede ver a miembros de los 3 ejércitos, también de la UME y de la Guardia Civil. Se ofrecen dos niveles de formación: tipo 1, para aparatos de menos de 150 kilos, y tipo 2, para pilotar drones de más de 150 kilos.

El Centro de Simuladores de la escuela es una instalación puntera en Europa, extraordinariamente eficaz en la instrucción de los alumnos en los dos niveles formativos, tanto para el pilotaje del aparato como para la operación con los sensores.

En el campo de vuelo pudimos ver las prácticas con un dron tipo 1, el Raven, un pequeño ala fija, de 2 kilos, que además de utilizarse como aparato de adiestramiento se utiliza en misiones reales; ha estado en Afganistán y ahora está en Irak. Pudimos ver también el Tucán, un avión algo más grande, de 5 kilos y medio, con mayor capacidad operativa.

El Tucán acaba de incorporarse al ejército a través del Proyecto Rapaz del Ministerio de Defensa, puesto en marcha para evaluar e incorporar a las Fuerzas Armadas tecnología española en el ámbito de UAS de menos de 150 kilos. El Tucán es un aparato desarrollado por la empresa SCR (Sistemas de Control Remoto) que tiene sus instalaciones en San Sebastián de los Reyes (Madrid). SCR lleva casi 25 años suministrando material a las Fuerzas Armadas. Comenzaron centrándose en aviones blanco, aparatos para maniobras y adiestramiento, con los años fueron diversificando su oferta en internacionalizando su cartera de pedidos. Además del Tucán, han desarrollado el Atlantic que alcanza los 50 kilos y puede operar hasta 100 kilómetros de distancia.

El Atlantic también ha sido seleccionado en el Proyecto Rapaz, forma parte del futuro de los drones en el ejército. El futuro más inmediato lleva el nombre de Predator B, un dron grande, tipo 2, que se incorporará al Ejército del Aire el año próximo. Los pilotos que lo manejarán han realizado ya los cursos de adiestramiento en Estados Unidos. El Predator, operado vía satélite, permitirá hacer misiones de vigilancia y reconocimiento a más altura y durante más tiempo. Puede alcanzar 12.000 metros de altitud y permanecer 24 horas en vuelo. Y a medio plazo, para mediados de la década próxima, estará operativo en European MALE, el avión no tripulado con el que Europa pretende situarse en vanguardia de este tipo de sistemas. Para el desarrollo del European MALE se han juntado cuatro países: Alemania, Italia, Francia y España. Su fabricación está realizándose en las instalaciones de Airbus, Dassault y Leonardo.

Félix Fernández Merino / Director Departamento UAS de Airbus en España

Amenazas desde el cielo

Nadie discute las extraordinarias posibilidades que aportan los drones, los avances que entrañan sus múltiples aplicaciones. Pero, de la misma manera que pueden contribuir a garantizar mejor la seguridad, pueden también convertirse en una amenaza. Por ello, en los últimos años se desarrollan tecnologías capaces de localizar, identificar y anular drones sospechosos, aparatos que pueden ser utilizados con intenciones malignas.

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad estiman que en estos momentos los drones no suponen una amenaza real en España, los daños que pueden causar se deben más a usos puntuales inapropiados o imprudentes, pero conviene tomar medidas, prevenir. Y así, de la misma manera que el Proyecto Rapaz ha buscado tecnología española en el terreno de los drones, el Ministerio de Defensa ha puesto en marcha el Proyecto Cóndor que pulsa el estado de la tecnología antidron que se está desarrollando en nuestro país, con la intención de incorporar aparatos de detección y anulación de RPAS a los distintos dispositivos de seguridad.

Una pequeña empresa catalana despunta en este sector. La tecnología de ASDT-Sendes protege ya el Camp Nou de posibles ataques con drones; va camino de instalase en otros estadios, dentro y fuera de España. También cuerpos policiales y empresas de seguridad cuentan con sus aparatos. Todo sea para que los drones no dejen de ser tecnología amiga.