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Virxilio Vieitez, la solemnidad de lo cotidiano

  • La exposición sobre el fotógrafo gallego recoge cerca de 300 imágenes
  • La mitad de las fotografías son inéditas
  • Puede visitarse hasta el 19 de mayo en la Fundación Telefónica de Madrid
  • CONTENIDO EXTRA: Las historias personales detrás de las fotos de Vieitez

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Virxilio Vieitez fotografía a la Galicia Rural

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Virxilio Vieitez

Dónde: Espacio Fundación Telefónica (Madrid).

Fecha: Hasta el 19 de mayo de 2013.

Horario: De martes a sábado, de 10 a 20 horas.

Entrada: Gratuita.

Pili la peluquera, Hortensia, las nietas de Claudino y Áurea, la boda de Luis, las hermanas Gondáriz, Fina y Carmen, Pepe del Francho y así hasta un sinfín de nombres, de rostros, de vidas. Instantes capturados en la Galicia rural de los años 50 y 60, en la comarca de Terra de Montes, y especialmente en Soutelo de Montes (Pontevedra), el lugar donde nació Virxilio Vieitez y que acabó convertido, con sus gentes, en el epicentro de su trabajo y su obra.

La memoria colectiva de un pueblo

Vieitez era un profesional de su oficio y nunca se consideró un artista. Era un fotógrafo por encargo, hacía lo mejor que podía su trabajo y tenía un don natural, una intuición especial; que con el paso de los años y el descubrimiento de su trabajo para el gran público, han permitido que esté considerado como uno de los más importantes retratistas de nuestra historia.

Descubre más anécdotas e historias personales detrás de la fotografía de Virxilio Vieitez

Fue un fotógrafo rural que retrató a generaciones enteras de vecinos, especialmente desde principios de los sesenta, cuando se impone la obligatoriedad de incluir una fotografía en el carné de identidad. Virxilio conocía todo el mundo y gozaba del respeto de sus paisanos que obedecían sus indicaciones al milímetro cada vez que se situaban frente a su objetivo.

El retrato de una época

Él atesoró, sin quererlo, la memoria visual de sus vecinos cada vez que disparaba su cámara en las comuniones, bautizos, bodas, celebraciones o funerales. Una función testimonial impagable en unos años en los que muchas personas de origen humilde sólo podían comunicarse con sus familiares emigrados a Latinoamérica, sobre todo Venezuela y Argentina donde mayoritariamente habían emigrado las gentes de esta comarca, mediante cartas, y con ellas las fotografías.

Retratos que cruzaban el Atlántico y acortaban las distancias con los seres queridos ausentes. A Virxilio le gustaba decir que Latinoamérica estaba inundada con sus imágenes. Fotografías que avivaban la memoria, con personas vestidas de domingo cuyas miradas cobran una fuerza inusitada. Rostros de hombres, niños y mujeres que transmiten solemnidad, dignidad y retratan una época que nos queda tan lejos y tan cerca.

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