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La noche temática - Berlín 1936, los juegos nazis

La noche temática - Berlín 1936, los juegos nazis

  • Los undécimos Juegos Olímpicos fueron utilizados como propaganda por los nazis

  • Emitimos "Los secretos de las olimpiadas de Hitler" y "Jesse Owens"

  • La medianoche del sábado 30 al domingo 31 de julio

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Berlín, uno de agosto de 1936, Adolf Hitler inaugura los undécimos Juegos Olímpicos, una oportunidad que los nazis supieron aprovechar para realizar una gran operación de propaganda. Maniobra solamente ensombrecida por la actuación del atleta estadounidense Jesse Owens, que se convirtió en el primer afroamericano en ganar cuatro medallas de oro en unos Juegos Olímpicos modernos echando por tierra la teoría de la supremacía aria de Adolf Hitler.

La noche temática - Berlín 1936, los juegos nazis

La noche temática incluye los siguientes títulos: "Los secretos de las olimpiadas de Hitler" y "Jesse Owens".

Los secretos de las olimpiadas de Hitler

Iniciamos la emisión con una producción francesa de 2016 dirigida por Laure Philippon, de 52 minutos de duración y coproducida por Sopix y RMC Decouverte.

Inauguración en Berlín de las olimpíadas de 1936 Inauguración en Berlín de las olimpíadas de 1936

1936. Berlín, la capital del Tercer Reich, acoge los undécimos juegos olímpicos, que se convierten en una gran operación de propaganda del régimen nazi. El ministro Joseph Goebbels será el primero en darse cuenta de la posibilidad propagandística, de que Alemania mostrara su poderío al resto de países.

En 1933 Hitler tiene ya en mente proveer a Alemania de un poderoso ejército, vengarse de Francia e invadir una parte de Europa. Pero todavía no está listo, el ejército alemán se encuentra en plena reconstrucción y el Führer debe ganar tiempo. Por el momento, prefiere pasar por un hombre de paz y los Juegos Olímpicos vienen como anillo al dedo para ese propósito. Así, ordena a Joseph Goebbels, su ministro de propaganda, coordinar una operación gigantesca de comunicación. Toda la maquinaria alemana, económica, militar, de seguridad, propagandística, se pone en marcha. Se trataba de mostrar a los deportistas la mejor imagen posible, de manera que cuando regresasen a sus países se hicieran eco de todo el potencial que Alemania proponía.

Pero los nazis están imponiendo sus leyes racistas. En septiembre de 1935 Hitler proclama las leyes de Nuremberg. Se priva a los judíos de la ciudadanía alemana y sus comercios son cerrados. Son excluidos de todos los empleos públicos. Se les niega la entrada en los hospitales. Desde el otro lado del Atlántico, decenas de dirigentes deportivos y políticos estadounidenses envían al COI cartas reclamando un boicot: ni los norteamericanos ni los representantes de otros países deben participar en los Juegos de la Alemania nazi, puesto que de hacerlo suscribirían la ideología de los nazis y su sórdida utilización de los juegos. La Carta Olímpica considera que debe haber una igualdad absoluta de razas y creencias en el ámbito del deporte. Es la antítesis directa de la ideología nazi, que convierte la desigualdad racial en la piedra angular de su pensamiento.

La amenaza del boicot aumenta justo en el momento en que Alemania termina sus titánicas obras. Los nazis corren el riesgo de ser privados de la gigantesca operación de propaganda que preparan desde hace tres años. El mayor temor del aparato nazi era que le quitaran la organización de los juegos.

Jesse Owens

Continuamos con una producción estadounidense de 2012 dirigida por Laurens Grant, de 52 minutos de duración y producida por WGBH.

La Noche Temática - Avance del documental: 'Jesse Owens'

Cuando tenía 22 años, Jesse Owens consiguió cuatro medallas de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, convirtiéndose en uno de los atletas más famosos del mundo. Hitler se negó a estrechar la mano al atleta afroamericano. Su desaire a Jesse Owens proporcionó a la prensa un pretexto para vapulear duramente a Hitler y colocar a Owens en la palestra, como el hombre que había ridiculizado al líder nazi y sus teorías sobre la superioridad aria.

Jesse Owens regresó a una América segregada como un héroe nacional. Después de ganar cuatro medallas de oro, creía que toda la nación le adoraría, pero el atleta más grande de Estados Unidos recibió un trato deplorable. Durante su primera noche en los Estados Unidos, Owens y su esposa no pudieron encontrar ni un solo hotel en el centro de Nueva York dispuesto a alojar a clientes negros.

Las lucrativas ofertas que le habían llovido en Berlín resultaron ser promesas vacías. Su hazaña en las olimpiadas no cambió su vida en esa América segregada. Para mantener a su familia se vio obligado a participar en la carrera más humillante de su vida: se vio obligado a correr contra caballos para sobrevivir.

Durante años, Owens desapareció de la luz pública. Cuando la Guerra Fría arreciaba emergió de repente de la oscuridad. En 1955, el presidente Dwight Eisenhower nombró a Owens "Embajador de Buena Voluntad" para promocionar la imagen de Estados Unidos en el mundo.