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Elecciones en Alemania

La ultraderecha de AfD aspira a consolidarse pero estará fuera de cualquier coalición de gobierno

  • Las encuestas les dan entre 10 y 11% en las elecciones alemanas del 26 de septiembre
  • Su campaña ha recurrido a la anti-inmigración y la eurofobia pero también al hartazgo por la pandemia
  • La CDU se ha comprometido a mantener el "cortafuegos" y a no pactar con la AfD

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Alternativa por Alemania: una amenaza hace 4 años y hoy, estancada

Las elecciones en Alemania, marcadas por la despedida de Angela Merkel, serán previsiblemente las de la consolidación del partido de ultraderecha Alternativa por Alemania (AfD, en sus siglas en alemán).

AfD entró por primera vez en el Bundestag (Parlamento) en 2017 como tercera fuerza con el 12,6% de los apoyos (94 escaños). Fue un impacto en la política alemana: era la primera vez que un partido a la derecha de los cristiano-demócratas accedía al legislativo.

Ahora las encuestas les otorgan al menos un 10-11%, con lo que caerían al cuarto lugar, por detrás de Los Verdes. La candidatura es bicéfala y está formada por Alice Widel y Tino Chruppalla.

Sin embargo, el papel de AfD en la política alemana está limitado por el acuerdo tácito del resto de fuerzas políticas, y en especial en la CDU de Merkel, para dejarles fuera de todas las coaliciones post-electorales.

De la irrupción en el Bundestag a la consolidación

"Si hacemos media de las encuestas, está clara la tendencia a la consolidación", confirma a RTVE.es Franco Delle Donne, doctor en Comunicación por la Universidad Libre de Berlín (FUB) y coautor del podcast La canciller en crisis, además de varios libros sobre el surgimiento de AfD,

"Parecía que era un voto de protesta temporal, pero no ha sido así - abunda - El partido se va a quedar, perdiendo 2 o 3 puntos, lo cual no es tan grave para ellos porque el partido está sumamente dividido. Alexander Gauland [portavoz parlamentario y uno de los fundadores] se va a ir, y los actuales líderes son muy contestados internamente".

El doctor de la FUB se refiere a las diferencias entre los más moderados y el ala dura, encabezada en la sombra por Björn Hoecke.

"Parecen bastante estables, desde su punto de vista, para un partido que cuatro años antes entraron por primera vez en el Bundestag", opina Thomas Kreutzmann, periodista y excorresponsal de política nacional de la ARD en Berlín.

De la derecha radical a la extrema derecha

Kretuzmann recuerda que la radicalización de dirigentes del ala más dura han puesto al partido en el punto de mira de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), el servicio de inteligencia interno, encargado de vigilar las posibles amenazas extremistas.

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"Hay sectores tan extremos en el partido que ya han llegado a ser extrema derecha. En Alemania hay una diferencia entre derecha radical y extrema derecha, y si se llega a este extremo te pueden vigilar", explica Delle Donne.

Eso les ha privado del apoyo explícito de funcionarios, policías y militares y les ha supuesto un coste en imagen pública. Además, han sido acusados de recibir financiación ilegal desde Suiza para las últimas campañas.

"Y pese a todo eso, pierde solo 2 puntos - señala Delle Donne - Si se consideraran solo los territorios de la antigua Alemania del Este, el partido sería el segundo más votado, con alrededor del 20%, en especial en Sajonia y Turingia, donde llegan casi al 25%".

Xenofobia, antieuropeísmo y pandemia

AfD ha consolidado su representación en el Bundestag, con el importante acceso a financiación pública que eso conlleva, pero sus temas estrella no han calado en esta campaña, al contrario que en 2017.

"Siguen estando, aunque no de forma tan relevante, todos los elementos propios de derecha radical populista europea - asegura Delle Donne - Antiinmigración; ley y orden; el discurso populista (el establishment malvado allá arriba son los malos, y el pueblo los buenos); los enemigos son los partidos de la UE... Algún cartel incluso aboga por salir de la UE, romperla y hacer una nueva y diferente, en lugar de lo que decían sus líderes, que hablaban de reformarla. Ahora son más duros en su euroescepticismo".

Además, han introducido un tema nuevo: la pandemia del coronavirus.

"Empezaron criticando que no se hubieran tomado medidas antes, o que no hubiera suficientes mascarillas - recuerda Kreutzmann - Después ha habido una unión sorprendente entre gente tipo hippies y ultraderechistas y contrarios a la vacunación, y ahora AfD buscan el voto de esa gente". "Son como los trumpistas", añade, en referencia a los partidarios del expresidente de EE.UU., Donald Trump.

La Policía dispersa en Berlín una marcha negacionista sin mascarillas ni distancia social

"Han intentado cooptar la idea de la libertad como propia en contraposición a las restricciones de la pandemia - argumenta por su parte el doctor de la FUB - Cuando en Alemania empezó el hartazgo y la gente quería volver a la normalidad, tardaban las vacunas, etc., en especial en marzo de este año, AfD vio su oportunidad para marcar agenda tomando el tema de la visión antipandemia".

"Algunos dicen que el virus no es tan grave, o que no existe, o que el confinamiento no es adecuado. No tienen un concepto teórico que desarrollan, sino que van probando y agarrándose a percepciones en la opinión pública", añade.

Por ejemplo, AfD se ha posicionado en contra de la vacunación obligatoria y de que se exija el certificado de vacunación o el de haber pasado un test para acceder a lugares públicos, como ya ocurre en Francia y se discute en Alemania.

El lema de campaña elegido ha ido también en la línea de cuestionar las medidas anti-COVID: "Alemania, pero normal".

Fuera de todas las coaliciones

Sea cual sea el resultado el día 17, lo que parece claro es que AfD no va a formar parte de ninguna coalición de gobierno. El candidato de la CDU, Armin Laschet, ha prometido públicamente que su partido mantendrá el "cortafuegos" contra la ultraderecha.

Hasta ahora, los principales partidos alemanes se han tomado muy en serio este "cortafuegos", similar al "cordón sanitario" contra el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia. En febrero de 2020, el apoyo indirecto de la AfD a un gobierno de los liberales en Turingia provocó un terremoto político, la dimisión del presidente del estado y la renuncia de quien estaba llamada a ser la heredera política de Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer.

Thomas Kreutzmann, que fue corresponsal en España, compara a AfD con Vox, aunque sitúa a los alemanes "un poco más a la derecha" en algunos asuntos, y cree que una colaboración como la que mantiene la formación española con el Partido Popular en Andalucía o Madrid nunca sería aceptada en Alemania. "AfD está todavía muy aislado políticamente. Pero nunca se sabe, las cosas pueden cambiar".

"Que la CDU no haya roto ese muro tiene mucho que ver con la impronta de la propia Merkel, como lo fue impedir por ejemplo que durante la crisis de los refugiados de 2015 se acercaran al discurso de AfD", considera Franco Delle Donne. No obstante, "el fin de la era Merkel deja también esa interrogante: ¿va a mantener la CDU el cortafuegos? ¿Durante cuánto tiempo y en qué condiciones?".