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Rescates en el Mediterráneo

El Ocean Viking navega hacia Malta e Italia y les reclama un puerto seguro

  • Pide a ambos países que "asuman la coordinación y den apoyo para encontrar un lugar seguro",
  • El barco transporta más de 350 migrantes a bordo, de los que 101 son menores de 18 años

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Una barca hinchable del Ocean Vinking transporta a un grupo de migrantes rescatados en el Mediterráneo.
Una barca hinchable del Ocean Vinking transporta a un grupo de migrantes rescatados en el Mediterráneo. Anne CHAON / AFP

Las dos ONG fracesas que fletan el barco Ocean Viking, Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée, han solicitado formalmente a las autoridades maltesas e italianas un lugar seguro para el desembarco de los 356 migrantes que viajan a bordo del buque y que han sido rescatados en los últimos cuatro días.

Según un comunicado emitido por ambas organizaciones, la solicitud reclama a estos países que "asuman la coordinación y den apoyo para encontrar un lugar seguro", dada la "falta de respuesta a las peticiones que solicitaban un lugar seguro a las autoridades libias".

“Entre las personas rescatadas se encuentran aquellos que muestran los terribles signos de violencia física y psicológica que han padecido durante su viaje a través de Libia", asegura Jay Berger, coordinador de la respuesta de MSF a bordo del Ocean Viking.

Berger destaca el "conflicto latente" en el país africano donde "muchos migrantes y refugiados permanecen atrapados en centros de detención ubicados en primera línea de los combates".

“Pedimos un lugar seguro para desembarcar a estas personas vulnerables sin más demora, pues ya han sufrido bastante".

Dirección norte

El Ocean Viking anunció este martes su intención de abandonar la zona frente a las costas libias donde ha llevado a cabo los rescates y navegar hacia el norte para acercarse a las aguas jurisdiccionales de Italia y Malta a la espera de que se le designe un puerto seguro para desembarcar.

"Vamos a ver cuál será la autoridad que nos ofrece un puerto", ha declarado a Efe Sophie Rahal, administradora de SOS Mediterráneo.

De los 356 migrantes a bordo del Ocean Viking, 350 son hombres (101 tienen menos de 18 años) y 6 son mujeres, de las cuales dos son menores. Además, la embarcación ha superado ampliamente su límite de pasajeros, que es de 250.

El barco se puso en contacto con las autoridades libias cuando realizó el primer rescate el pasado viernes, ya que los cuatro que ha realizado desde entonces se han llevado a cabo en aguas internacionales bajo la jurisdicción de ese país norteafricano.

Pero rechazó la propuesta de desembarcar a los migrantes en Trípoli porque no lo considera un puerto seguro y porque, dadas las condiciones de conflicto que se vive en Libia, de las que precisamente trataban de huir, "sería contrario al derecho internacional".

Las dos ONG también establecieron comunicación con Malta e Italia, los dos países más próximos cuyos puertos sí consideran seguros. Sin embargo, Malta les indicó que los rescates se habían producido fuera de sus aguas territoriales e Italia no ha respondido, más allá de las declaraciones de su ministro del Interior, Matteo Salvini, que amenaza con incautarse de cualquier navío humanitario con inmigrantes que atraque en su país.

A la espera de un reparto europeo de migrantes

Rahal ha recordado que ellos nunca entran en aguas territoriales de un país sin haber obtenido la autorización, a diferencia de lo que hizo la capitana del barco de la ONG alemana Sea Watch en junio. Sobre todo, ha insistido en que confían en "la inteligencia" de los países europeos para ponerse de acuerdo sobre un mecanismo de reparto de los inmigrantes.

A ese respecto, ha recordado la iniciativa que se discutió el mes pasado en Finlandia para establecer un reparto automático de migrantes, que sin embargo no ha dado lugar a un acuerdo hasta ahora.

La administradora de SOS Mediterráneo ha contado que, por el momento, no hay casos particularmente graves a bordo del Ocean Viking, pero sí "una fatiga física y psicológica", a lo que se va a añadir las condiciones del tiempo poco favorables que se esperan en esa zona del Mediterráneo.

El barco puede aguantar unos días sin atracar, pero su autonomía está limitada porque no pudo repostar combustible hace unos días como era intención de su tripulación. Su "capacidad óptima" es de entre 200 y 300 personas, una cifra inferior a las 356 que ya hay a bordo, pero Rahal hizo hincapié en que si hiciera falta "podríamos acoger a otros rescatados".

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