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Manifestación en París contra los abusos en Chechenia y la homofobia rusa
Manifestación en París contra los abusos en Chechenia y la homofobia rusa EPA ISL PT

Del infierno de Chechenia a la libertad belga: la situación LGTB en el mundo

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Una nueva primera ministra serbia declarada abiertamente homosexual, la imagen del marido del primer ministro de Luxemburgo entre las primeras damas de la OTAN, y la futura legalización del matrimonio gay en Taiwan (el primer país asiático en hacerlo) son algunos de los últimos hitos en materia de igualdad.

Sin embargo, en pleno siglo XXI, 72 países siguen aplicando distintas penas según el delito tipificado en sus leyes, llegando incluso a la pena de muerte en países como Arabia Saudí, Yemen y Sudán; o incluso latigazos en Indonesia, tal y como denuncia Amnistía Internacional en base al último informe Homofobia de Estado 2016 de la Asociación Internacional del colectivo LGTB ILGA.

Porque, mientras que la protección y el reconocimiento de los homosexuales están presentes en la mayor parte de Europa (sobre todo la occidental), en Norteamérica y en algunos países de América del sur y Australia, la criminalización se extiende por la mayor parte de Europa del Este, todo África (salvo Suráfrica, Seychelles y Cabo Verde), gran parte de Asia y parte de Centroamérica y América del Sur.

 Reconocimiento y condena de los países al colectivo LGTB (ILGA)

Chechenia, el guantánamo ruso de los gays

Especialmente llamativo es el caso de Chechenia, una región de mayoría musulmana, a la que algunos medios han calificado ya como el Guantánamo ruso de los gays. Aquí, incluso las propias familias son cómplices de las purgas a este colectivo, al que consideran una deshonra.

El pasado mes de abril, el diario opositor Novaya Gazeta denunciaba la existencia de campos de concentración para el colectivo LGTB basándose en testimonios de personas que habían escapado.

Los testigos denuncian haber sufrido duros interrogatorios sobre su red de contactos y torturas con descargas eléctricas, palizas con palos de madera y un sinfín de insultos por su condición sexual. El diario expone, además, que a principios de abril habían sido detenidas más de 100 personas por esta cuestión.

A pesar de que el gobierno checheno ha negado estos hechos (porque, entre otras cosas, asegura que en Chechenia “no hay homosexuales”), el Parlamento Europeo ha exigido una investigación de los hechos y la organización Human Rights Watch ha hecho lo mismo con Rusia.

Putin y su ley contra la propaganda homosexual

El Gobierno de Putin no ampara sólo a esta república dentro de sus fronteras. El presidente ruso es uno de los líderes mundiales más homófobos, a pesar de asegurar (como hizo hace una semana) que en el país no existe discriminación contra las minorías sexuales.

Unas declaraciones que no concuerdan con su férrea defensa a la ley contra la propaganda homosexual entre menores, adoptada en 2013 y que condena la difusión de lo que consideran como promoción de la homosexualidad (y que puede abarcar todo contenido que mencione simplemente esta condición). En concreto, la ley prohíbe la normalización entre los menores sobre “relaciones sexuales no tradicionales”.

En la práctica, esto se traduce en la prohibición de la celebración del Orgullo Gay, de cualquier defensa de los derechos LGTB y de cualquier información sobre la homosexualidad. A raíz de esta ley, los índices de violencia homófoba se han disparado en el país, llegando a surgir grupos como el “Occupy Paedophilia”, que se dedican a atraer a jóvenes homosexuales por Internet para luego lincharlos.

La ley contra la Propaganda Homosexual no es exclusiva de Rusia, ya que también se aplica en Moldavia y Lituania (cercanos al Kremlin).

Activistas anti-LGTB queman una bandera de este colectivo durante el Orgullo de Kiev, el pasado 18 de junio. Activistas anti-LGTB queman una bandera de este colectivo durante el Orgullo de Kiev, el pasado 18 de junio.

Ocho estados aplican la pena de muerte

Pero las condenas a lo largo del mundo pueden ser mucho más graves que la cárcel. En total, ocho estados siguen aplicando la pena de muerte, mientras que en 14 países las relaciones homosexuales pueden llegar a condenarse con cadena perpetua. Y en 57 países, las penas pueden llegar hasta a los 14 años.

