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Imprescindibles - Bigas Luna: "El buen anfitrión"

Bigas Luna, el buen anfitrión

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Imprescindibles

El programa de documentales de La 2 presenta, cada viernes, a las 21.00 horas, un nuevo personaje de la cultura española

En esto de hacer documentales siempre hay algo que lamentar, algo que no siempre sale como estaba planificado, como aquel entrevistado imposible o aquella grabación suspendida porque el plazo de entrega y sobre todo el presupuesto iban menguando.

El cine es un ejercicio hipnótico, te sientas en una sala, te dejas ir y bum, bum; empieza un viaje

Es algo consustancial a este oficio, algo que está impregnado en nuestro código genético profesional; vivimos con ello, lo sobrellevamos y hasta nos reímos con ello…porque por mucho que nos pase, sabemos que en el siguiente trabajo volveremos a caer en la misma trampa.

Sin embargo, en este documental supimos de entrada lo que nos iba a faltar, lo que nunca íbamos a conseguir y por tanto conocíamos muy bien cual iba a ser nuestro particular lamento que no es otro que no haber tenido la oportunidad de conocer a su protagonista, a José Juan Bigas Luna –el Bigas- como le conocían sus amigos. Habíamos llegado demasiado tarde, aunque no por culpa nuestra, más bien Bigas se marchó demasiado pronto y contra su voluntad. Ni siquiera habían empezado las grabaciones cuando empezamos a echarle de menos.

Bigas era un director de cine, un artista, un intelectual, un ecologista convencido, un filósofo, un seductor… pero sobre todo, Bigas era un buen anfitrión

Fue el día que Celia Orós- su compañera, su pilar en la tierra- nos abrió las puertas del viejo gallinero reconvertido en estudio pictórico de Bigas. Aquel espacio diáfano estaba como si su dueño se hubiera ausentado por un momento: ahí estaban sus gafas, sus notas, sus porrones, sus cuadros….pero sobre todo ahí estaba algo que se hace bastante difícil de describir con palabras y es el vacío que deja la ausencia de alguien con una fuerte personalidad.

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Bigas Luna, el pintor

A lo largo de su vida, José Juan Bigas Luna pintó infinidad de cuadros. Es pronto aún para juzgar su obra plástica –en estos momentos está en proceso de catalogación- pero a primera vista se puede decir que sus obras transmiten paz, serenidad…son pinturas muy orgánicas, casi se diría que el artista ha arrancado un trozo de la naturaleza para ponerla en un lienzo.

Bigas creía que la naturaleza es la obra de arte por excelencia

Estos cuadros nos transportan a su huerto, ese lugar donde los viejos guiones y las esculturas se mezclan con las tomateras y los algarrobos. Bigas creía que la naturaleza es la obra de arte por excelencia y el huerto es pues el mejor lugar para que sus obras descansen.

¿Cómo es posible que alguien que se emocionara con el simple olor de un tomate recién cortado fuera a la vez capaz de escribir y dirigir películas tan oscuras, obsesivas e inquietantes tortuosas como “Bilbao” “Caniche” o “Angustia”?

¿Quién era pues Bigas Luna?

¿Quién era pues Bigas Luna? Betty, su hija, nos dio la respuesta: Bigas era un director de cine, un artista, un intelectual, un ecologista convencido, un filósofo, un seductor… pero sobre todo, Bigas era un buen anfitrión.

Definitivamente, un buen anfitrión

Y no sólo lo era por la calidad de las viandas que ofrecía en su mesa, porque un buen anfitrión mima a sus invitados, hace que se sientan a gusto unos con otros, procura que la conversación fluya, que sea placentera.

En cierta manera, Bigas Luna –sin conocernos- ha ejercido de anfitrión en este documental

En cierta manera, Bigas Luna –sin conocernos- ha ejercido de anfitrión en este documental. Metafóricamente nos ha sentado a su mesa, nos ha dejado participar en la conversación con sus familiares, sus amigos, sus colaboradores, sus actores…ha dejado que sean nuestros cómplices.

Jordi Mollà por ejemplo inició la conversación muy serio con un “no quiero hablar de cine” – “nosotros tampoco”- le respondimos-…A partir de ahí la entrevista fue una fiesta: se habló de petardos, de comida –de jamón y de ajos-, de sexo…en definitiva, se habló de vida.

Con Aitana Sánchez Gijón fuimos nosotros los que tomamos la iniciativa. En la solemnidad de las salas del Museo del Prado, frente a las Majas de Goya, le preguntamos por el secreto de sus pies….Las carcajadas de Aitana despertaron al mismísimo Don Francisco de Goya porque hasta el propio Goya sabe del vínculo existente entre su obra, Bigas y los pies de la actriz.

Colaboradores como las guionistas Cuca Canals, Carmen Chaves o el productor Andrés Vicente Gómez hablaron con generosidad de un hombre que podía ser más madrugador que el alba, extenuante en el trabajo y sagaz en la observación hasta el punto que su mirada se anticipaba a la realidad y la prueba está en películas como “Huevos de Oro” o el guión nunca realizado de “Iberia”.

El cine es volar con la imaginación

Con mayor o menor éxito, Bigas Luna escribió y dirigió 16 largometrajes e innumerables películas de pequeño formato. Algunas las conocíamos, otras no...

Bigas Luna escribió y dirigió 16 largometrajes e innumerables películas de pequeño formato

Pero qué diferente es ser un simple espectador que visionar sus películas con lápiz y papel para tomar notas, para desmenuzar diálogos, para buscar algo en el plano en lo que nadie haya reparado aún.

Para eso hemos ido de la mano de Alberto Bermejo, compañero y crítico en “Días de Cine” o de Ramon Espelt, un buen estudioso de la obra de Bigas, ambos nos han enseñado a mirar de otra manera esas escenas de “Jamón, Jamón” o “Volavérunt” a priori románticas, costumbristas o de época, pero que están repletas de guiños intelectuales, de mensajes que hablan de la personalidad, de las creencias, de las influencias culturales de su director…

Son las subcapas, las sobreimpresiones de las ideas que permiten que el cine de Bigas tenga varias lecturas, desde la más elevada hasta la más prosaica. Pero son escenas y secuencias pensadas para no aburrir, porque si hay algo que Bigas deseaba era que el espectador pasara un buen rato en una sala de cine.

El cine para Bigas Luna era un juego, algo que debía ser placentero, algo que permitía soñar

Porque el cine para Bigas Luna era un juego, algo que debía ser placentero, algo que permitía soñar, inventarse otras realidades, otras vidas y transportar al espectador a un lugar donde podía ser quien quisiera sin cohibirse ni de obra ni de pensamiento….

Por eso y en ocasiones, sobre todo cuando abordaba temas de sexo, se permitía cruzar el límite, lo que otorgó fama de director controvertido y provocador, le bautizaron como el rey de lo erótico.

A Bigas no le importaba demasiado este calificativo, él decía que sólo contaba historias para entretener puesto que al fin y al cabo, la realidad por sí sola ya es bastante dura y si no fuera por el cine quién iba a poder soportarla.