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Arabia Saudí pospone la ejecución de siete reos, uno de ellos condenado a la crucifixión

  • Formaban parte de una banda que robaba joyerías
  • La ONG árabe Al Karama asegura que fueron torturados
  • HRW destaca que eran menores de edad cuando delinquieron

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El secretario de Estado estadounidense, John Kerry (izq), y el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Saud al Faisal (dcha), dan una rueda de prensa conjunta en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Riad (Arabia Saudí)  el lunes 4 de marzo de 2013
El secretario de Estado estadounidense, John Kerry (izq), y el ministro saudí de Asuntos Exteriores, Saud al Faisal (dcha), dan una rueda de prensa conjunta en el Ministerio de Asuntos Exteriores en Riad (Arabia Saudí) el lunes 4 de marzo de 2013.

Familiares y amigos de siete saudíes condenados a muerte en el reino de la Meca han explicado que su ejecución, prevista para este miércoles, se ha retrasado. Así lo ha declarado a Reuters Dib al Qahtani, hermano de uno de los reos, que ha confirmado que el gobernador de la provincia de Asir, príncipe Faisal bin Jaled, había ordenado la suspensión de la ejecución. 

La organización de derechos humanos árabe Al Karama (La dignidad) había pedido a Arabia Saudí que detuviera las ejecuciones, una de ellas mediante crucifixión, de los siete hombres, condenados por asaltar joyerías.

En un comunicado, el grupo denuncia que los detenidos han sido supuestamente torturados durante su encarcelamiento y se les ha prohibido en ocasiones comer, beber y dormir.

Además, asegura que las autoridades les han obligado a firmar sus confesiones.

Denuncias de torturas

Al Karama consiguió contactar por teléfono con uno de los condenados, identificado como Naser al Qahtani, que reconoció que formó parte de una banda de 23 personas que asaltaba joyerías.

Al Qahtani se quejó de que los testimonios de los arrestados fueron obtenidos por la fuerza por las autoridades y que él y algunos de sus compañeros eran menores de edad cuando cometieron el delito.

De este caso también se han hecho eco organizaciones internacionales como el grupo Human Rights Watch (HRW), que ha pedido al rey saudí, Abdalá bin Abdelaziz, y al ministro del Interior, príncipe Mohamed bin Nayef, que paren de inmediato las ejecuciones.

Según HRW, todos los sentenciados tenían entre 16 y 20 años cuando fueron arrestados en 2006 por un delito perpetrado en 2005.

El grupo cree que existen pruebas de que el juicio a los siete detenidos violó los principios básicos de un proceso justo y recuerda que la Convención de los Derechos del Niño, que el reino saudí ratificó en 1996, prohíbe la pena de muerte sin fianza por delitos cometidos antes de los 18 años.

HRW confirma las denuncias de Al Karama de que fueron torturados durante su estancia en prisión y apunta que uno de ellos, Sarhan al Mashayej, fue sentenciado a morir crucificado por ser el líder de la banda.

HRW destaca que Arabia Saudí no tiene Código Penal, por lo que los jueces imponen las sentencias según su interpretación personal de la sharía o ley islámica sin tener en cuenta fallos anteriores, con lo que detenidos por delitos similares pueden recibir penas distintas.