 Criminalización del colectivo LGTB en el mundo (ILGA) Criminalización del colectivo LGTB en el mundo (ILGA)

Además, la influencia de la religión en las leyes y los derechos es clave en muchos estados ya que todavía 19 países conviven las leyes con base religiosa en paralelo con el código civil.

Y, aunque la ley proteja al colectivo LGTB, la cultura islámica, el pensamiento conservador y el sentimiento de “honor” familiar influyen directamente en la falta de seguridad y persecución a la que se enfrentan estas personas.

“Es fácil ser gay en Turquía si eres turista”

Un ejemplo claro es Turquía. De puertas para fuera, la homosexualidad es legal desde 1958, aunque las personas LGTB han tenido derecho de asilo desde 1951 (a raíz de la convención de Ginebra). Incluso el cambio de sexo es legal desde 1988.

Pero todo esto no impidió que Jimena y Shaza, la pareja de lesbianas entre una española y una egipcia, quedara retenida en el país durante más de un mes tras haber llegado allí en busca de asilo, ya que las jóvenes huían de Emiratos Árabes, donde la homosexualidad se condena con penas de cárcel. No sólo retenidas, fueron ingresadas en un centro de deportación de inmigrantes y, según relató la española, estuvieron a punto de ser llevadas a una cárcel de mujeres de no haber intervenido las autoridades españolas.

Jimena y Shaza, la pareja retenida en Turquía, celebra ahora el Orgullo LGTB en Andalucía Jimena y Shaza, la pareja retenida en Turquía, celebra ahora el Orgullo LGTB en Andalucía

Así explicaba en 2010 la situación en Turquía un activista gay que viajó hasta Barcelona. “Kurdo, gay y libertario”, como él mismo se definía, aseguraba que “es fácil ser gay en Turquía si eres turista. Lo que vale es tu dinero. Pero si vives allí te enfrentas al rechazo y a los abusos".

La revolución del siglo XXI en Occidente

Toda esta discriminación que vive el colectivo LGTB en estos países puede parecer que es otra época en comparación con la legislación en la mayoría de países occidentales. Pero no hay que olvidar, sin embargo, que la lucha por los derechos del colectivo LGTB es muy reciente y su consolidación legal se remonta al siglo XXI.

Entre los pioneros, Bélgica, que en 2003 legalizó el matrimonio homosexual y tres años más tarde la adopción entre parejas del mismo sexo. Sudáfrica lo hizo a la inversa; en 2002 permitió la adopción entre homosexuales y en 2006 el matrimonio gay. En total, el matrimonio homosexual es legal en 22 países del mundo.

El gran avance llegó con la declaración de la ONU en 2008 sobre la orientación sexual e identidad de género, que condena la violencia, el acoso, la discriminación, la exclusión, la estigmatización y el prejuicio basado en estas cuestiones. Una declaración que tuvo su opuesta en los países árabes, férreamente aferrados al Islam.

España está entre los países más avanzados en garantizar los derechos en diversidad sexual, y de los pioneros, con la Ley del Matrimonio Homosexual aprobada en 2005 y la capacidad de adoptar para las parejas del mismo sexo ese mismo año. Sin embargo, mientras que otros países han prohibido las terapias que prometen “curar” la homosexualidad, España aún no lo ha hecho, según denuncia la Federación Española del colectivo LGTB (FELGTB).

El discreto rechazo de Trump

En general, en el mundo, la lucha por la libertad sexual, tradicionalmente ligada a políticas de izquierdas, se ha visto en varias ocasiones en peligro con las nuevas corrientes conservadoras, como es el caso de los Estados Unidos de Donald Trump. A pesar de ser un país en el que la legislación en esta materia (al igual que en otras muchas) depende de cada estado, y de que Trump no ha anunciado medidas para retroceder en cuestiones LGTB, el presidente estadounidense no se muestra muy cercano a la diversidad de identidad sexual.

En febrero de este año, Trump emitió un decreto que anulaba la norma emitida por su predecesor, Barack Obama, que permitía a los transexuales elegir baño y vestuarios en las escuelas en función con el género con el que se identificaran.

Aún así, la tendencia general sigue evolucionando poco a poco hacia la tolerancia, el respeto, la igualdad y la protección de derechos. El año que viene la OMS revisará la Clasificación Mundial de Enfermedades, donde la transexualidad abandonará el capítulo de “trastornos”.

Y esta semana, el mundo entero (abiertamente o no, según lo permitan las autoridades) celebra con orgullo la diversidad sexual; un Orgullo LGTB que tiene como capital mundial Madrid.

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