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Los actores de la cinta española 'La jaula de oro', premio 'Una cierta mirada' en Cannes

  • Son los latinoamericanos Karen Martínez, Brandon López y Rodolfo Dominguez
  • La película está dirigida por el burgalense Diego Quemada-Díez

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Festival de cine de Cannes
l director español Diego Quemada-Diez (2-i) posa junto a los actores guatemaltecos Karen Martinez (d), Brandon López (2-d) y el mexicano Rodolfo Dominguez

Los guatemaltecos Karen Martínez y Brandon López, de 17 años, y el mexicano Rodolfo Domínguez, de 16, protagonistas de la película hispano mexicana "La jaula de oro", ganaron hoy el premio de interpretación de la sección "Una cierta mirada" del Festival de Cannes.

Karen Martínez dedicó el premio a "todas esas personas que pidieron que se contaran sus historias", las de los inmigrantes que tratan de entrar ilegalmente en Estados Unidos.

La película es la ópera prima de Diego Quemada-Díez, un español nacido en Burgos pero afincado en México y con doble nacionalidad, que hasta ahora había desarrollado su carrera como operador de cámara en filmes como 21 gramos de Alejandro González Iñárritu.

Viaje clandestino a EE.UU.

La jaula de oro cuenta el viaje clandestino de tres adolescentes guatemaltecos hacia Estados Unidos, un trayecto que le sirve al realizador para acercar la mirada hacia una problemática que a menudo criminaliza a sus protagonistas y que pocas veces indaga en las razones y en las vivencias experimentadas.

Quemada-Díez agradeció el trabajo realizado por sus actores por representar a "una juventud que necesita más apoyo para hacer realidad sus sueños".  "El mundo hoy os ha dicho que vuestra voz es importante, que vosotros sois importantes, el mundo hoy os ha dicho que quiere que sigáis siendo como sois", dijo emocionado el realizador al recoger el premio junto a sus actores.

Tres jóvenes desbordados por los acontecimientos y por estar en un festival de las dimensiones de Cannes con su primera película, como explicaron a los periodistas tras recoger el premio.

"Para mí esto es un reconocimiento muy importante, nunca pensaba estar aquí", explicaba sonriendo Brandon López,  a quien el director descubrió cuando bailaba breakdance y hip-hop.

Con su diploma en la mano -"Lo voy a poner en un cuadro de oro y en el mejor sitio de mi casa", dijo-, aseguró que pensaba haberse levantado y gritado si recibían un premio, pero "no entendimos porque no hablamos francés",  así que se quedaron sentados hasta que les dijeron que el galardón era para ellos, explicó divertido.

Por su parte, Karen, la única con experiencia como actriz, en el teatro, se mostró muy sorprendida de todo lo que está pasando con la película. "Se lo dije a Diego. De una vez llegamos a Cannes y de una vez un premio, ¿qué es lo que está pasando?, es muy raro pero estamos felices".

Mientras que Rodolfo, el más joven y el más tímido de los tres, aseguró que tratará de buscar otra oportunidad en el cine y, si no, señaló con sencillez: "Seguiré allá en mi pueblo, trabajando con mi papá y mis hermanos", en el campo, con las abejas.

Un premio que el mexicano quiso dedicar a su pueblo, Chalchihuitán, en Chiapas; Brandon a sus "cuates que han fallecido" y Karen a todos los "héroes que sí han llegado (a Estados Unidos) y han logrado mantener a sus familias".

El premio tiene el nombre oficial de un "cierto talento", según explicó al entregarlo Ilda Santiago, directora del Festival de Río de Janeiro, una de los miembros de un jurado presidido por el cineasta danés Thomas Vinterberg y en el que también estaba el presidente de la Academia de Cine español, Enrique González Macho.

Más de 600 entrevistas

La jaula de oro competía en la sección 'Una cierta mirada', la segunda en importancia de Cannes y que acoge las películas más innovadoras y atrevidas de cineastas habitualmente menos conocidos o noveles, como es el caso de Quemada-Díez.

El director, que tras haber vivido los últimos 18 años en Estados Unidos y México contaba con la perspectiva de ambas visiones, entrevistó a más de 600 emigrantes y sintió que "eran héroes que estaban arriesgando su vida" y que tenía que contar su historia, según contó en una entrevista con Efe al presentar el filme en Cannes.

Quemada-Díez concentró en sus tres protagonistas los testimonios recogidos, y los puso en la piel de unos adolescentes y de actores no profesionales buscando a la vez un mayor realismo e impacto emocional, con ese mismo método inspirado, según él, en el "neorrealismo y la nouvelle vague".

La película ganó además el premio "Gillo Pontercorvo" que se otorga en el marco de Cannes, por contar con "compromiso social, vigor narrativo y frescura cinematográfica" una historia atemporal de un grupo de jovencísimos inmigrantes.

Así como una mención especial del premio 'François Chalais' por "la fuerza de sus imágenes, la violencia de la verdad y la intensidad de las emociones de la historia trágica del viaje de tres adolescentes de Guatemala hacia el sueño americano".