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Afganistán inicia la última fase para asumir toda la seguridad en pleno repunte de la violencia

  • El presidente Karzai anuncia la última fase del proceso de transición
  • Tres civiles han muerto en un ataque suicida contra un señor de la guerra

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Afganistán inicia la última fase para asumir la seguridad de todo el país en pleno repunte de la violencia

Han pasado casi doce años desde que las tropas estadounidenses entraran en Afganistán y el país asiático se prepara para asumir el mando del cien por cien de la seguridad.

Su presidente, Hamid Karzai, ha anunciado este martes el comienzo de la "última fase de la transición" por la que los soldados afganos han de asumir la seguridad del país, antes de que las tropas de la OTAN abandonen definitivamente el país a finales del año que viene.

"A partir de mañana las fuerzas de seguridad afganas llevarán la iniciativa en la responsabilidad de la seguridad en Afganistán", ha dicho Karzai en una ceremonia celebrada en Kabul para marcar el hito y en la que estaba presente el secretario general de la alianza atlántica, Anders Fogh Rasmussen.

El traspaso de la seguridad de las fuerzas internacionales al ejército afgano comenzó en 2011, y en esta última fase, las fuerzas de la misión ISAF de la OTAN traspasan el control de los 95 distritos que hasta ahora todavía estaban bajo su dominio.

Estos distritos se encuentran principalmente en Kandahar, provincia de nacimiento de los talibanes al sur del país, Nangarhar, Jost y Paktika, bastiones de los insurgentes a lo largo de la frontera con Pakistán.

Papel de apoyo de las tropas internacionales

El Ejército afgano cuenta con 350.000 soldados, entrenados por las fuerzas internacionales, que a partir de ahora solo desempeñarán un papel de apoyo, asesoramiento y formación.

Las tropas de la ISAF alcanzaron los 140.000 soldados en 2011 y desde entonces se ha ido reduciendo el número hasta que el proceso de retirada culmine en 2014.

Tras la retirada occidental se desconoce a cuánto ascenderá la presencia de tropas extranjeras, algo que deben acordar el Gobierno afgano y los aliados. En todo caso, la Alianza mantendrá una presencia en el país a través de una nueva operación centrada en entrenar y formar a soldados locales.

Tres personas mueren en un atentado suicida en Kabul

El anuncio del presidente Karzai ha coincidido con un nuevo atentado suicida que ha acabado con la vida de, al menos, tres civiles en la capital. El ataque ha sido contra el líder de la etnia hazara Mohammad Mohaqiq, antiguo señor de la guerra.

El suicida se hizo estallar frente a la Comisión de Derechos Humanos  de Afganistán al paso de Mohaqiq, también presidente del Partido de la Unidad Islámica, según ha explicado el portavoz de la  policía de Kabul, Dawood Amin, que ha explicado, además, que "Mohaqiq sobrevivió al atentado", si bien cuatro de sus guardaespaldas han resultado heridos.

Además, un portavoz del Ministerio afgano de Interior, Najeeb Danish, ha elevado a veinte el número de heridos, y ha precisado que la mayoría de ellos "son civiles".

El país, en uno de sus peores momentos

Lejos de pacificarse o estabilizarse con los años, el conflicto afgano se encuentra en uno de sus momentos más sangrientos desde su comienzo en 2001. El balance de la guerra, cuando se cumplían diez años no arrojaba muchas esperanzas pero la violencia en el país no ha dejado de aumentar.

Según la ONU, el número de niños muertos o heridos a causa del conflicto en Afganistán ha aumentado un 30% en los primeros cinco meses de 2013 respecto al mismo período del año anterior.

Exactamente, más de 520 niños han sido víctimas directas de ataques en lo que llevamos de año, según Naciones Unidas.

El balance no es en absoluto alentador, con el número de civiles víctimas de sucesos violentos en el país asiático en ascenso. 2.500 víctimas civiles han sido contabilizadas por la ONU en los cinco primeros meses del año, un 24% más que en el mismo periodo del año pasado, de las que un 74% atribuye la ONU a las acciones de los talibanes.