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Antonio Sánchez es un gaditano de Medina Sidonia. Llegó a Honduras en 1995. A él se deben varios de los proyectos y programas que hoy funcionan en la Pastoral Social de la parroquia.

San Pedro Sula, el futuro ya está aquí

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Hace 400 años que San Vicente de Paúl decidió entregarse a los pobres. A lo largo de 2017 se celebra el Año Jubilar Vicentino. También en Honduras. A este país centroamericano llegaron los paúles hace poco más de cien años. El trabajo de la Congregación de la Misión en San Pedro Sula es una apuesta por los últimos, por su formación, por hacer la voluntad de Dios así en la tierra como en el cielo.

El padre Vicente Pastor Serra ha dedicado su vida entera a los más pobres de Honduras. Es un padre vicentino con 90 años cumplidos y más de medio siglo de entrega en la misión. La parroquia de La Milagrosa, en Tegucigalpa, ha sido el destino en el que más tiempo pasó. El padre Vicente es mallorquín, de Santa María del Camino, y aunque el alzheimer haya borrado sus recuerdos, en Honduras permanece su memoria. 

El padre José Vicente Nácher es el superior de los religiosos paúles en la región de Honduras y el párroco de San Vicente de Paúl en la ciudad de San Pedro Sula. Es valenciano y valencianista. Después de nueve años en España, involucrado en las misiones populares, aterrizó en Honduras con el cambio de siglo. Desde el año 2000 no ha dejado de atender las necesidades de los más pobres. Primero en la misión selvática de la Mosquitia, ahora en esta gran parroquia que cuenta con una intensa y extensa pastoral social.

Antonio Sánchez es un gaditano de Medina Sidonia. Llegó a Honduras en 1995 de la mano de las Juventudes Marianas Vicencianas. Aquí se casó y aquí vive con su mujer, Alma, y sus cuatro hijos. A él se deben varios de los proyectos y programas que hoy funcionan en la Pastoral Social de la parroquia. 

Sor Sonia lleva 40 años como Hija de la Caridad. Es nicaragüense. Su trabajo ha estado siempre muy relacionado con el mundo de la salud y la administración de hospitales públicos, clínicas y hogares de ancianos. Es la coordinadora general de la pastoral social. Bajo su responsabilidad están los 45 trabajadores que atienden los dispensarios, las escuelas y los proyectos sociales de esta gran parroquia. Llegó hace un año a San Pedro Sula y es la primera vez que trabaja, codo con codo, junto a los padres paúles.

Salud y educación

Cada día más de cien personas de escasos recursos son atendidas en los cuatro dispensarios de la parroquia. El precio por consulta es de 35 lempiras, algo menos de un euro con cuarenta céntimos. Y la calidad de la atención médica y humana que reciben los pacientes es muy alta. A los cuatro dispensarios abiertos en los distintos barrios que atiende la parroquia hay que sumar las brigadas médicas que se desplazan periódicamente hasta las aldeas del Merendón. La parroquia, a través de la Pastoral Social, tiene a su cargo dos centros educativos en la Sierra del Merendón. Uno en la aldea Perú y esta escuela agrícola en la de Suyapita.

La escuela agrícola está dedicada a la patrona de Honduras, la Virgen de Suyapa. Abrió sus puertas en 2005 y cuenta con 25 plazas para alumnos con edades comprendidas entre los 15 y los 18 años. Los que superan los tres cursos obtienen el título de bachillerato con la especialidad en “Administración de empresas” y la diplomatura en “Agricultura y computación”. El único requisito para acceder a la escuela es haber completado hasta el noveno grado. Cada alumno, en régimen de internado, tiene un costo real de 240 euros mensuales. Sin embargo, la parroquia ha conseguido financiar con recursos propios y ajenos la mayor parte de los gastos hasta dejarlo en 80 euros al mes. Una cantidad que ni tan siquiera pagan íntegra las familias de los alumnos. Casi todos están becados. La escuela nació como una alternativa necesaria para la formación de los jóvenes que vivían en esta zona rural del Merendón. Poco después se abrió a todo el país. La parroquia ha ido adaptando el centro educativo a una realidad en transformación continua. 

Inglés

Los cursos de inglés nacen en la parroquia el año 2003 con 150 personas interesadas en aprender la lengua para acceder a un empleo. Hoy son 4.200 alumnos y 42 profesores en 16 aulas simultáneas. Las clases se imparten en seis niveles con un método propio. Todos los que lo completan salen de aquí hablando inglés en un año y medio. Los horarios están adaptados a las personas que trabajan en turnos complicados. Hay clases casi a cualquier hora. Incluidos los fines de semana. Los precios no tienen competencia en el mercado. Por un curso similar se están pagando cerca de 500 euros al trimestre. La parroquia los ofrece a menos de 90 euros. Antonio es el director de los cursos de inglés San Vicente Paúl. A él se le ocurrió poner en marcha este proyecto. Las aulas se encuentran a cinco minutos andando de la parroquia.  Junto a él trabajan, codo a codo, Cati y Ligia. Dos mujeres comprometidas con la Pastoral Social que desempeñan las tareas de secretaria y directora pedagógica. Ahora su principal preocupación es el espacio. Este año tienen 145 grupos entre intensivos, semi intensivos y fines de semana. El año pasado más de 600 personas se quedaron sin poder matricularse porque no tienen suficiente sitio. Los cursos de inglés, al mismo tiempo que prestan un servicio, se han convertido en una fuente de ingresos para apoyar otros proyectos sociales de la parroquia.

Los padres paúles y las Hijas de la Caridad comparten las causas de los pobres. Siguiendo el espíritu de San Vicente de Paúl tienen claro que su vocación no consiste sólo en ir a una parroquia o a una diócesis, sino por toda la tierra. Para llegar a los últimos cuentan con el apoyo, desde España, de su ong COVIDE-AMVE, Cooperación Vicenciana para el Desarrollo – Acción Misionera Vicenciana de España.